semifinales | vuelta

Caciques de la zaga con la cabeza en el área rival

Godín y Sergio Ramos disputan un balón en el choque de ida.
Godín y Sergio Ramos disputan un balón en el choque de ida. / Curto de la Torre (Afp)
  • Sergio Ramos y Godín volverán a poner sus intrépidos corazones al servicio de Real Madrid y Atlético en otro combate a muerte

A estas alturas de la guerra, Sergio Ramos y Diego Godín exhiben con orgullo las múltiples heridas recibidas en combate. El central español y el zaguero uruguayo personifican el alma de dos batallones que han colisionado una y otra vez en las últimas campañas en pos del cetro europeo. Dos finales en las que las actuaciones del camero resultaron determinantes permitieron al Real Madrid ceñirse por décima y undécima vez la corona de rey de Europa. Entre medias, una eliminatoria de cuartos de la que salió victorioso el mismo general. La suerte ha caído siempre en el bando del andaluz, impidiendo al charrúa trasladar a nivel continental la gloria que sí alcanzaron los rojiblancos dentro de la piel de toro aferrados a su testa. De la cabeza de su capitán presumen también en Chamartín, artífice de la jubilosa noche que vivieron los blancos en Lisboa, trocada 'in extremis' en funeral para los colchoneros... Y de tantas otras jornadas en las que el ímpetu del '4' convirtió el desastre en hazaña.

El olfato goleador, no en vano, es lo que, junto al ardor guerrero, el coraje y el espíritu inasequible al desaliento, ha convertido a Sergio Ramos y Diego Godín en dos futbolistas difícilmente repetibles, santo y seña de sendas escuadras que, más allá de las diferencias de presupuesto, palmarés y modos de abordar la vida, tienen un elemento común en su adn: la convicción de que nada es imposible mientras haya un segundo por disputar. El español y el uruguayo se asientan en la retaguardia, pero cuando se precisa una arremetida ellos son los encargados de tocar la corneta y, muchas veces, también de clavar el puñal.

Doce temporadas lleva Sergio Ramos cambiándose en el vestuario local del Santiago Bernabéu. Desde la marcha de Iker Casillas, con mando en plaza de carácter oficial, aunque su personalidad le llevó a arrogárselo mucho antes. Siete cuenta en el del Vicente Calderón un Godín que no precisa del brazalete para ser uno de los jerarcas del cuadro rojiblanco. Campañas en las que uno y otro han dado una nueva dimensión a la épica.

Héroes

Lisboa fue la obra maestra del de Camas, con un gol de cabeza en el minuto 93 que llevó el choque a una prórroga en la que el Real Madrid devoró al exhausto Atlético. Marcó nuevamente en Milán, donde Carrasco provocó un tiempo suplementario que no evitó que el sevillano alzase la 'orejona'. Al lado, proezas como el cabezazo ante el Sevilla en el minuto 92 que devendría en la tercera Supercopa de Europa de los blancos o el remate también con la testa que puso unas tablas en el Camp Nou este mismo año que podrían acabar siendo decisivas en el pulso por la Liga casi se antojan 'peccata minuta'.

El estadio culé fue precisamente el que elevó definitivamente a Godín al panteón de los héroes atléticos. Su gol a la salida de un córner botado por Gabi significó el décimo título de Liga del club del Manzanares, poniendo fin a la sequía que se abrió tras el doblete de 1996. Como Sergio Ramos, tiene la costumbre de aparecer en los instantes clave y fue el autor del tanto colchonero en Lisboa al peinar un balón al área. El propio Griezmann reconoció que el charrúa era el líder de un vestuario con hombres de tanta raza como Gabi, y Diego Pablo Simeone aseguró que nunca le dejaría marchar.

Coinciden también Sergio Ramos y Godín en partirse la cara con quien sea en defensa de los colores que visten. Lo demostró el capitán del Real Madrid este martes, saliendo al paso de los tuits atléticos caldeando el ambiente. «Parece que aquí todos nos hemos criado en Beverly Hills con una cuenta corriente de 40 para arriba», dijo un central que recalcó que ninguna campaña va a cambiar los valores de los futbolistas blancos y subrayando que saltarán al césped del Vicente Calderón «con la misma humildad y sacrificio» que siempre. De una y otro anda sobrado Godín, que el pasado fin de semana fue expulsado frente al Eibar al ver una segunda cartulina por espetarle al árbitro «ponte gafas», según reflejó Fernández Borbalán en su acta. El charrúa tiene a cero su cuenta goleadora en la presente edición de la Liga de Campeones, donde Sergio Ramos, que en el Allianz Arena alcanzó los cien partidos en la máxima competición continental, ha marcado un tanto, el que cercenó las esperanzas napolitanas de remontada en San Paolo. Con ella sueña Godín, sabedor de que el andaluz es capaz de segar ese anhelo en cualquier momento.

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