Sanidad pública andaluza

Rafael J. Pérez
RAFAEL J. PÉREZMálaga

Celebra la Iglesia católica hoy lunes, coincidiendo con el día de la Virgen de Lourdes, el día mundial del enfermo. Con motivo de esta jornada, sugiero echar un vistazo al mundo de la salud. Y concretamente al de la sanidad pública andaluza. Y hacerlo desde el respeto y admiración por los profesionales del sector y, por supuesto, desde el agradecimiento por los logros conseguidos en nuestro sistema. Es mucho lo alcanzado en beneficio de la salud de los andaluces y de quienes estando en nuestra tierra han necesitado recurrir a la sanidad pública. Sin embargo, también es cierto que se puede y debe seguir mejorando. Hay indicadores preocupantes.

En este sentido, resultan significativas las declaraciones del consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, Jesús Aguirre, que ha señalado que la línea estratégica del Ejecutivo andaluz será el refuerzo de la Atención Primaria en los centros de salud. Algo grave está pasando en Andalucía cuando leemos que las urgencias están colapsadas y que incluso se ha producido algún fallecimiento esperando atención. Por si fuera poco, las listas de espera se maquillan y agotan la paciencia y salud del enfermo hasta el punto de existir demoras de hasta un año en algunas pruebas de diagnóstico. Desgraciadamente el tiempo de atención al paciente, como bien sabe el consejero de Salud y Familias, es fugaz a causa de la masificación de las consultas de Atención Primaria con citas programadas en agenda cada cinco minutos, tres e incluso uno; cuando una atención adecuada al paciente requiere como mínimo de diez minutos. Y, por si faltaba algo, las intervenciones programadas se cancelan por falta de camas y los hospitales andaluces o se rompen, no se terminan o no se empiezan.

Algo grave está pasando para que médicos y enfermeros, extraordinarios profesionales del sector, se vean en la necesidad de hacer oír su voz: Andalucía es la comunidad autónoma con el mayor descenso en gasto sanitario y además la última. Desgraciadamente si una región no invierte en el derecho a la educación y a la sanidad se va al traste. En este sentido y, como botón de muestra, cabe señalar que solo la provincia de Málaga ha perdido un 12,31% de profesionales sanitarios respecto al 2009. Una cifra muy importante. Algo habrá que hacer porque por este camino al final los que están pagando el pato son los mismos de siempre: quienes no tenemos seguro privado, quienes carecen de recursos, los más pobres.

 

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