La villa de la sierra Ahillos

Vista panorámica de Alcaudete desde su castillo/SUR
Vista panorámica de Alcaudete desde su castillo / SUR

Un solemne castillo, valiosos enclaves ecológicos y una gastronomía tan sabrosa como contundente son algunos de los motivos que llevan a muchos viajeros a conocer el pueblo jienense de Alcaudete

Javier Almellones
JAVIER ALMELLONESMálaga

Un solemne castillo, valiosos enclaves ecológicos y una gastronomía tan sabrosa como contundente son algunos de los motivos que llevan a muchos viajeros a conocer el pueblo jienense de Alcaudete. Enmarcado en la Sierra Sur de Jaén, en el sudoeste de la provincia, es un municipio que ofrece numerosos alicientes turísticos como para pasar no sólo un fin de semana sino muchos más días.

El pueblo se asienta, concretamente, a los pies de la sierra Ahillos, en un lugar estratégico durante el antiguo Al-Ándalus. De hecho, cuando la plaza fue tomada a mediados del siglo XIII por las tropas de Fernando III, fue cedida a la Orden de Calatrava y convertida así en la punta de lanza de la frontera cristiana en su avance hacia el Reino Nazarí.

Testigo mudo de aquella época es su castillo, hoy uno de los mejores conservados de la provincia jienense. Situado a más de 700 metros sobre el nivel del mar, primero fue musulmán, pero buena parte de su aspecto evidencia que fue reconstruido en parte por los conquistadores cristianos. En una visita a esta fortaleza, que se ofrece como excelente mirador de la villa y su entorno, se pueden ver desde su Torre del Homenaje a su Sala Capitular o sus aljibes y caballerizas.

Desde allí se ve Alcaudete en una interesante perspectiva. Y se atisban otras visitas que se pueden hacer. . La primera de ellas, la iglesia de Santa María la Mayor, una parroquia contigua a la propia fortaleza. Este templo, que se erigió sobre una anterior mezquita, es el más antiguo de Alcaudete. Dentro y fuera de él se pueden ver rasgos góticos y renacentistas que evidencian que su construcción y sus posteriores remodelaciones se alargaron en el tiempo.

En el centro de la villa habrá que buscar otro de sus emblemas monumentales, la Casa Consistorial, levantada durante el siglo XVIII. Esta sede oficial del Ayuntamiento conserva muchos rasgos barrocos. Otras visitas obligadas en territorio alcaudetense son el santuario de la Virgen de la Fuensanta, las iglesias de la Encarnación, Santa Clara y San Pedro o el antiguo Hospital de la Misericordia. Pero, además de monumentos, en este municipio jienense también hay que ver valiosos espacios ecológicos, como son las lagunas Honda y del Chinche. Ambos humedales, muy próximos entre sí, están protegidos como reserva natural sobre todo por su interés ornitológico.

Dice el refrán: «Alcaudete, míralo y métete, y si no traes de comer, te darán en él». Y así lo corrobora hoy este municipio jienense, conocido por su rica oferta gastronómica, que gira en torno a su aceite de oliva virgen extra. La sobrehúsa de habas, la alboronía –ensalada–, los orejones, el relleno de Carnaval, la tortas de manteca o el resoli son algunos de sus platos o productos más destacados.