Eudald Carbonell: «Si no comunicamos la evolución humana a los niños nuestra especie está en peligro»

Eudald Carbonell, uno de los directores de Atapuerca./
Eudald Carbonell, uno de los directores de Atapuerca.

Uno de los directores de Atapuerca debuta en la literatura infantil con 'La aventura de la vida' e incide en la necesidad de explicar a la sociedad los descubrimientos

DANIEL ROLDÁNMadrid

Eudald Carbonell (Ribes de Freser, Girona, 1953) reconoce que su último proyecto ha sido uno de los más complicados. Más difícil que escribir un artículo en una revista científica sobre los secretos que todavía guarda Atapuerca, ha sido explicar a los más pequeños qué es eso de la evolución humana. Carbonell ha contado con la ayuda de Pilarín Bayés para dar forma a 'La aventura de la vida' (La Galera) y explicar de forma sencilla millones de años de historia de la humanidad. Y lo hace montado en el 'Beagle' de Charles Darwin. Me sorprendió, pero vi que era una buena idea como método de explicación, apunta el historiador, que encontró en Pilarín a la compañera perfecta en esta aventura.

Es una de las mejores ilustradores de Europa. Me costó muy poco conectar con ella porque ha crecido en una familia científica de primera división. El primer capítulo que hicimos fue el del fuego y resultó genial. Se piensa que se inventó por la cocina pero no es así. Se debió a la comunicación. Cuando vi lo que hizo Pilarín, entendí que no había nada que corregir porque es un libro muy moderno, explica sobre uno de los 21 capítulos que conforman 'La aventura de la vida'. Un libro diferente y que pretende ser una puerta para que los más pequeños de la casa disfruten de la ciencia. Si no comunicamos la evolución humana a los niños nuestra especie está en peligro. Parece muy pomposo, pero lo digo totalmente en serio. Los niños tiene que aprender que la evolución humana es un proceso, no un dogma, que somos una mota de polvo en el universo, pero una mota de polvo con orgullo, añade.

Con este tipo de libros la gente menuda puede entrar en la ciencia. Lo que hacemos es enseñar, no profundizar. Ya están las redes para que el niño que quiera investigue. No es necesario cargar con mucho conocimiento empírico a los niños, sino motivarlos para convertir a la ciencia en algo divertido. En Atapuerca hemos estado toda la vida intentando explicar esto. Ha sido uno de los ejes fundamentales: una ciencia de primera división, una sociabilización para llegar a la gente contando la verdad, pero de forma que lo comprensiva, y por supuesto, una cadena con másteres y doctorados y qué está siendo un éxito muy importante. Porque la ciencia es una forma social de vivir, remacha Carbonell.

 

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