Ocho titulados de la UMA, premios nacionales gracias a unos expedientes llenos de matrículas

Dina Bousdar Ahmed, en la sede del Centro Aeroespacial Alemán/SUR
Dina Bousdar Ahmed, en la sede del Centro Aeroespacial Alemán / SUR

Terminaron sus estudios en el curso 2014/15 y ahora el Ministerio de Educación reconoce su esfuerzo y dedicación

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Terminaron sus estudios con expedientes repletos de sobresalientes y matrículas de honor. Un esfuerzo que ahora se ve recompensado con el premio nacional fin de carrera de Educación Universitaria, que otorga el Ministerio y dado a conocer la semana pasada. Son cuatro primeros premios, tres segundos premios y un tercer premio. En Andalucía, Sevilla ha conseguido 16 premios, la UMA 8 y Granada, 4. Durante varios años el Ministerio de Educación no convocó estos premios extraordinarios, algo que se ha retomado recientemente, con la resolución en este año de dos convocatorias, la del curso 2013/14, que se resolvió en agosto y en la que resultaron premiados nueve titulados de la UMA, y esta reciente, correspondiente al curso 2014/15.

Dina Bousdar Ahmed nació en Ceuta y cursó en la UMA Ingeniería de Telecomunicaciones, el plan de cinco años. Cuando terminó sus estudios se trasladó a Múnich, a la sede del Centro Aeroespacial Alemán, donde realizó su proyecto fin de carrera, que defendió en enero de 2015. Y allí sigue, investigando en sistemas de navegación para peatones. «Es parte de una visión que tenemos, llamada 'guardian angel.' Lo que buscamos en este proyecto es proteger a los usuarios vulnerables (peatones, ciclistas) en entornos urbanos», señala la joven, de 27 años. Al mismo tiempo, está haciendo su doctorado en la Universidad de Alcalá de Henares. La trayectoria de la joven está plagada de premios, del colegio de ingenieros por su trayectoria académica y de la antigua AT4Wireless por el proyecto fin de carrera, entre otros. De este premio nacional afirma sentirse «muy afortunada de haberlo ganado, al empezar la carrera no me podía imaginar siquiera terminándola en el tiempo estipulado».

Curiosamente, Dina comparte con las otras mujeres premiadas un destino laboral lejos de su tierra. Marta M. Mata acaba de mudarse a Reino Unido en busca de oportunidades en lo que es su pasión, el cine. Es primer premio, graduada en Comunicación Audiovisual. El día que se graduaba, su madre le informó de que tenía un cáncer de mama, por lo que tuvo que abandonar por un tiempo los estudios para cuidarla. Pudo hacer el trabajo fin de grado, con el profesor Agustín Gómez, a quien agradece su «dedicación y profesionalidad». De las anécdotas de su infancia y del vacío dejado por la muerte de su hermano Mario nació 'Diez y nueve. Autorretrato con herida', que empezó a marcha en el Festival de Málaga y que también fue seleccionado por el Festival Internacional de Cine de Huesca. Tras una estancia de erasmus en Frisia, cursó un máster en School Training (el máster de dirección de cine). «Llevo ya muchos rodajes gratuitos a la espalda, pero parece que como mujer los puestos a los que puedo acceder más fácilmente son los feminizados, como el de script», lamenta. Ahora afronta un giro en su vida y acaba de trasladarse a Rugby, una pequeña ciudad de Warwickshire, con su pareja. «Lo único que tengo es incertidumbre en el corazón, aunque seguiré luchando por conseguir trabajar en este arte de sumisión que es el cine, como dice Oliver Laxe, cineasta a quien admiro tanto como persona como profesional», escribe desde su nuevo hogar.

Marta Padilla Ruiz no estudió en la UMA, pero también ha resultado premiada, como seguramente habrá otros que han estudiado fuera de la ciudad. Hizo en Jaén el grado en Ingeniería Geomática y Topográfica, la ciencia que se ocupa de la gestión de información geográfica mediante la utilización de tecnologías de la información y la comunicación. Una disciplina «en alza» y con grandes horizontes profesionales en la nueva era digital, afirma. Y a la que ella llegó por una afición: la orientación. «Era una actividad extraescolar en el colegio, a la que me apunté por curiosidad. ¡Quién iba a imaginar que esa pequeña decisión iba a marca toda mi vida!», reflexiona la joven, de 26 años, desde la ciudad canadiense de Fredericton. Fue uno de sus entrenadores quien le habló de mapas y topografía, y de una carrera que se podía estudiar en Jaén. Y allí se fue, para hacer el grado. El máster, en la Politécnica de Madrid, donde se especializó en la rama de gestión y procesamiento de la geoinformación. Una de sus profesoras de Madrid le habló de una beca para hacer un máster en Canadá, y no se lo pensó. Lleva en ese país tres años. La universidad le ofreció un puesto como investigadora y ahora trabaja como desarrolladora de software en Teledyne CARIS Inc., una empresa de software para cartografía oceánica. Una decisión difícil, estar lejos de su tierra y de su familia, pero de la que se siente muy satisfecha.

También ha sido primer premio Daniel Girela Sarrión, en su caso ingeniero técnico en Informática de Gestión, carrera que compaginó con los estudios de la licenciatura de Matemáticas. Defendió su proyecto fin de carrera en 2015 y ha tenido este premio nacional gracias a su nota media de 9,33. A sus 29 años también ha tenido tiempo de hacer el doctorado en Matemáticas, que lo cursó en la Autónoma de Barcelona. En 2015 empezó a trabajar en una consultoría financiera (Afi) en Madrid, como científico de datos, donde estuvo hasta abril de 2017. En mayo de 2017 regresó a Málaga para trabajar en The Workshop, como analista de business intelligence, y desde hace algunos meses desempeña de nuevo funciones de científico de datos.

Derecho y Administración

En un área de conocimiento diametralmente opuesta a la anterior ha conseguido su primer premio Miguel Ángel Gómez Salado. Se graduó en Gestión y Administración Pública con un 9,35 de media, con sobresalientes o matrículas en 33 de las 39 asignaturas de la carrera. Por el máster de Profesorado fue premio extraordinario. También tiene un máster en Asesoría jurídica de empresas y ya tiene depositada para su defensa su tesis doctoral, en la que aborda el absentismo laboral como causa de despido objetivo. Miguel Ángel hace partícipes de este premio a sus profesores: «Estoy muy orgulloso de lo conseguido por la Universidad de Málaga, se sitúa entre las más premiadas a nivel nacional, todo un logro para estudiantes y profesores», afirma.

Adrián Robles Martín ha conseguido un segundo premio nacional. En su caso, se graduó en Derecho con una nota media de 9,56, lo que le valió también el premio fin de grado al mejor expediente de su facultad. Cuando terminó la carrera hizo el máster de Abogacía. Las prácticas le llevaron al despacho malagueño de la firma Garrigues, donde continúa. Se siente afortunado, pues reconoce que en su profesión «cada año es más complicado conseguir trabajo». Del tránsito de los estudios a la actividad laboral, Adrián Robles señala que «al principio cuesta un poco adaptarse; en la facultad insisten mucho en los conocimientos teóricos, y cuando empiezas a trabajar en un despacho hay una visión diferente, más práctica y centrada en las necesidades del cliente».

Jesús Pérez García ha conseguido un segundo premio. Es ingeniero técnico en Informática de Gestión, aunque también estudió Matemáticas, en un plan conjunto de las dos titulaciones. Cursó máster y doctorado en Granada. Ahora es profesor de Matemáticas en Secundaria, en concreto en el IES Almenara, de Vélez-Málaga, su segundo curso como destino provisional, a la espera del definitivo. Se define un entusiasta de las Matemáticas, «estoy trabajando en lo que me gusta, es lo que quería hacer, es muy bonito enseñar».

Finalmente, Juan José Sánchez Carrasco, graduado en Historia, ha conseguido un segundo premio y José David García López, ingeniero técnico en Informática de Sistema, tercero. El primer premio está dotado de 3.300 euros, 2.650 euros para el segundo y 2.200 euros, el tercero.