Mairena, el Mozart del cante jondo

El maestro. Poseedor de la Llave de Oro del Cante, Antonio Mairena (1909-1983) dejó huella no solo por la personalidad de su voz, sino también por su inquietud por investigar y recuperar los cantes antiguos./SUR
El maestro. Poseedor de la Llave de Oro del Cante, Antonio Mairena (1909-1983) dejó huella no solo por la personalidad de su voz, sino también por su inquietud por investigar y recuperar los cantes antiguos. / SUR

La Bienal se despide con un estreno que envuelve el flamenco de música sinfónica. Jesús Méndez y José Valencia pondrán voz el sábado a los cantes del maestro acompañados de la Orquesta Sinfónica y del baile de Farruquito

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Decía Antonio Mairena en una entrevista allá por los años 70 que el cante gitano es «tan clásico como Wagner, Beethoven o Mozart». De su garganta salía flamenco y del jondo, pero en sus giras por el mundo aprovechaba los descansos para escuchar a los grandes compositores en directo. Era un melómano. Defendía que el cante andaluz había que conservarlo como se hacía con esas imponentes partituras y comparaba el duende con el trabajo de una buena orquesta. Más de 30 años después de su muerte, sus pasión y su afición se unen en Málaga.

La Bienal de Arte Flamenco de Málaga, que organiza la Diputación, clausura este sábado su quinta edición fusionando el legado del cantaor sevillano con los instrumentos de la Orquesta Sinfónica de Málaga en 'Mairena Clásico', un espectáculo de producción propia que sube a un mismo escenario a Jesús Méndez, José Valencia y Farruquito rodeados de medio centenar de músicos. Ahora sí, Mairena es el Wagner, el Beethoven o el Mozart del cante.

El espectáculo
'Mairena Clásico', una producción del V Bienal de Flamenco de Málaga, organizada por la Diputación.
Al cante
José Valencia y Jesús Méndez.
Al baile
Farruquito.
Música
Orquesta Sinfónica Provincial, dirigida por Salvador Vázquez.
Lugar
Teatro Cervantes.
Fecha
Sábado, 9 de septiembre, a las 21.00 horas.
Entradas
Entre 12 y 34 euros.

El espectáculo, el 9 de septiembre en el Teatro Cervantes (21.00 horas), recoge el testigo del disco 'Mairena Sinfónico' publicado hace tres años con la venia de su sobrino y heredero Antonio Cruz y la música del compositor Jesús Bola. Esas melodías se llevan por primera vez al directo, arregladas y revisionadas, con dos de sus alumnos más aventajados, dos «maireneros a ultranza»: José Valencia (nacido en Barcelona, 1975, pero criado en Lebrija, de donde era su familia) y Jesús Méndez (Jerez, 1984).

Para su sorpresa, y la de muchos otros, dos mundos aparentemente tan distantes como la música sinfónica y el flamenco se entienden bien. «Resulta muy bonito porque se han respetado las bases del flamenco. Se hace con conocimiento y desde el respeto al cante», remarca Jesús Méndez, quizás para anticiparse a posibles voces críticas que lo consideren como una traición a la pureza del estilo de Mairena. «Cuando las cosas están hechas con gusto y calidad no hay ningún problema. Al flamenco se le añaden instrumentos ajenos desde hace años, esos tabúes ya se rompieron hace tiempo», añade en este sentido José Valencia. Opina igual Farruquito, para quien este espectáculo «adorna y enriquece musicalmente la tradición del cante de Mairena con elegancia y respeto».

«Mairena tira por tierra el tópico de que las voces flamencas son anárquicas» José Valencia. Cantaor

«Se ha enriquecido musicalmente la tradición del cante de Mairena con elegancia» Farruquito. Bailaor

«Se han respetado las bases. Se hace con conocimiento y desde el respeto al cante» Jesús Méndez. Cantaor

Un honor

Para los cantaores, Mairena es su maestro. «Lo es desde que tengo uso de razón, fue al primero que escuché, me sé toda su discografía, me he leído varios libros sobre él... Y todavía tiene secretos para mí porque siempre hay algo que descubrir», señala el cantaor de Lebrija. Como el sonido que resulta de unir su voz a una orquesta: «Aunque sea el mismo Antonio, no tiene nada que ver con lo que ya se conoce de él». «Con la orquesta luce todo mucho más», coincide el jerezano. Su sobrino Antonio Cruz lo tiene claro: «Si estuviera vivo, estaría encantado».

Para Mairena, el cante gitano era tan clásico como la música de los grandes compositores

Recoger el testigo de Mairena es para los dos artistas un honor. «Uno se prepara toda la vida para que lleguen momentos como este», asegura José Valencia, que prefiere no pensar demasiado en lo que supone este proyecto «porque entonces la responsablidad puede pesar mucho». «La guinda del pastel», señala Méndez, lo pone el baile de Farruquito. «Y seguro que voy a aprender cosas bonitas de esta experiencia», declara el bailaor.

Todo está «pensado al detalle, y eso se nota», puntualiza el cantaor de Jerez. El espectáculo se estructura en doce piezas que no solo cantarán Méndez y Valencia. La voz del propio Mairena abrirá la gala con la seguiriya 'Como reniego' acompañada de la orquesta. También la cerrará cantando para Farruquito unas tonás sinfónicas. Se oirá y además se verá al maestro en imágenes proyectadas. Un montaje complejo que «no se ha visto antes», afirma el compositor Jesús Bola.

Él llegó a Mairena casi por casualidad, experimentando con voces flamencas y arreglos orquestales. «Y me sorprendió tanto que esto ya no me cuadra en otra voz», explica. «Alucinado» se quedó también el sobrino del cantaor al escucharlo y le animó a seguir investigando en esta línea. Porque lo que sucede con Mairena no ocurre con todos los artistas, él tenía lo que se llama el «oído absoluto». «Llevaba un reloj interno y tenía un afinador en la cabeza. Hay canciones en los que la guitarra no suena afinada y su voz está perfecta», detalla. Cantaba a '440', el estándar de referencia para afinar la altura musical, lo que permite sumar su voz como un instrumento más a una orquesta. «Tira por tierra el tópico de que los flamencos tenemos unas voces muy anárquicas. Mairena es todo lo contrario, va buscando esa perfección para estar en consonancia con los sonidos y el tiempo. Todo tiene una medida y una lógica», indica Valencia.

El reto ahora es que este espectáculo creado específicamente para la clausura de la Bienal de Málaga no se quede solo en el 9 de septiembre. «Sería una pena, es algo distinto a todo lo que se hace», reconoce Méndez. «Una cosa así tendrá mucha aceptación», vaticina su compañero. «Entre todos los que estamos allí buscaremos la forma de que llegue a más sitios», concluye Bola. Les sobran ganas e ilusión.

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