Diario Sur

«Los Dólmenes son una inspiración para artistas y arquitectos actuales»

Javier Pérez, en Estambul.
Javier Pérez, en Estambul. / SUR
  • El autor de algunas delas instantáneas más representativas del conjunto arqueológico antequerano destaca su integración con el paisaje

Entró en contacto hace una década con los Dólmenes de Antequera y en este tiempo se ha convertido en una suerte de ‘retratista oficial’ de las construcciones megalíticas. Eso sí, Javier Pérez (Nerja, 1973) prefiere no contar las imágenes que ha tomado del sitio.

–¿Cómo nació su estrecha relación con los Dólmenes?

–En 2005 Bartolomé Ruiz me invitó a visitar el conjunto arqueológico, ya colaboraba con la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía y cuando llegué pude comprobar que había un vacío en cuanto a la investigación y a la difusión del sitio y vi que tenía por delante un reto bastante importante.

–¿Qué es lo que más le impresionó del conjunto arqueológico?

–Lo que más me impresionó es que un sitio como este estuviera tan abandonado, tan desangelado.

–¿Ha calculado cuántas fotografías ha realizado de los Dólmenes?

–No... Para nada. Ni quiero.

–¿Por qué?

–Pues porque tengo una ingente cantidad. No sabría decir. No sólo son los Dólmenes, sino una gran cantidad de sitios arqueológicos que hay en toda la comarca, tanto a nivel arquitectónico como a nivel parietal de arte rupestre.

–¿Tiene algún enclave preferido a la hora de fotografiar el conjunto dolménico?

–Eso es muy complicado, porque todos están interrelacionados. Forman un todo. Es complicado.

–¿Y cuál es el rasgo más fotogénico que ofrecen los Dólmenes?

–(Piensa unos segundos) Las líneas arquitectónicas marcan desde luego unas imágenes que son las líneas a seguir.

–¿Cree que esas líneas siguen inspirando a los diseñadores y arquitectos en la actualidad?

–Es una pregunta complicada... Los Dólmenes fueron construidos para un fin y nosotros no pensamos ni nos acercamos a los planteamientos que tenían las personas que vivieron en otro tiempo y con otras inquietudes y desde luego pueden ser una inspiración para los creadores actuales y nuevos arquitectos y artistas.

–¿Ha intentado con su trabajo reivindicar también la belleza estética del conjunto?

–Evidentemente tienen unos perfiles sumamente interesantes. Se trata de una arquitectura muy especial y muy relacionada con el paisaje y esa simbiosis entre la arquitectura y el arte ha sido todo un ejercicio que ha habido que abordar. Se trata de una simbiosis entre la ciencia y el arte, entre lo natural y lo artificial, entre lo tangible y lo intangible... Me he acercado para hacerlo lo más visible posible. Nuestra visión no es la que tuvieron sus constructores. Lo más que podía era acercarme desde la geometría de la arquitectura y a través de esa geometría acercarme a ese paisaje con el que está relacionada.

–¿Confía en que la declaración haga olvidar ese carácter desangelado?

–Creo que eso ya se ha conseguido. Recuerdo cuando estaba en la EGB cómo los colegios íbamos a visitar los Dólmenes y El Torcal. De alguna manera ya estaba ahí, palpable, para todos, lo que pasa es que no era evidente.