La familia

Las últimas noticias sobre la familia resultan inquietantes

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Mañana tengo una comida familiar y me da no sé qué acudir. La familia bien, gracias, pero últimamente he leído noticias inquietantes sobre otras. El periódico de ayer informaba de la culpabilidad del acusado de matar a su hermana con una plancha en Torremolinos. También que un juez decretó en Estepona el ingreso en prisión para el acusado de golpear a su pareja con una olla. No deberían dar detalles electrodomésticos, porque después sueño. En la misma página se contaba que la Audiencia de Málaga condenó también anteayer a una mujer por intentar matar a su hijo en el hospital Materno Infantil. Por si fuera poco, se leía que una jueza de Marbella ha dejado en libertad con cargos a los tres detenidos por el atropello del padre de uno de ellos. La conductora, nuera española del cadáver inglés, dice que no se dio cuenta del atropello frontal y que por eso dejaron el cuerpo sobre la calle. El hombre muerto era uno (ahora más bien ninguno), sin embargo llevaba encima su permiso de conducir y su pasaporte, cada uno con un nombre diferente. Los dos nombres murieron con él. El coche familiar se había dado a la fuga sin queriendo. Si incluímos las familias políticas, a la diputada Marina Bravo le piden que dimita por adjudicar contratos públicos a la empresa donde trabaja su pareja y que dirige su cuñado. El alcalde de Alhaurín se pregunta qué culpa tiene ella de enamorarse. Los cuñados son un arma de doble filo. Incluso las parejas. Hasta los hijos. ¿Qué culpa tenemos de contar con una familia? Esta mañana, al dejar a mis hijos en el colegio, los he mirado y me he preguntado si serían capaces algún día de atropellarme frontalmente sin darse cuenta y no socorrerme. Tal vez el chico, que es más travieso.

En todas las épocas hay desgracias, e hijoputas, con perdón, miren si no esos simpáticos adolescentes bilbaínos, pero si el entorno es poco problemático te entran menos ganas de robar, o de atropellar a tu padre. No sé si resultaría frívolo declarar que España va bien, pero sin duda va mejor. La crisis va pasando y en Málaga aumenta el número de ocupados a un ritmo de cinco euros la hora, que es de risa. En málaga hay un 20% de paro, que es demasiado, pero es que hace cuatro años había cerca de un 35%. Fátima Báñez habla de posibles formas de calcular las pensiones para quien haya cotizado todo lo cotizable. ¿Qué culpa tenemos los que ya no podremos cotizar todo lo cotizable? Hay que seguir reduciendo el paro, y ofreciendo salarios que no den la risa, tonta. La importancia de la familia ha sido fundamental para superar la crisis. Las pensiones de la gente mayor han supuesto un respiro ante tanto atropello. Cuando éramos niños el abuelo nos daba veinte duros, y ahora les pedimos que se domicilien nuestra factura de la luz. También está la del gas, que no es corriente. Menos mal que nos queda la familia.

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