Osuna, donde el duende se mezcla con la monumentalidad sevillana

Osuna, donde el duende se mezcla con la monumentalidad sevillana

Convertido en uno de los referentes del turismo andaluz de interior se consolida como el enclave perfecto para conocer la historia de Sevilla

ÁLVARO ROMERO

La blanca e inmaculada villa de Osuna se hace hueco en el sureste de la provincia de Sevilla, a unos 80 kilómetros de la capital hispalense. Ocupa un lugar privilegiado pues yace enclavada en plena campiña andaluza y escoltada al sur por la montañosa cordillera Subbética. En su entorno se trabajan cultivos de secano y hermosos olivares, signo de identidad de los campos meridionales españoles.

Distintos pueblos y civilizaciones decidieron asentarse allí a lo largo de la historia. A los vestigios prehistóricos se unen los dejados por romanos, visigodos y los pueblos bárbaros que llegaron después. El panorama cambió bruscamente con la llegada de los musulmanes a comienzos del siglo VIII. El territorio continuó su desarrollo bajo el dominio del Califato y sería en el siglo X cuando alcanzaría su mayor apogeo.

En 1240, Fernando III toma pacíficamente la localidad y más tarde se procede a la expulsión de los habitantes musulmanes. Entre los siglos XVII y XVIII se produce un ascenso de la nobleza local y los grandes propietarios, ellos serán los responsables del aire barroco que se respira en las calles. Unos ejemplos artísticos que se conservan a la perfección en la actualidad.

Pueblo blanco

Osuna recibe al viajero con su inmaculado y característico color blanco. Su belleza le sirvió para ser denominado Conjunto Histórico- Artístico. En ella contribuyen de manera imprescindible las cuidadas calles, plazas y monumentos, además de la amabilidad de sus gentes, la exquisita gastronomía local y el siempre presente buen clima que regala cada año más de 300 días de sol.

La mejor manera de conocer las entrañas de Osuna es recorrer su trazado urbano a pie. La Plaza Mayor es el centro de casco histórico y un antiguo cruce de caminos en las rutas dirección a Sevilla y Écija, actualmente sirve de hogar a importantes obras arquitectónicas como el edificio del Ayuntamiento, el Casino, el Convento de la Concepción y la Torre del Agua, fortín defensivo de época almohade.

Además de la Mayor, infinidad de plazas salpican el casco urbano, entre ellas las de Juan XXIII, la Consolación o la de Rodríguez Marín. Casi todas yacen rodeadas de bares y restaurantes que extienden sus terrazas para disfrute de turistas y locales. Dentro de la arquitectura civil merece la pena mencionar la Universidad de Osuna y su bella fachada, además de diferentes casas señoriales y palacios barrocos como el del Marqués de la Gomera, de los Cepeda o de los Govanes y Herdara, ejemplos que ponen de manifiesto el esplendor de esta localidad sevillana.

Arquitectura religiosa

Junto a la arquitectura civil destaca la religiosa. Iglesias y conventos se reparten entre las calles alzando sus torres y campanarios que parecen querer acariciar el cielo. La Colegiata es, sin duda, uno de los símbolos de la ciudad ursaonense. Considerada una de las joyas de la arquitectura renacentista en su interior protege pinturas, retablos y tallas de artistas de la envergadura de Juan de Mesa, Juan de Zamora o José de Ribera. Adosada a la iglesia Colegial, se encuentra el Panteón Ducal, donde reposan los restos mortales de casi todos los duques de Osuna.

El monasterio de la Encarnación es otra importante construcción de estilo barroco y de visita obligada. Allí la belleza y el silencio se dan la mano para crear un espacio místico, destaca el magnífico rincón que forma el patio, el coro y por supuesto, los deliciosos dulces que elaboran las monjas. La iglesia de Santo Domingo, la de Santa Clara o la de la Concepción son otros significativos ejemplos de edificaciones de carácter religioso.

Esta villa ducal, que ha servido como escenario para la afamada serie Juego de Tronos, se muestra siempre dispuesta a embaucar al viajero que seguro añorará sus calles cuando finalice la visita. Además de belleza artística, también goza de importancia arqueológica. Las Canteras, a las afueras del casco histórico, conforman un importante yacimiento levantado hace cientos de años por los pueblos iberos.

Gastronomía local y platos típicos

Las calles de Osuna son el marco idóneo para disfrutar de las terrazas de bares y restaurantes que ofrecen la posibilidad de degustar la cocina típica de la zona. Una gastronomía rica y variada en la que destacan recetas como la ardoria, el cocido ursaonés, las repapalillas de bacalao o el guiso de tagarninas. Platos regados siempre con el excelente aceite de oliva que se elabora a partir de los olivos locales. En cuanto a dulces, no se pueden dejar de probar las gachas de San Arcadio, las aldeanas y las especialidades de los Conventos de la Encarnación, Concepción y San Pedro.