Diario Sur

La autopsia revela que la bebé de Puerto de la Torre murió de forma violenta

  • Los dos médicos forenses que ayer examinaron el cuerpo han detectado un traumatismo en la cabeza y síntomas de desnutrición

La autopsia de la bebé de tres meses que ingresó el jueves en el Hospital Materno Infantil con signos de malos tratos ha revelado que tuvo una muerte violenta. Los dos médicos forenses que examinaron ayer el cuerpo han detectado un traumatismo en la cabeza que, a falta de análisis y estudios complementarios, parece ser la causa del óbito.

Según las fuentes consultadas por este periódico, los especialistas han observado síntomas evidentes de desnutrición en la menor, como ya habían advertido los pediatras de guardia que la atendieron en urgencias del Materno, adonde la llevó su padre el jueves, minutos antes de las nueve de la mañana. Para entonces, ya había fallecido.

Como ayer adelantó SUR, agentes del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional arrestó ese mismo día a los progenitores, ambos españoles, veinteañeros y residentes en el barrio de Puerto de la Torre, ante la sospecha de posibles malos tratos y los signos de desnutrición y abandono observados por los médicos de urgencias. A ambos se les han leído los derechos por un presunto delito de homicidio.

La presencia de un traumatismo en la cabeza indica una muerte violenta, aunque el examen forense realizado en el Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga deja abiertas varias hipótesis sobre las que sólo pueden arrojar luz la investigación policial y los estudios complementarios a la autopsia. Las muestras ya han sido remitidas con carácter urgente al Instituto de Toxicología de Sevilla.

Distintas hipótesis

La lesión que presenta en la cabeza puede tener distintos orígenes, según las fuentes. Ha podido ser causada por el denominado síndrome del zarandeo, que produce graves lesiones en los bebés al ser agitados con fuerza por sus padres cuando lloran, o por un golpe intencionado. También podría haber sido provocada por una caída accidental, aunque los investigadores consideran esta hipótesis la menos plausible por la corta edad de la pequeña.

El hospital, a la vista del estado general de la menor y de unos «hematomas» observados en el cuerpo, activó el protocolo habitual ante casos sospechosos de malos tratos y avisó tanto a la Policía Nacional como a la comisión judicial. Tras detener a los padres, los agentes se desplazaron al domicilio familiar, una pequeña vivienda de alquiler –cocina, salón-dormitorio y aseo– situada en la calle Lagunas de Ruidera. Al registrar la casa, los policías encontraron «indicios bastante consistentes de una situación de abandono», según confirmó ayer el subdelegado del Gobierno, Miguel Briones. Al parecer, el inmueble, en el que llevaban menos de un año y donde convivían con tres perros, estaba muy sucio. El representante del Ejecutivo reconoció que ese posible abandono observado por la policía coincidiría con las declaraciones de los vecinos, que ya habían advertido que la pequeña se estaba criando en una situación «muy precaria», lo que vendría a acentuar el cúmulo de indicios que se ha ido recabando en el transcurso de la investigación.

Vecinos de la calle –algunos han ido a declarar a la comisaría– aseguran que la pareja, que sólo tenía esa hija, mostraba un comportamiento extraño. A este respecto, el subdelegado indicó que la valoración del estado psíquico de los detenidos corresponde a la investigación judicial ya en curso. Una de esas vecinas, que vive a escasos metros del domicilio de los padres arrestados, criticó que los servicios sociales no hayan hecho seguimiento de esa menor «desde que la madre dio a luz». Ayer, la Oficina del Defensor del Pueblo, que dirige Jesús Maetzu, abrió una queja de oficio para averiguar si algún organismo conocía la situación de esta familia. La respuesta no se ha hecho esperar. El Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento para trasladarle que ninguno de los dos miembros de la pareja está empadronado en la ciudad de Málaga y que no consta ninguna petición a los servicios sociales municipales. La madre había vivido en Málaga hasta 2007, cuando, siendo menor de edad, se mudó con su familia a Valladolid.

Por su parte, la consejera de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, María José Sánchez Rubio, calificó de «absolutamente intolerable» el presunto «asesinato» de la bebé. En este sentido, incidió en la importancia de denunciar casos que, aunque a veces son muy difíciles de descubrir, sí cuentan con «indicios e indicadores» para que los pueda detectar su entorno.

La consejera no sólo ha querido rechazar y condenar el suceso, sino que ha expresado el «gran dolor», como comunidad autónoma, por un asunto «terrible» del que aseguró que su departamento no tenía ningún conocimiento, entre otros aspectos porque la bebé –era la única hija de la pareja– no contaba con un grupo de hermanos que permitiera establecer medidas concretas de protección.