Cómo hablar con tu hijo sobre el espinoso asunto del bullying

Cómo hablar con tu hijo sobre el espinoso asunto del bullying
R.L.Pérez

Claves para saber cómo detectar y abordar el acoso escolar con tu hijo, ya sea víctima o acosador

ROSSEL APARICIOMálaga

Cada día volvía a casa con algo menos en su mochila. El estuche, la fiambrera, los colores. Salían de casa pero, misteriosamente, no regresaban del colegio. «Despistes de niños», pensaron sus padres hasta que los objetos desaparecidos se prolongaron demasiado en el tiempo. El asunto tomó tal cariz que dejó de tener la consideración típica 'de cosas de niños'. Era el momento de intervenir o de, al menos, investigar si había algo más detrás. Y así fue, lamentablemente. «No siempre son agresiones físicas cuyos moratones o marcas se ven al instante. Hay muchos tipos de bullying, de hostigamiento en el colegio y, en ocasiones, es más difícil detectar este fenómeno de lo que parece porque el niño, asustado, no se atreve a contarlo», indica a SUR.es la especialista malagueña en psicología infantil Elisa López (consulta su web 10enconducta). En opinión de la experta, no hay que confundir el bullying con agresiones puntuales o manifestaciones de violencia esporádicas que también deber atendidas, por supuesto. «Los niños se pelean, se insultan y se empujan porque no dominan sus emociones y aún están aprendiendo a relacionarse con los demás», indica.

El acoso escolar, además de físico, puede ser un maltrato psicológico o verbal pero continuado sistemáticamente durante un determinado tiempo. Así, en el protocolo de actuación establecido por la Junta de Andalucía para mediar y resolver casos registrados en las aulas andaluzas, se establecen una serie de supuestos amparados bajo el paraguas del bullying tales como: agresiones verbales, vejaciones y humillaciones, intimidación, amenazas, chantaje, acoso sexual o incluso el acoso a través de medios digitales, lo que se considera como ciber-acoso, más propenso a detectarse, este último, entre los alumnos de secundaria volcados con las redes sociales. En estos casos siempre existe una intencionalidad por parte del acosador, hay repetición en el tiempo, un desequilibrio de poder e indefensión por parte del niño acosado. «Nada más detectar el acoso o la posibilidad de acoso hay que actuar inmediatamente porque el niño, obviamente, está sufriendo», sentencia la especialista. La víctima reclama ayuda a voces sin levantar -en la mayoría de los casos- la voz. ¿Cómo hacerlo? ¿cómo abordar con tu hijo esa compleja conversación? Ofrecemos algunas claves tanto para los padres del niño acosado como para los del menor que provoca el daño.

Cómo detectarlo y cómo abordarlo con tu hijo

Antes de romper la baraja y tomar cartas en el asunto debemos asegurarnos de que, efectivamente, nuestro hijo es víctima de bullying. ¿Cómo detectarlo? Existe una serie de señales que te pueden ayudar a dar la voz de alarma, un patrón que suele repetirse. En primer lugar, los niños empiezan a tener un rechazo continuado al colegio: no quieren ir y pueden incluso inventarse excusas para evitarlo. «Cuando esto ocurre y el niño ya había superado el período de adaptación inicial debemos cuestionarnos y algo ocurre», alerta López. También es usual que tengan una muy baja autoestima, que no tengan mucho apoyo social o un círculo definido de amigos. A nivel emocional el menor puede moverse a caballo entre la tristeza, el enfado o la irritabilidad. «En ocasiones estos capítulos están asociados a pesadillas, terrores nocturnos o incluso con volver a hacerse pipí en la cama», apunta López.

Bullying o acoso escolar

Definición
La Junta de Andalucía entiende el acoso escolar en las aulas como «el maltrato psicológico, verbal o físico hacia un alumno o alumna producido por uno o más compañeros y compañeras de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado».
Tipos de acoso
Exclusión y marginación social. Agresión verbal. Vejaciones y humillaciones. Agresión física directa o indirecta. Intimidación, amenazas, chantaje. Acoso a través de medios tecnológicos o ciber-acoso. Intimidación, difusión de insultos, amenazas o publicación de imágenes no deseadas a través del correo electrónico, páginas web o mensajes en teléfonos móviles. Acoso o agresión contra la libertad y orientación sexual. Acoso sexual o abuso sexual.
Consecuencias del acoso
Para la VÍCTIMA: «puede traducirse en fracaso escolar, trauma psicológico, insatisfacción, ansiedad o infelicidad». Para el AGRESOR: «puede ser la antesala de una futura conducta antisocial, una práctica de obtención de poder basada en la agresión, que puede perpetuarse en la vida adulta».

Llegado el momento de indagar en el asunto, ¿saco la conversación sin más, a bocajarro? Mejor que no, hazlo con tiento: si no te ha confiado su secreto ya para él o ella no va a ser fácil hablar. «Suelen avergonzarse de lo que les pasa y tienen miedo a posibles represalias si deciden contarlo».

Antes de abordar el asunto anota unas cuestiones previas. En primer lugar, elige un escenario cómodo y un momento adecuado para abrir fuego. Obviamente la puerta del colegio donde se produce el acoso, con el griterío y el ir y venir de padres y alumnos, no parece el lugar más indicado. Una vez en casa, ya en una zona de seguridad para él y en un momento de distensión a solas, podemos intentar el acercamiento. «Yo aconsejo hacerlo siempre a través del juego. Jugando el niño se relaja y es más fácil llegar a él», recomienda la especialista quien propone utilizar muñecos con los que se puede plantear situaciones diferentes en los que el pequeño pueda expresar lo que siente. «Podemos jugar a hacer una excursión al parque usando figuritas del niño o recrear un día en el cole. Nuestra conversación irá en función de cómo responda el niño. Si hay un muñeco apartado, triste, podemos aprovechar para preguntarle si él también se siente aislado en clase. O si un muñeco pega, preguntar si eso lo ha visto en el cole».

Me lo ha confesado, ¿qué hacer ahora?

Por fin lo cuenta. El niño se desahoga, se derrumba, y poco a poco confiesa el infierno que vive en los pasillos, en clase o en el recreo. ¿Qué hacemos en ese preciso instante? El primer paso, sin lugar a dudas, es darle todo nuestro afecto y apoyo transmitiéndole respaldo y seguridad. «El mensaje en ese momento es claro: Tenemos que explicarle que eso que le hace ese compañero o compañeros no está bien, que él no tiene la culpa (hay que quitarle cualquier atisbo de culpabilidad) y que vamos a buscar una solución inmediata. El no querrá que actúes, que lo cuentes, pero tienes que explicarle que los adultos deben hacerse cargo y que todo se va a solucionar. Acto seguido debemos hablar con los responsables del centro para que se active el protocolo establecido para estos casos cuanto antes».

El niño acosado debe sentir todo el cariño y respaldo en casa.
El niño acosado debe sentir todo el cariño y respaldo en casa. / .J. Signes

Lo que nunca debemos hacer en este momento de vulnerabilidad del crío es aconsejarle que devuelva el golpe, que se defienda, que se imponga. «Responder con violencia no es la solución», sentencia la psicóloga. Además, es obvio que, si el niño supiera defenderse o salir del paso de estas situaciones ya lo hubiera hecho antes de caer en el pozo emocional en el que se encuentra.

Por otro lado, además de poner el asunto en conocimiento del colegio, los padres pueden buscar fórmulas o soluciones que contribuyan a mejorar el estado emocional del niño. Evita situaciones que lo hagan sentir incómodo en el centro escolar y busca nuevos escenarios fuera del colegio para que haga nuevas amistades. Pueden ser parques o extraescolares que antes no te habías planteado. También es importante ayudarle a desarrollar sus habilidades sociales y mejorar su autoestima. Busca ayuda profesional o, sencillamente, lee o busca pautas o cursos para avanzar en este aspecto ya que las habilidades sociales son imprescindibles para la adaptación de los niños y niñas a su entorno y, en el futuro, esas habilidades son precisamente las que van a proporcionarles las herramientas para desenvolverse socialmente como adultos.

Claves para detectar y tratar al niño acosador

¿Y qué ocurre con el niño maltratador o acosador? En el otro lado de la balanza se sitúan precisamente los responsables del bullying. El perfil de estos alumnos cuenta con varios denominadores comunes a juicio de la experta malagueña. «Son poco respetuosos con las normas, con baja tolerancia a la frustración y con muy poca empatía. Niños que han aprendido a base de insultos, gritos y que ven estas respuestas con una absoluta normalidad», alerta López. «En estos casos hay que trabajar más atrás, en la educación errónea que ha recibido el niño».

En la mayoría de las casos los padres no aceptan (o no quieren aceptar) que sus hijos puedan desempeñar el papel de acosadores. Sin embargo, si es así y hostigan o acosan a un compañero, es fundamental trabajar con él o ella en las alternativas a la violencia para resolver los conflictos diarios así como trabajar las formas de relacionarse con los demás.

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