Una colección de recuerdos en un pregón para Málaga

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/ Eduardo Nieto

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Málaga ya está de feria, y qué mejor manera de celebrarlo que con un homenaje a su ciudad, a sus sitios y a la historia personal de sus ciudadanos. Eso debió pensar anoche la cantante local Vanesa Martín cuando pronunció su pregón que dio paso a los fuegos artificiales que inauguraron oficialmente los ocho días de fiesta. Un texto que resultó emocionante para cualquiera que haya nacido y crecido en esta capital de la Costa del Sol, mediante el que fue recorriendo diferentes fotografías y momentos de nuestra idiosincrasia. En un acto seguido por miles de personas en la playa de La Malagueta y donde estuvo acompañada por el alcalde, Francisco de la Torre, al final interpretó una canción melódica dedicada a su tierra.

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Después de algunos años de pregones musicales (Pablo López), cinematográficos (Antonio de la Torre) e incluso cómicos (Manolo Sarria), el de Vanesa Martín fue básicamente malagueño. Para ello relató el viaje que les recomendaría a sus compañeros músicos –extranjeros– con los que está grabando su último disco, y que debía iniciarse en la zona Este de la ciudad. «Pedregalejo, barrio de pescadores, tan humilde como grande, tan auténtico como mágico, un barrio carismático que cada noche echa sus barquillas a la mar para darte el mejor ‘pescaíto’ fresco, desde el Morata, al Maricuchi, el Cabra, Miguelito el Cariñoso, y otros muchos, donde la velada se asegura más que agradable». De aquellos lares habló también de los Baños del Carmen, uno de sus lugares preferidos para perderse un rato; «un balneario cómplice de mi adolescencia, sentémonos y tomemos algo, ojalá pudiéramos teletransportarnos a otra época. Me imagino a principios del 1.900 a Blas Infante, Manuel Altolaguirre o María Zambrano, entre otros, quedando para comentar sus inquietudes y sus cosas», comentaba sin perder la sonrisa de emoción.

Y siguió demostrando que era tan malagueña como todos, suspirando verdades que todos han vivido, aunque sea con matices, a lo largo de su vida. «Nací en el Materno Infantil, mi madre Toñi, mi padre Paco, soy del Camino de Antequera, malagueña de pura cepa. Estudié en Alfonso X hasta COU, y luego me matriculé en la Universidad; me ‘juntaba’ en mi calle, en la Florida, en El Palo; me iba al Atabal a ver las vistas de Málaga», como cualquiera que haya disfrutado de esta ciudad de miradores. Después se hizo mayor, y no faltó su arte en los sitios en los que ha sonado su guitarra: «Cantaba por teterías como el ‘Harén’, o en pubs como el ‘Onda Pasadena’, emblemático, cuna de músicos y de algún rezagado mañanero con poco sueño y la boca seca», comentó, lo que produjo miradas cómplices y alguna carcajada.

No faltó tampoco el homenaje a quienes le precedieron en el honor de esta labor, o que simplemente son malagueños ilustres. «Pepa Flores, Antonio Banderas, Miguel de Molina, Antonio Molina, Diana Navarro, La Mari de Chambao, Pablo Alborán, Annie B Sweet, Dani Rovira, Antonio de la Torre, María Teresa Campos y otros muchos llevamos a Málaga por el mundo, desde las entrañas hasta la boca. Como Picasso en sus pinturas, yo también pienso que Picasso seguramente hubiese querido pasar más tiempo en Málaga», dijo entre aplausos.

Y todo con un punto reivindicativo que pocos pregones ofrecen. «Si me permiten, como madrina de la protectora de animales y plantas de Málaga, quiero hacer hincapié en la concienciación del no abandono, adopten y no compren animales, tenemos muchos perros y gatos deseando encontrar una familia donde volcar todo su amor», pidió encarecidamente. Antes de terminar citó a su amigo Rovira, y dirigiéndose a los chicos, señaló: «¡Poneos la camiseta hombre!». «Siempre es necesario volver a casa, sentir tus raíces, respirar en Málaga. Porque cuando uno siente Málaga, la siente ya para siempre; ¡viva Málaga!», cerró su discurso. La feria ya está aquí.