La pasa se convierte en el primer cultivo europeo Patrimonio Agrícola Mundial

Dos vecinos, en pleno picado de la pasa una vez finalizado el proceso de secado./A. Peláez
Dos vecinos, en pleno picado de la pasa una vez finalizado el proceso de secado. / A. Peláez

La decisión, acordada en Roma por la FAO, reconoce así su singularidad y su importancia para el paisaje y la economía local

AGUSTÍN PELÁEZ

Los productores de la pasa moscatel de Málaga, un producto único cuya producción se concentra en la comarca de la Axarquía, están de enhorabuena. El comité científico de la FAO reunido en Roma acordó ayer distinguir a este singular producto como Sistema Ingenioso del Patrimonio Agrícola Mundial, convirtiéndose de este modo el primer cultivo en recibir en Europa la declaración de Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM). Al menos, así lo confirmó ayer en Antequera el consejero de Agricultura, Pesca y desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez, quien dijo haber estado confiado desde un primer momento en la candidatura presentada por la propia Consejería junto con la Asociación Amigos de la Pasa.

«Es un motivo de satisfacción y de alegría, porque lo que se reconoce es una labor, un trabajo y sistema histórico de las personas de la Axarquía. Es un justo reconocimiento que nos tiene que servir para afianzar ese trabajo y todo lo que rodea al cultivo de la uva moscatel y el sistema tradicional de elaboración de la pasa», manifestó Sánchez.

La FAO creó estas declaraciones en 2002 para salvaguardar y sostener a los sistemas del patrimonio agrícola mundial. La declaración de Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial es un reconocimiento nacional e internacional, que persigue la salvaguarda de los bienes y servicios sociales, culturales, económicos y ambientales que estos sistemas proveen a los agricultores familiares, pueblos y comunidades locales. Además fomenta la agricultura sostenible y el desarrollo rural. Hasta ahora en Europa había ninguna SIPAM declarado.

Para el delegado territorial de Agricultura, Javier Salas, que fue el encargado de presentar la cantidatura de la pasa en China el pasado verano, la declaración va a significar ya no sólo un reconocimiento al sistema de elaboración de la pasa, que es cien por cien artesanal y que se mantiene prácticamente inalterable desde hace años, sino un gran revulsivo para los productores, que pueden ver de este modo cómo su producto se revaloriza, y para los pueblos donde todavía persiste como son Almáchar, El Borge, Iznate, Moclinejo, Cútar, Cómpeta y Sayalonga.

Unas 2.000 familias viven en la Axarquía de este producto

La superficie dedicada al cultivo de la uva moscatel en la Axarquía ronda las 1.900 hectáreas. Más de 2.000 familias viven en la comarca oriental malagueña del viñedo y de la pasa, un producto artesanal cien por cien. La pasa se elabora con uvas moscatel que son secadas al sol tras ser recolectadas a mano. Los racimos son colocados en los paseros, típicos del paisaje axárquico, para su secado durante un periodo que se prolonga hasta los 20 días. El periodo de secado depende de las temperaturas. Los agricultores deben estar muy atentos a la lluvia para colocarle toldos e impedir que se puedan pudrir. Para elaborar la pasa se utilizan además las uvas de mayor calibre, ya que durante el secando pierden tamaño. La producción de pasas oscila entre los 150.000 y 300.000 kilos, y su precio al agricultor se mueve entre los 5 y 5,5 euros el kilo. La mayor parte de consume en el norte de España.

La declaración se produce apenas una semana después de que un miembro el comité científico encargado de valorar las candidaturas visitara la comarca y recorriera los campos de la Axarquía para conocer sobre el terreno desde los paseros, a las herramientas que se utilizan para cortar y clasificar las pasas, además de los paisajes y viñedos, muchos de ellos sobre pronunciadas pendientes imposibles de imaginar.

El encargado de comprobar in situ la realidad de la pasa de Málaga fue el profesor Mauro Agnoletti, único representante europeo en el Comité Científico Asesor de SIPAM de la FAO, quien se interesó ya no sólo por la elaboración de este producto, sino también por su importancia para el paisaje de la comarca y para mantener arraigada a la población rural en dichos lugares. Agnoletti visitó también una bodega para conocer los vinos que se producen con las uvas soleadas.

El cultivo del viñedo y la pasa en terrenos tan difíciles y complicados no es fácil. De hecho, son muchos productores que no tiene relevo generacional, lo que está reduciendo la producción. El proceso de elaboración de la pasa es largo y minucioso. El deseo del sector es que la pasa viva a partir de ahora un gran impulso.

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