María Blasco: «Cuando entendamos por qué envejecemos podríamos retrasar ese proceso y vivir más años»

María Blasco. /
María Blasco.

La Directora del Centro de Investigaciones Oncológicas pronuncia hoy la última conferencia del ciclo 'Ciencia y salud', que organizan la Fundación Unicaja y SUR

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), María Blasco, pronunciará hoy (13.30 horas, en el salón de actos de Unicaja de la Acera de la Marina) la conferencia 'Envejecimiento y longevidad', con la que se cerrará el ciclo 'Ciencia y salud', que organizan la Fundación Unicaja y SUR. María Blasco será presentada por director de la unidad de oncología integral de los hospitales públicos de Málaga, Emilio Alba.

Supongo que en su conferencia hablará de cómo retrasar el envejecimiento y poder vivir más...

–La mayor parte de las enfermedades que nos afectan, quitando las de origen infeccioso, se relacionan con el proceso de envejecimiento. Cuando envejecemos desarrollamos problemas cardiovasculares, padecimientos neurodegenerativos, cáncer, etcétera. Así, en la medida en que entendamos por qué envejecemos a nivel celular y molecular se podría enlentecer ese proceso y prevenir la aparición de enfermedades y, sobre todo, a lo mejor, podríamos encontrar nuevas estrategias terapéuticas que fuesen curativas para enfermedades que hoy por hoy no tienen curación efectiva, como las neurodegenerativas, las degenerativas del pulmón, los riñones o el hígado. Tal vez sabiendo cuál es su origen se podrían revertir y curar.

¿En animales de laboratorio se ha conseguido ya retrasar el envejecimiento?

–Sí, se ha hecho en ratones;en humanos, obviamente, todavía no. Es algo que tiene interés.

Lograr el aumento de la vida debería ir ligado a un cambio social y supondría un coste económico.

–Hay que tener en cuenta que ahora envejecemos y que el récord de longevidad son 122 años. En general, envejecemos y enfermamos. Y esas enfermedades tienen un altísimo coste sanitario y social. De lo que estábamos hablando es de envejecer más sanos y cumplir años en mejores condiciones de salud. Se trataría no de que unos pocos vivieran 110 años y que el resto enfermara a partir de los 50 años, sino de que la mayor parte de la población llegara a los 110 años en buenas condiciones de salud, porque para vivir ese periodo de tiempo hay que estar sanos.

Hay expertos que hablan de que el ser humano podría llegar a vivir 500 años. ¿Es exagerado?

–Creo que no podemos hablar de cifras. Lo que sí sabemos es que hay seres vivos, algunos de gran tamaño, como las ballenas, que viven 250 años. Hace poco se encontró un tiburón en Groenlandia que tenía 420 años. Lo que está claro es que la longevidad de las distintas especies se ha ido adaptando según lo que sobreviven esos animales en la naturaleza. El ser humano no es el más longevo. En el tema de la longevidad todo es muy flexible. Si logramos entender por qué envejecemos a nivel molecular, se podría extender el tiempo de vida saludable. Lo importante es que vivamos nuestra vida máxima, la que sea, en buenas condiciones de salud.

O sea, que hay que seguir investigando en ese terreno, ¿verdad?

–Lo destacado es que estamos encontrando las claves de enfermedades que nos afectan y contra las que no hay tratamientos médicos efectivos.

¿Considera que, por mucho que se avance, habrá un máximo en la posibilidad de vivir más tiempo?

–La especie humana tiene un tope, claramente. Si no se hace nada, nuestra longevidad máxima son 122 años, que es lo que ha vivido la persona de más edad hasta ahora. Pero, claro, si pensamos que un futuro, aunque sea más ciencia ficción, se pudiera enlentecer el envejecimiento, como se ha hecho en otros organismos, cabría esperar que algunas personas superasen el tope de los 122 años, no sé en cuánto, pero si se modula el proceso de envejecimiento se modulará también la longevidad. Vivir más no es más que un efecto secundario de mantenernos sanos y jóvenes durante más tiempo.

Si eso ocurre, la tercera edad ya no sería a partir de los 65 años.

–Eso ya ha cambiado. Ahora no es igual una persona de 60 años que a principios del siglo XX, puesto que la esperanza de vida casi se ha triplicado comparando aquella fecha con esta. Alguien con 60 años se siente joven y está capacitado para hacer muchas cosas.

¿El CNIO tiene también en marcha líneas de investigación sobre el envejecimiento?

–El riesgo del cáncer aumenta a medida que vamos cumpliendo años. A partir de los 50 años empiezan a aparecer tumores de mama, próstata, colon, pulmón, etcétera, asociados al proceso de envejecimiento. Cuando comprendamos por qué envejecemos, podremos entender el origen de esos tumores. Por eso, en el CNIO estudiamos el cáncer, pero también investigamos cuál es su origen.

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