Más de 4.000 grancanarios abandonan sus casas por el fuego

Vista del incendio forestal que comenzó el sábado en la isla española de Gran Canaria. / EFE

El incendio de Valleseco ha quemado unas 1.700 hectáreas y alcanza el parque natural del pinar de Tamadaba

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

El fuego prosigue su efecto devastador en la isla de Gran Canaria. Si la semana pasada un incendio arrasaba unas 1.500 hectáreas de monte y provocaba el desalojo de mil personas, otro fuego descontrolado está arrasando desde la noche del sábado la zona de Valleseco. El Gobierno de Canarias aseguró este domingo que ya se habían quemado más de 1.700 hectáreas distribuidas en seis municipios -Valleseco, Tejeda, Gáldar, Moya, San Mateo y Agaete- y que, a lo largo del fin de semana, había obligado a desalojar a unas 4.000 personas, repartidas en 40 pequeños núcleos. Los servicios de emergencia reclamaron que se sigan las instrucciones de evacuación y que nadie intente quedarse en sus casas. Por su parte, el Ejecutivo central pidió a Cruz Roja 600 camas para los desplazados.

«Es un desastre medioambiental», indicó el presidente autonómico Ángel Víctor Torres. «Es una situación tremendamente complicada», añadió ya que el fuego ha encontrado en las condiciones climáticos a su mejor aliado para extenderse: 40 grados centígrados, humedad por debajo del 30% y vientos con velocidades que alcanzan los 50 kilómetros por hora. El «virulento» incendio avanza sin control en dos flancos: uno desde Cueva Corcho hacia Juncalillo y otro desde Cruz de Tejeda hasta Artenara. Además, a última hora de este domingo llegó al pinar de Tamadaba, una de las joyas del archipiélago. Declarado Parque Natural en 1987, ocupa 7.500 hectáreas que albergan grandes bosques naturales de pino canario de notable eficacia en la captación hidrológica, como atestigua la presencia de varias presas artificiales en su entorno. Las autoridades dan por seguro que el incendio tocará el parque.

En la extinción trabajan por turnos entre 600 y 700 efectivos, así como diez medios aéreos, entre helicópteros, aviones y cuatro hidroaviones. Han sido cortadas once carreteras, todas las que conducen a la zona afectada. Tres pelotones de la segunda brigada -con bases en Morón (Sevilla)- de la Unidad Militar de Emergencias (UME) colaboran en la lucha contra el fuego, muy complicada por el terreno, con barrancos muy estrechos de difícil acceso. No obstante, el Gobierno canario ha solicitado más medios terrestres para controlar el tercer gran incendio de este verano en las islas. No se descarta que más brigadas del Ministerio de Agricultura o de la UME lleguen a las islas.

AGENCIAS

Mientras tanto, en Castilla y León más de 100 efectivos y trece medios aéreos intentan extinguir el fuego declarado en la localidad abulense de Candeleda, en la zona conocida como El Raso, en la madrugada del domingo. La Junta aseguró que el fuego «no ha avanzado» pero la «dificultad de acceso» a la zona, cuya cota se encuentra a una altitud de entre 1.400 y 1.700 metros, complicaba las labores de extinción.

59.000 hectáreas quemadas en lo que va de 2019

Es un 2019 marcado por las llamas desde el primer trimestre del año. El noroeste peninsular ardía, muchas veces por focos intencionados, en un invierno especialmente seco y menos frío que el anterior.

El incendio más grave llegaba a finales de junio, en el verano más cálido de este siglo, en la Ribera del Ebro, en Tarragona, con más de 6.000 hectáreas forestales carbonizadas, un 10% de las 59.000 que han ardido ya en toda España en estos ocho meses, incluidos, también, los frentes de estos días en Gran Canaria.

Cuatro veces más que en todo el 2018, con casi 13.000 hectáreas quemadas en un año especialmente benévolo por las precipitaciones. Una excepción en la última década de incendios en el país, que sitúa cerca de la media, un 7% por encima, lo que se ha quemado este 2019 con respecto al último decenio.

El peor año de este período, el 2012, con una superficie arrasada por el fuego casi tres veces superior que este 2019. Más de 216.000 hectáreas carbonizadas, una extensión similar a la provincia de Vizcaya. La mitad, eso sí, que la que se quemaba en 1994, más de 437.000 hectáreas, una extensión casi equivalente a toda la provincia de Pontevedra.