«Queridos Reyes Magos: Que me devuelvan la bicicleta que me han robado»

La carta de Anne lleva más de un mes colgada en esta señal.
La carta de Anne lleva más de un mes colgada en esta señal. / A.R.C.
  • «¡Lo era todo para mi! Soy minusválida», dice Anne Degenhardt, una alemana que pide de esta original forma que el ladrón le devuelva su vehículo

«Regalo de Reyes. ¡Querido! Por favor, devuélveme mi bicicleta que me has sustraído». Una nota clara y directa colgada en una señal de parking de bicicletas de uno de los lugares más transitados de Málaga capital. En la esquina de calle Hilera con Armengual de la Mota. ¿Hay algo más lleno que la terraza de La Canasta en Navidad? Pues un bullicioso día 21 de diciembre, le robaron la bicicleta a Anne Degenhardt. Y esta alemana residente en Málaga decidió pedirle a los Reyes Magos, de esta original forma, que le trajeran su bici. Pero sigue esperando.

Irónicamente dejó su bici atada para ir a Correos «a enviar unas postales por Navidad». Traicionada por el espíritu de las fiestas, Anne continuó optimista, «aunque ya no quería otra cosa por Reyes», dice.«¡Lo era todo para mí!», exclama en su anuncio. «Soy minusaválida», añade. «Soy sorda, la gente piensa que ser sordo no es ser minusválido; pero imagina intentar hablar con la gente de Málaga cuando solo dominas el alemán e inglés y solo les entiendes leyendo los labios», sentencia. De hecho, este anuncio lo tuvo que escribir con la ayuda de un amigo.

Su bicicleta era más que una bicicleta. Una Mondracker -blanca, para más señas- totalmente adaptada, y «con todas las medidas de seguridad» como espejos retrovisores o bandas de seguridad. «Ponla en el mismo sitio y manda un WhatsApp al 633839840, yo la puedo recoger». Pero su bici no aparece y ella no puede gastarse «mucho más dinero» en adaptar una nueva. Anne no entiende cómo pudieron robarla ahí donde «pasa mucha gente y nadie parecía haber visto nada». Melchor, Gaspar y Baltasar también debieron pasar por delante, pero no leyeron su carta. Y ahí sigue esperando un milagro de Navidad en febrero o un buen ladrón, como San Dimas, que se arrepienta a puertas de la Semana Santa