Raúl Cremades: «Whatsapp puede ser una herramienta para mejorar la educación lingüística»

Raúl Cremades, en la Facultad de Ciencias de la Educación. /FËLIX PALACIOS
Raúl Cremades, en la Facultad de Ciencias de la Educación. / FËLIX PALACIOS

En pleno debate sobre el móvil en el aula, el profesor del departamento de Didáctica de las Lenguas, las Artes y el Deporte de la UMA considera que con el tiempo se normalizará el uso de las tecnologías y el reto de los docentes será tenerlas de aliadas

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Los profesores de la UMA Raúl Cremades, Juan Lucas Onieva y Eugenio Maqueda, junto con el investigador John J. Ramírez, de Puerto Rico, han publicado en la revista británica 'Interactive Learning Environments' un trabajo resultado de la encuesta que han realizado a 321 docentes de centros públicos no universitarios y 331 estudiantes del grado de Educación Primaria sobre la mensajería instantánea, como Whatsapp, una aplicación que está cambiando los usos normativos entre los escolares, pero que también puede ser un recurso para mejorar la educación lingüística.

–Acaban de publicar un trabajo sobre la influencia de la mensajería instantánea móvil en la educación lingüística. ¿Por qué la idea de este trabajo?

–El tema de la mensajería instantánea, como Whatsapp, está presente en nuestras vidas. Hay otras, como Messenger o Facebook, pero Whatsapp es la más popular. Los jóvenes utilizan una media de 2,15 aplicaciones, y los profesores 1,83. Nos interesaba conocer la percepción de unos y otros y tener de una manera científica datos sobre la influencia en la educación.

Influye Whatsapp en un empleo cada vez menos correcto del lenguaje?

–Esta es la percepción de los docentes. Pero hay otros estudios que nos indican que no se puede establecer una relación directa. Hay estudiantes que utilizan la mensajería instantánea de una manera disortográfica (con errores) y que luego son capaces de utilizar el lenguaje de manera correcta en un ámbito más formal. Aquí hay una diferencia entre los docentes, que sí piensan en esa influencia, y los estudiantes, que no lo ven tan relacionado.

Qué lleva a la mayoría de usuarios a cometer estos errores ortográficos?

–Se trata de un lenguaje diferente, en el que la norma deja de ser lo importante porque lo prioritario es la rapidez. Entonces se vulnera la norma en muchos aspectos, puntuación, reducción del vocabulario, sintaxis incorrecta. Lo que sucede es que no hay interés por escribir bien, el usuario no percibe en estos casos que la corrección sea lo importante. Se trata de un lenguaje escrito pero muy similar al oral, es prácticamente como hablar con los dedos.

«En un futuro tan tecnológico, tener una buena formación lingüística será una ventaja competitiva»

Hay entonces un riesgo de empobrecimiento del lenguaje?

–Profesores y estudiantes coinciden en que hay una gran influencia de la mensajería instantánea móvil, en especial Whatsapp. Y los profesores en activo, efectivamente, tienen la sensación de que hay un empobrecimiento del lenguaje por ese efecto contagio.

Cuál debe ser la reacción de la escuela?

–Es una de las cuestiones que planteamos en el trabajo. El alumnado de Magisterio está convencido de que es un fenómeno que no se puede ignorar. En cambio, los profesores en activo no están convencidos y otros dudan de la conveniencia de usarlos en el ámbito educativo.

–Pero en los colegios y en muchos institutos el teléfono está prohibido...

–Muchos institutos lo tienen terminantemente prohibido, en otros depende del profesor. Pero estamos convencidos de que puede ser muy útil, Whatsapp es una herramienta muy potente, la utilizamos de manera habitual y no requiere ningún tipo de formación.

Cómo se puede aprovechar ese potencial didáctico del que habla?

–Es algo de lo que preguntamos en las encuestas. Algunas de las ideas expuestas han sido ayudar a los estudiantes a distinguir entre un ambiente o un contexto no formal, más coloquial, y el formal. Se puede emplear como un recurso didáctico pero forzando el cambio a ese uso más formal. También se pueden proponer talleres y actividades con los alumnos para informarles y darles pautas sobre el uso correcto.

–Muchos docentes no son partidarios del móvil en clase, ¿cómo se les puede convencer de ese uso didáctico?

–Los profesores muchas veces se sienten incómodos por la información irrelevante, sin sentido e incluso nociva para la convivencia, como hemos visto en muchos grupos de Whatsapp de padres. O el empleo de un lenguaje no apropiado. Es un ámbito difícil de controlar. Y otra cuestión importante es el tiempo que requiere, estar presentes en grupos, plantear actividades, controlarlas, etcétera, requiere de más tiempo, y se plantean si será eficaz o no. Porque te obliga a estar más tiempo conectado, y ya estamos saturados de tantos grupos.

«La batalla contra el móvil en clase se perdió, así que hay que recondicirlo y tenerlo de aliado»

Cuál es su opinión sobre el teléfono y la tecnología en clase?

–Tengo dudas al respecto. Sí puede ser una herramienta muy útil, pero no la generalizaría. En la medida en que haya docentes que se sientan cómodos, o que crean que les resulta útil, diría que sí. La batalla contra el móvil la perdimos, así que hay que reconducirlo y tenerlo de aliado. A los docentes perder el control nos incomoda un poco. Tenga en cuenta que en tecnología digital, desde una perspectiva histórica, estamos dando los primeros pasos. Por esto Whatsapp será una potente herramienta en cuanto sepamos sacarle todo el partido.

–Esta falta de cultura en el uso de la mensajería, ¿podría ser compensada con temáticas específicas en los libros de texto?

–Los docentes están de acuerdo en que este fenómeno debe llevar a la potenciación del estudio de la norma, del conocimiento y uso de las reglas ortográficas para un uso correcto. Habrá que ver luego hasta qué punto la usan o no, pero al menos que la conozcan. Y creo que al igual que se está haciendo con el lenguaje no sexista o el inclusivo, puede ser un tema más en el currículo de los alumnos.

Cuál es su pronóstico sobre el futuro de la relación de Whatsapp con la lengua y la educación?

–Yo soy optimista y será una cuestión de tiempo. Creo que poco a poco se va a ir normalizado, pero hay que poner los medios para un uso correcto. Tanto al móvil, como a la tableta o a cualquier otra herramienta tecnológica no podemos darle la espalda, porque al final terminan entrando en clase y lo que hay que hacer es regularlo y sacarle el máximo partido. Cuando nuestros alumnos de hoy día, nativos digitales, lleguen a las aulas ya como profesores cambiarán mucho las cosas, porque tendrán otra visión.

–En ese futuro tan tecnológico, ¿qué sentido tendrá conocer bien la norma, utilizar bien el lenguaje?

–Con tanta tecnología en el futuro tendrá mucho más valor que ahora que las personas tengan una buena formación lingüística. Quien utilice bien un lenguaje normativo tendrá ventajas porque se defenderá bien tanto en un ámbito formal como en uno más informal. Evitará problemas de comunicación y ambigüedades. Será una ventaja competitiva frente a quien no lo conozca o lo maneje tan bien.