Una tradición a todo ritmo

Una tradición a todo ritmo
  • El IES La Rosaleda celebra sus jornadas de puertas abiertas con los alumnos del módulo de Agencias de Viajes bailando en una 'flash mob'

“Será maravilloso viajar hasta Mallorca”.... El ritmo sigue a todo motor -el del tren, el barco o el avión- entre los aplausos y vítores de los compañeros que llenan uno de los pasillos principales del IES Rosaleda. Allí, en uno de los días centrales de sus jornadas de puertas abiertas, los alumnos del módulo de Agencias de Viajes demuestran a ritmo de 'flash mob' que la suya es una opción con salidas de futuro. Y sobre todo con mucho ritmo. Ellos, y los que cursan el resto de los módulos y el Ballicherato, han sido los protagonistas de una iniciativa que acumula más de veinte años de tradición y que trata de hacer ver a los alumnos de toda la provincia que en estos días visitan el IES La Rosaleda que hay muchas ocpiones después de la enseñanza obligatoria.

“No sólo la salida es la universitaria, el abanico es enorme”. Así lo han recordado esta mañana durante una visita al centro la delegada de Educación, Patricia Alba y el delegado del Gobierno de la Junta en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, que han recorrido las instalaciones acompañados del director del centro, Fernando Rosas. Hostelería, madera, agencias de viaje, electricidad, automoción, educación física, telecomunicaciones y hasta una formación específica sobre reparación de trenes que es nueva en la oferta “y que está comenzando a ser muy demandada”, a juicio de Rosas.

Todas estas, más la opción clásica del Bachillerato previo a la formación universitaria, confluyen en este instituto, uno de los más grandes no sólo de la provincia, sino de toda la comunidad. Sus más de 2.300 estudiantes, que en estos días comparten pasillos y claves de futuro con los chavales de más de 40 centros educativos de la provincia que tienen previsto participar en las jornadas de puertas abiertas, son el ejemplo de que a la hora de formarse todas las posibilidades académicas son compatibles. Sólo hace falta echarle muchas ganas. Y por qué no, algo de ritmo.