Chema Cobo: el pincel y la guillotina

Chema Cobo inaugura hoy en la Alianza Francesa ‘La vertu tue’. /Fran Acevedo
Chema Cobo inaugura hoy en la Alianza Francesa ‘La vertu tue’. / Fran Acevedo

El artista invoca el espíritu de la Ilustración a través de los iconos de la Revolución Francesa

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Una identidad, individual o colectiva, se construye a menudo sobre las arenas movedizas de un puñado de contradicciones. Por ejemplo, la democracia europea levanta sus cimientos en el terreno ensangrentado de una revuelta furibunda. Al fin y al cabo, la propia palabra ‘terrorismo’ nace en aquellos años del siglo XVIII bajo el eco de la guillotina para dar cuenta de los ajusticiamientos públicos de quienes eran sospechosos de no nadar a favor de aquella corriente.

La Alianza Francesa inaugura hoy la exposición ‘La vertu tue’ de la mano de la irónica y sutil obra del artista afincado en Málaga

Y sin embargo, de aquello surgió, al pasar el tiempo, la separación de poderes, el Estado moderno, algo parecido a la sociedad civil y no pocas nociones básicas mantenidas tres siglos después en los manuales de Derecho. A ese espíritu de la Ilustración invoca el artista Chema Cobo en la exposición ‘La vertu tue’ (La virtud mata) que esta tarde se inaugura en la Alianza Francesa y lo hace, fiel a sí mismo, a partir de algunas paradojas que llegan hasta nuestros días.

La exposición

Artista.
Chema Cobo (Tarifa, Cádiz, 1952).
Título.
‘La vertu tue’.
Lugar.
Alianza Francesa. C/ Beatas, 36. Málaga.
Fecha.
El montaje se inaugura hoy a las 20.00 horas y podrá visitarse hasta el 25 de marzo.
Horario.
De lunes a viernes, de 10.00 a 13.30 y de 16.30 a 20.30 horas. Entrada gratuita.

«Empleo la Revolución Francesa como un instrumento para intentar comprender nuestro momento histórico. Aquello fue el inicio de algo que se está acabando: el espíritu ilustrado. Hoy asistimos a un regreso de la moralidad entendida de la peor manera, porque la revolución hablaba de la virtud, pero de una virtud cívica, ciudadana, aunque después derivara en un periodo de terror», ilustra Cobo (Tarifa, Cádiz, 1952), referencia esencial del arte contemporáneo español.

Guillotinas. El instrumento de muerte surca buena parte del proyecto.
Guillotinas. El instrumento de muerte surca buena parte del proyecto. / Sur

Los bailes de disfraces, los teatros de sombras chinescas constituyen el hábitat conceptual del trabajo de Chema Cobo. Ese juego de espejos, de ideas, toma aquí la estética neoclásica de la que quiso adueñarse la Revolución Francesa y la pasa por varios tamices tan delicados como afilados. La sexualidad, la horda grotesca y los polichinelas comparten plano con la recurrente guillotina y los mensajes de texto polisémicos, como toda la obra de Cobo.

Una superposición de capas, de planos estéticos y conceptuales, que Chema Cobo lleva al puro terreno plástico, escogiendo para la ocasión la acuarela sobre papel. Esa técnica le permite ir añadiendo estratos de lápiz, pintura y palabras hasta cuajar una imagen que puede descomponerse en tantos planos como mensajes, hasta desembocar en «un discurso abierto a la interpretación» y alérgico a los prejuicios.

Libertinaje y terror

Ahí está, por ejemplo, el trío dedicado a tres popes de aquella revolución: Robespierre, Marat y Danton. ‘La vertu tue’ lanza el primero de ellos, presidido por un trasero de mujer desnudo flanqueado por dos guillotinas y los característicos anteojos del ‘padre’ del terror revolucionario, que probó aquella misma medicina en la fecha recogida al pie de la escena: ‘X Thermidor An II’.

Sexualidad. Pieza en torno al revolucionario Georges-Jacques Danton.
Sexualidad. Pieza en torno al revolucionario Georges-Jacques Danton. / Sur

La querencia de Danton por las faldas aflora en el mensaje ‘La vertu a la queue. La raison au cocu’ (La virtud en la cola. La razón en el cuello) donde conviven máscaras fálicas, delicadas volutas y hordas carnavalescas; mientras que ‘A Marat’ presenta al gran valedor artístico de la revolución junto con escenas salidas de la literatura libertina del Marqués de Sade y compañía.

Así Cobo se burla del estilo propagandístico de toda revolución. Porque cualquier revolución es también, sobre todo, una representación. Con sus luces y sus sombras, con todas sus contradicciones.

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