Cuando Málaga fue cantón independiente

Grabado de Málaga en el siglo XIX. /SUR
Grabado de Málaga en el siglo XIX. / SUR

Este ente federal se proclamó en julio de 1873 y fue disuelto dos meses después por el general Pavía durante la Primera República

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Málaga fue cantón independiente durante dos meses, en el periodo que va del 21 de julio al 19 de septiembre de 1873. Este hecho se produjo durante la Primera República, cuya duración abarca del 11 de febrero de 1873 al 29 de diciembre de 1874. La abdicación de Amadeo de Saboya, un rey que llegó a España gracias al militar y político Juan Prim, pero que nunca fue aceptado por los españoles, supuso la proclamación de la Primera República, una forma de gobierno que las clases más desfavorecidas y ciertos círculos políticos acogieron con esperanza y en la que depositaron su confianza en que traería consigo un cambio en la forma de dirigir el país.

Desde el comienzo, la República se enfrentó a graves problemas. Unos originados por la división existente entre los republicanos y otros derivados de la oposición al nuevo régimen de gobierno por parte de la aristocracia, la alta burguesía y el clero. Tampoco hay que olvidar que se estaba desarrollando la tercera la guerra carlista, lo que representaba un desgaste tanto en vidas humanas como en coste económico. Lo que no se ponía en duda era que una fórmula unitaria para el desarrollo de la República quedaba descartada por la falta de apoyos, por lo que había que ir al federalismo. Sin embargo, tampoco esa alternativa era sencilla, puesto que los republicanos estaban escindidos en dos bandos que nunca lograron reconciliarse en aras de dar sostén al nuevo modelo de gobierno. Por un lado, estaban los llamados 'benévolos', partidarios de una federación hecha desde arriba de forma ordenada y, por otro, los denominados 'intransigentes', que defendían que la federación republicana solo podía llevarse a cabo desde abajo y mediante pactos.

En este marco de desunión, en Málaga se impuso la facción de los 'benévolos' tras duros choques entre ambos contrincantes. Los 'benévolos' lograron la mayoría parlamentaria en las elecciones constituyentes de 1873. Sus dirigentes más destacados fueron José Carvajal Hué, Eduardo Palanca, Francisco Solier y Antonio Luis Carrión. Tanto Carvajal como Palanca formaron parte del gobierno de Salmerón. El primero como ministro de Ultramar y el segundo como ministro de Hacienda. Por su parte, el hombre fuerte de los 'intransigentes' malagueños fue Eduardo Carvajal Reboul. Sus principales apoyos los recibió de los barrios de la Trinidad y del Perchel, asentamientos populares donde los más desfavorecidos, que soportaban la miseria, el hambre y las enfermedades, apostaban por posturas más radicales para hacer frente a la pobreza en la que vivían.

El alzamiento de los cantones fue una brecha abierta en mitad de la línea de flotación de la Primer República

Y ¿por qué se llegó al movimiento de los cantones independientes en distintos puntos de España? La respuesta hay que buscarla en la falta de entendimiento de los republicanos, en el ascenso del extremismo e, incluso, en las ideas utópicas que fueron esparcidas como modo de ilusionar a una población que en muchos casos no tenía con qué sustentarse. La dimisión de Pi y Margall y la llegada de Salmerón a la presidencia de la República abrió la veda para la propagación del cantonalismo. El cantón de Málaga se declaró el 21 de julio de 1873 de la mano del citado Francisco Solier. El caso malagueño fue especial, ya que el cantón estaba dirigido por los 'benévolos', que eran afines al Gobierno, mientras que en otros lugares fueron los 'intransigentes' los que propulsaron y manejaron ese brote independentista.

Enfrentamientos entre 'benévolos' e 'intransigentes'

Pese al dominio del cantón por los 'benévolos', los partidarios del ala más radical no se dieron por vencido y hubo enfrentamientos armados entre las dos facciones del republicanismo malagueño, que se saldaron con muertos y numerosos heridos. La victoria por las armas de las huestes de Solier hizo que el cantón de Málaga fuese menos preocupante para el Gobierno que los de otras ciudades, que se hallaban en manos de los 'intransigentes'. Esa tolerancia gubernamental guarda relación directa con que la insurrección cantonal malagueña tardase más en ser abortada. Así, el cantón de Málaga fue el de mayor duración después del de Cartagena (el más belicoso y que se caracterizó incluso por la piratería que llevaron a cabo por el mar Mediterráneo los barcos con que contaba ese ente federal).

El alzamiento de los cantones fue una brecha abierta en mitad de la línea de flotación de la Primer República, cuyos dirigentes comprobaron que no eran capaces de controlar el país y que uno tras otro se les abrían frentes que no podía cerrar salvo por la intervención del Ejército, con el consiguiente parte de bajas entre los contendientes. Además, el recurso a las armas reforzó el poder de los militares y fue un propicio caldo de cultivo para el golpe que dio el general Manuel Pavía para disolver el Congreso de los Diputados y enterrar a la república federalista al quitarle sus competencias, el 3 de enero de 1874, y para el que abanderó el general Arsenio Martínez Campos, el 29 de diciembre de 1874, que significó la vuelta de la dinastía borbónica y la proclamación de Alfonso XII.

Precisamente, el general Pavía fue el que se encargó de reprimir el movimiento cantonalista en Andalucía. Las tropas al mando de ese militar entraron en Málaga el 19 de septiembre de 1873, sin ninguna oposición, y cortaron de raíz el sueño del cantón malagueño apenas dos meses después de su creación.