Nadia Castellanos: «En Dubái hay muchos lujos, pero disfrutarlos depende de tu trabajo»

Nadia Castellanos (segunda por la derecha) junto a unas amigas en el hotel Burj al Arab.
Nadia Castellanos (segunda por la derecha) junto a unas amigas en el hotel Burj al Arab.
  • Llegó a Dubai hace un año tras trabajar en restaurantes de países tan exóticos como Singapur y Vietnam. Sigue dedicada a la gastronomía, ahora en un establecimiento de cocina española

La enorme expansión que está teniendo Dubái en los últimos años lo está haciendo un lugar atractivo a la hora buscar de trabajo. Quizás la barrera que más puede echar para atrás a los españoles a la hora de emprender la aventura allí es el idioma y la cultura marcada por una religión como el Islam. Nadia Castellanos es ya una viajera experimentada, y apenas notó esos cambios en su nueva vida en esta ciudad de los Emiratos Árabes, donde lleva un año.

«La religión sí que tiene importancia aquí para los que son musulmanes, pero no es tan radical como otros países árabes», afirma esta responsable de sala del restaurante El Sur, dedicado a la cocina gourmet española. «Es una empresa pequeña llevada por dos chicos españoles asentados en Dubai desde hace algunos años y que tienen mas negocios de hostelería», asegura esta jienense criada en Estepona.

El trabajo de Castellanos le permite darse cuenta de las cualidades de esta ciudad, que vive mucho del turismo. «Existe la clientela local pero la mayoría son de fuera. El 85 por ciento de la población de Dubái es extranjera» manifiesta esta antigua alumna de La Cónsula, donde hizo el curso de servicio de sala y bar.

Esta esteponera acabó en Dubái después de trabajar en otros países y hacer muchos contactos. «Yo ya había trabajado en Singapur y Vietnam. En este último país un buen día me presentaron a un chico de Granada, amigo de mi actual jefe, y así salió la oportunidad de empezar este proyecto», cuenta Castellanos.

La imagen que se tiene estereotipada de este emirato es el del lujo, algo que según explica esta emigrante, no es tan generalizado. «La verdad que hay de todo. Hay muchos lujos, pero ya depende de si puedes permitírtelos. Influye mucho tu trabajo, de las condiciones que te ofrecen y del salario. De mi situación no me puedo quejar, los hay que te permiten una mejor calidad de vida, pero los hay con menos», afirma.

Uno de los grandes saltos culturales con los que un europeo se encuentra al vivir en un país musulmán es la situación de la mujer en estos estados. En este caso, en una ciudad con una inmensa mayoría de población extranjera, la diferencia con un estado occidental es la mínima que se puede tener.

«Dubái es el emirato más avanzado con respecto a la mujer y a otras muchas cosas más. Las mujeres extranjeras no tiene ningún problema en el día a día siempre que estén dentro de las reglas, pero los hombres siempre tienen preferencia en todo. Pero vamos, nunca tuve ningún problema por ser mujer», comenta Castellanos.

Al igual que los españoles tenemos estereotipados a Dubái con el lujo, ellos también lo hacen con nosotros. «Aquí a España se la relaciona con la buena comida y la fiesta», admite la esteponera, quien afirma que la Costa del Sol es de los lugares que más conocen en este emirato. «Muchos de los árabes conocen la costa malagueña ya que veranean allí o tienen alguna casa. Les gusta bastante», añade.

Desde que está fuera, Castellanos visita la Estepona donde se crió una vez al año, y pese a que admite echar de menos el tomarse unas cañas con la familia y sus amigos de siempre en un chiringuito, la idea de volver a España está aún lejos. «Me acuerdo mucho de mi madre, la pobre, pero creo que aquí me quedan uno o dos años más y después, a ver donde toca. No se puede decir de este agua no beberé, pero no, aún no tengo pensado volver», afirma esta esteponera internacional.