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La dureza da paso al fútbol

Griezmann y Sergio Ramos.
Griezmann y Sergio Ramos. / Efe
  • El Atlético no ensucia el partido y el Calderón, rendido de principio a fin, da una exhibición en una noche triste pero memorable para los colchoneros

La excesiva dureza que hubo en la primera parte dio paso al fútbol tras el descanso, cuando se presagiaba que no acabarían el partido los 22 jugadores, que entraron en una peligrosa dinámica en el período inicial pero terminaron dando una lección de deportividad sobre el césped. En un Calderón encendido que, a pesar de la despedida europea, dio una auténtica exhibición, con los seguidores rojiblancos volcados con los suyos hasta el pitido final, bajo una impresionante tormenta de truenos y relámpagos en los últimos minutos de un duelo triste pero memorable para los colchoneros. Los gritos de «¡Atleti, Atleti!» y el himno del club rojiblanco cantado a capela por decenas de miles de hinchas, antes de que los jugadores volviesen al campo a agradecer a su afición tantísimo cariño entre la incestante lluvia, pusieron fin a una noche que engrandece este deporte.

Al igual que el Calderón estuvo inmenso apoyando al Atlético, los jugadores no ayudaron en el primer tiempo en absoluto al árbitro, pero Çakir también se encargó de desquiciarlos desde el principio al poner el listón tan alto con las amonestaciones. En sólo seis minutos de partido el turco mostró dos tarjetas, una a Danilo por una patada en el pecho a Filipe Luis, y otra a Savic por un agarrón a Isco. El ambiente tan caldeado fuera previo al choque, con una carga policial con heridos, se trasladó al terreno de juego desde el pitido inicial. En el primer tiempo se enseñaron cinco amarillas, ya que también las vieron Godín, por pegar con el hombro a Cristiano Ronaldo, y Gabi y Sergio Ramos por protestar, pero también se merecieron una amonestación Koke y Casemiro por sus duras entradas, cuando a la media hora de un duelo que ya había tomado tintes muy antideportivos.

Çakir desquició a todos

Mientras el árbitro perdía el control y se equivocaba cada vez más con sus decisiones la situación se agravó tras el gol de Isco que cortó de cuajo la ilusión del Atlético. Con el 2-1 Cristiano mandó callar al Calderón, el malagueño hizo el gesto de las orejas y cuando se llegaba al descanso Torres se fue a por Keylor Navas, chocando con el portero madridista, que quedó tendido en el césped mientras la afición colchonera maldecía a los merengues. Sólo diez minutos antes de que se cumpliese la primera mitad, cuando la grada había aplacado por unos momentos sus ánimos, Simeone saltó como un poseso en la banda reclamando brazos en alto el apoyo del Calderón.

Aquello anunciaba una batalla campal también en el campo y se podía garantizar que no terminaría cada equipo con once, pero el descanso pareció ayudar a aplacar la agresividad, aunque lo que realmente frenó la dureza fue el resultado, con el Atlético sin rendirse pero afortunadamente sin ensuciar el encuentro. Precisamente, fue Isco quien en el comienzo de la segunda parte se ganó otra tarjeta por llevarse por delante a Griezmann, pero Çakir se la perdonó al malagueño. Y con el Real Madrid plenamente satisfecho con la clasificación asegurada para la final, gracias también a los paradones de Keylor Navas y el Atlético decidido a jugar antes que a pegar, el partido discurrió y acabó por los cauces deseados por todos.

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