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Susana Díaz: «Ahora toca este país, España, y después el PSOE»

Susana Díaz, ayer tras su intervención en la reunión del comité director de su partido en Sevilla.
Susana Díaz, ayer tras su intervención en la reunión del comité director de su partido en Sevilla. / Efe
  • El PSOE andaluz cierra filas con su secretaria general y vota por unanimidad que se posponga el congreso hasta que haya Gobierno

«Ahora toca el país, España, y luego el PSOE». Susana Díaz recibió ayer el aval de la federación andaluza del PSOE, la más poderosa de España, para defender que las primarias y el congreso para elegir la dirección del partido se celebre después de la formación del Gobierno en contra de la pretensión de Sánchez de hacerlo ya. El comité director del PSOE andaluz, máximo órgano entre congresos, votó anoche por unanimidad (solo hubo una abstención) una resolución en este sentido horas después de un discurso en el que la presidenta andaluza insistió en que el PSOE necesita un «congreso con tranquilidad» en el que se haga una «reflexión serena y profunda» del por qué de una derrota detrás de otra por la que «nos hemos desconectado de la sociedad». «Hay gente en el país que nos mira y no nos identifica». Para el congreso, anotó, no valen las prisas ni «los propios intereses personales», en alusión a Pedro Sánchez, al que no nombró pero al que se refirió de forma velada en todo momento. «Primero son los problemas de los ciudadanos y después un debate en profundidad» sobre el futuro del PSOE.

Los reproches hacia Sánchez fueron constantes. «Hicimos un congreso hace dos años para intentar levantar cabeza y no ha sido así», afirmó. No fue el único. «No me gusta que se diga que en el PSOEhay bandos. En el PSOE no hay bandos ni es una banda», dijo en alusión al órdago que le lanzó Sánchez para que dijera si está en el bando de la abstención. «A mí me ha dolido lo de subalternos del PP por Felipe, por Zapatero, pero también por el PSOE de Andalucía», dijo recordando que en esta comunidad al PP se le gana y se le ha dejado siempre «en la oposición».

También hubo críticas a su falta de reacción por las «graves injerencias» de Podemos en el partido, como las presiones en Castilla la Mancha y Extremadura para que apoyen una alianza que considera imposible y perjudicial para el PSOE. «Que sepan con claridad, que lo que han hecho con IU no lo van a hacer con el PSOE», dijo al partido de Iglesias.

Díaz no dio detalles sobre la operación para desbancar a Sánchez como tampoco avanzó qué pasos va a seguir tras su atrincheramiento en Ferraz. Su respuesta al que ya no considera líder socialista fue su exhibición de fuerza, la de los ocho secretarios provinciales socialistas, la ejecutiva regional y el comité director, cerrando filas con ella y avalando de esta manera que haya comandado la rebelión. Solo hizo una mención alusiva:«Algunos compañeros han tenido comportamientos impropios de una gran familia».

Susana Díaz no desveló si será candidata en ese congreso tranquilo al que aspira tras constituirse una gestora y que, además, le permita seguir al frente de la Junta de Andalucía. La propuesta de Sánchez encierra en cierto modo una trampa ala presidenta andaluza, la de dejar su mayor plataforma de poder si quiere pelear por el liderazgo del partido, ya que dados los plazos para nuevas elecciones le obligaría a ser candidata a la Moncloa si ganara.

Aún con la ambigüedad de postularse como «cabeza» o «cola» en el PSOE, su discurso pareció en todo momento el de una candidata. Tanto que lanzó el mismo mensaje acuñado cuando se preparaba para liderar el PSOE andaluz, entonces, en 2013, muy dividido. De esta forma se ofreció para «coser» el PSOE tras el cisma abierto con el compromiso de «volver a unir a este partido» en toda España.

La presidenta andaluza admitió que hay militantes «preocupados, desconcertados y tristes» por la división en el PSOE, pero advirtió que son muchos más los votantes que los militantes, incluyendo aquí uno de los varios reproches que lanzó a Pedro Sánchez: «El PSOE no es sólo patrimonio de sus militantes, sino de millones de votantes que nos han dado su apoyo para que hagamos una sociedad mejor».

En ese tono de estadista, alentó a los socialistas andaluces a tener «serenidad, confianza y cabeza fría» para salir de la actual situación del PSOE, que calificó de «grave» y de «difícil».