Diario Sur

Fernández Díaz: «Lo de Alsasua encaja perfectamente en un delito de odio»

El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz.
El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz.
  • El ministro de Interior en funciones descarta que fuera un acto de kale borroka aunque admite que "42 años de terrorismo no se van de la noche a la mañana, hay una patología social y un odio al que nos debemos enfrentar"

El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, ha considerado que la agresión a dos guardias civiles y a sus parejas el pasado sábado en el municipio navarro de Alsasua "encaja perfectamente en un delito de odio". En una entrevista en la cadena pública, Fernández Díaz ha admitido que Alsasua no es "una de las localidades donde la Guardia Civil sea más querida", aunque ha insistido en que se trata de un hechob puntual y ha rechazado que se pueda generalizar "ni en Alsasua, ni mucho menos en Navarra".

El ministro ha descartado que se trate de un acto de kale borroka o violencia callejera, algo que "ha pasado a la historia", según ha explicado. Sin embargo, ha admitido que, a pesar de que ETA está "aniquilada operativamente", sí existe una "patología social" en distintos puntos del territorio y un "odio" a lo que representa la Guardia Civil que, ha afirmado, permanece "tras 42 años de terrorismo".

En este sentido, ha advertido de que los delitos de odio están en el punto de mira de la Unión Europea y que están tipificados en el Código Penal español, aunque "será una labor que va a durar muchos años".

Asimismo, ha confirmado que la Guardia Civil seguirá en Navarra y ha recordado que recientemente estuvo en Pamplona en un acto y pudo comprobar el "calor popular" hacia el cuerpo.

«Puñetazos por todos lados»

El ministro ha condenado de nuevo la agresión, ocurrida en la madrugada del pasado sábado cuando un grupo de personas se abalanzó contra los agentes por causas que aún no se han aclarado. Según la versión de una de las mujeres, estaban "disfrutando de una noche de ocio" en un bar cuando les lanzaron un vaso. Mientras abandonaban el local, los increparon y comenzaron a recibir "puñetazos por todos lados". Según su relato, fueron atacados por decenas de personas que llegaron de bares aledaños y en quienes, afirma, "se notaba el odio y la repulsión hacia todas las fuerzas de seguridad".

Uno de los agentes, teniente de la Guardia Civil, tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por una fractura de tobillo, mientras que el otro miembro del cuerpo de seguridad y las dos mujeres sufrieron magulladuras y hematomas. Por el momento hay dos personas imputadas por delitos de lesiones y atentado contra la autoridad.