La metáfora de la memoria y la muerte

Los promotores del documental han rodado estos días un adelanto de la obra que usarán para buscar financiación
Los promotores del documental han rodado estos días un adelanto de la obra que usarán para buscar financiación / SUR
  • ‘'Libertad Negra'. Sólo la Prisión Provincial de Málaga empleó esa expresión durante la Guerra Civil para referirse a las condenas a muerte. Un documental busca financiación para sacar a la luz ese oscuro episodio

  • El proyecto narra la historia de Antonio García Álvarez, un joven anarquista malagueño que emprendió ‘La desbandá’ por la carretera de Almería y que fue ajusticiado en octubre de 1940

Hay vida después de la muerte, como hay verdugos con alma de poeta. José Enrique Sánchez descubrió una cosa y la otra hará un par de años, cuando al fallecimiento de sus padres le siguieron los trámites y embalajes para vender la casa familiar. En uno de los armarios encontró una carpeta marrón con el logotipo intacto de la histórica Librería Denis de la capital malagueña. En su interior, papeles ajados y una historia que contar, la de su tío abuelo Antonio García Álvarez, alias ‘El chófer’, hermano de su abuela Mariana, anarquista y taxista, de ahí su apodo, ajusticiado el 3 de octubre de 1940 en la Prisión Provincial de Málaga.

Lo pone en su expediente con grandes letras rojas: ‘3-10-40 L. N.’. L. N., la manera de referirse a la Libertad Negra, una metáfora del paredón sólo empleada en Málaga durante aquellos años de sangre y fuego. Eso lo aprendería más tarde, en el camino que José Enrique Sánchez quiere convertir en un documental. Un relato íntimo y al mismo tiempo universal cuyo final, medio siglo después, aún permanece abierto.

José Enrique Sánchez acaba de terminar el rodaje del adelanto que presentará en busca de financiación para el proyecto. La primera localización llega en el Archivo Histórico Provincial. De claqueta sirven los brazos de uno de los técnicos. José Enrique repite la toma varias veces ante la atenta mirada de Jorge Peña, codirector y guionista de ‘Libertad Negra’ y autor de documentales como ‘Escocia’ o ‘Cuando seas padre comerás huevos’, presentados en el Festival de Cine de Málaga.

La investigación histórica

En las oficinas, la directora del Archivo Histórico Provincial, Esther Cruces, espera su turno para hablar frente a la cámara. «En muchos expedientes sobre presos durante la Guerra Civil veíamos, escritas en rojo, las siglas ‘L. N.’, que iban asociadas a la fecha en la que se efectuaba la ‘ejecución de sentencia’, que era la fórmula con la se referían a la pena de muerte. En uno de los documentos vimos, en la parte trasera, el comentario ‘en Libertad Negra’ junto a la fecha en la que sale de la cárcel para ejecución de sentencia. A partir de ahí empezamos a investigar esa expresión relacionada con la pena de muerte que no aparece en ningún otro archivo de la época. Se trata de algo específico de Málaga», detalla Cruces.

Una conclusión que no es baladí. La propia Cruces explica que, gracias a la explicación dada a la ‘Libertad Negra’ y a las fechas de las que iba acompañada esa expresión se ha podido avanzar en la identificación de los cuerpos enterrados en fosas comunes de represaliados durante la Guerra Civil.

Nada de eso se había contado en el entorno familiar de José Enrique Sánchez: «En casa jamás se había hablado de ello. Sabía que un tío abuelo había muerto en la guerra, pero sin muchos detalles. Pregunté a mis tíos y empecé a investigar». Así conoció la historia de Antonio García Álvarez, anarquista que había participado en el atentado en Málaga contra el torero José García Carranza ‘Pepe El Algabeño’, al que implicaban en la muerte de varios sindicalistas. A ‘El chófer’ y los suyos les salió el tiro por la culata y Antonio García Álvarez fue detenido año y medio después, si bien el alzamiento militar del 18 de julio del 36 le sacó de la cárcel para unirse a la resistencia republicana.

La balanza se inclinaba del lado de las tropas franquistas y el tío abuelo de José Enrique Sánchez emprendió ‘la desbandá’ por la carretera de Almería en febrero del 37 que inmortalizara Norman Bethune. En el Valle de los Pedroches se integró en la brigada de tanques. De ahí pasó hasta Alicante, donde participó en la salida de miles de refugiados. Llegado su turno, emprendió el camino de regreso a Málaga. Cuenta su sobrino nieto que Antonio El Chófer hizo el camino a pie. Tardó cuatro meses.

En casa le esperaba su hermana Mariana –abuela de José Enrique– que lo mantuvo escondido hasta que un chivatazo dio con él. Lo detuvieron por el atentado fallido contra El Algabeño y por rebelión militar. Reza el expediente que Antonio García Álvarez ingresó en la Prisión Provincial de Málaga el 18 de mayo de 1939 con apenas 26 años. Justo por esos documentos pregunta José Enrique Sánchez en uno de los primeros planos del ‘teaser’ rodado estos días en el Archivo Histórico Provincial, la antigua prisión de Cruz de Humilladero y el Cementerio de San Rafael.

Una fecha simbólica

El promotor del documental ha contado con la colaboración de la Málaga Film Office en la tramitación de los permisos para rodar en esas localizaciones y ahora espera reunir la inversión necesaria –entre 70.000 y 80.000 euros, según sus primeras previsiones– para llevar a puerto un guión que incluye recreaciones históricas, abundante documentación y un periplo por Málaga, Almería, Granada y Alicante. «Nuestra intención es rodar en 2015, coincidiendo con el 75 aniversario del fusilamiento de Antonio García Álvarez», resume José Enrique Sánchez, director de producción de Vídeo Sur TV, veterana compañía malagueña en las lides audiovisuales.

Pero la historia de Antonio García Álvarez no termina con la salva de plomo frente al paredón. Entre los papeles guardados en aquella carpeta perdida en un armario de la vivienda de sus padres, el sobrino nieto de El Chófer encontró una carta manuscrita y un cuaderno de tapas cuarteadas. Como buen anarquista, Antonio García Álvarez no se había casado, pero en Málaga había dejado a una compañera y dos hijos. Así consta en su expediente. Pero durante su estancia en el Valle de los Pedroches conoció a una muchacha con la que tuvo «unos amores». Se lo confiesa a su hermana en la misiva que le envía desde la Prisión Provincial de Málaga.

«Libro escrito por Antonio García Álvarez en la celda nº 3 ‘Jaula’ en la Prisión Provincial. Málaga. Condenado a muerte el día 16 de febrero de 1940». Así empieza el cuaderno, que sigue en su primer poema, sin una sola tachadura: «Versos para ti:/ Escribo estos breves recuerdos/ de nuestros días de amor/ en que versos me pedías/ versos de mi corazón;/ hoy en mi triste celda/ recuerdo el jardín sublime/ del amor de mis amores;/ y mi cerebro inquieto/ versos te envía / versos, versos…/ que son flores».

La letra infantil y redonda, el papel amarillento y la tinta viva llegaron hasta Mariana, que no pudo o supo hacer cumplir la última voluntad de su hermano preso: que aquellos versos que son flores llegaran hasta su destinataria.

Hay quien dice, incluso, que aquella muchacha del Valle de los Pedroches llevaba entonces un hijo en su vientre, fruto de los amores que tuvo con Antonio el anarquista, El Chófer que intentó abrirse las venas con una lata la noche antes de viniera a buscarle la ‘Libertad Negra’. Lo salvaron para poder matarlo. Ahora su sobrino nieto quiere cerrar el círculo, entregar el cuaderno a quien inspiró esos versos. José Enrique Sánchez busca el rastro de aquella misteriosa joven en los archivos y las tumbas. Se llamaba María Roa.