Reforma educativa, concertada y religión

Rafael J. Pérez
RAFAEL J. PÉREZMálaga

¿Sabía que un millón y medio de familias españolas eligen que sus hijos e hijas reciban clases de religión católica? ¿Conocía que en torno al 20% de las familias malagueñas que tienen hijos en edad escolar eligen la educación concertada en función de su derecho constitucional? Pues bien, parece que estos datos poco importan al gobierno español a tenor de los pasos que se están dando. Vayamos por partes. En verano, unas declaraciones de la ministra de educación Isabel Celaá en contra de la concertada y de la enseñanza de la Religión confesional (católica, islámica y evangélica) hicieron saltar las alarmas en un sector valorado y elegido por las familias, que, según el artículo 27 de la Constitución, son los responsables de la educación de sus hijos y, por tanto, tienen derecho a elegir la educación que quieren para ellos.

Era público que el Gobierno español actual estaba dispuesto a derogar la LOMCE; de hecho, en su momento cuando la formación socialista estaba en la oposición, ésta se levantó de la mesa de la Subcomisión del Congreso de los Diputados que trabajaba en la elaboración de un pacto educativo. El Gobierno español, finalmente, ha optado por una modificación unilateral de la ley en educación. Adiós pacto de Estado.

Desconocemos si para darle un tinte de participación ciudadana, el Ministerio de Educación, a través de su página web, publicó una consulta pública, a la que apenas se le dio publicidad, en la que se abría un plazo para hacer aportaciones al proyecto de reforma educativa, plazo que empezó el viernes 26 de octubre y acabó el 10 de noviembre (15 días con dos fines de semana). Antes de que concluyera el plazo, el 7 de noviembre, el Ministerio publicó su documento con las propuestas para la modificación de la Ley Orgánica de Educación; dado los plazos, es fácil entender que no habrá tenido demasiado en cuenta las aportaciones. Algo que ha quedado de manifiesto en los planteamientos del gobierno en materia educativa y concretamente en los temas que nos ocupan, hasta el punto de que pareciera que, a tenor de la reforma, la enseñanza concertada y la religión confesional son problemas del sector educativo en España y que solucionados, con la consiguiente inestabilidad laboral para millares de docentes, nuestro país estará en las estadísticas publicadas por la OCDE en el puesto que le corresponde. Todo un despropósito educativo y laboral.

 

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