Dios

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

La familia de Roland Van Hauwermeiren no quiere verlo ni hablar con él. Lo acusan de ser un putero y nadie quiere en su familia un putero, al menos un putero del que todo el mundo sepa su condición. En Málaga hay alguna discoteca donde todas las mujeres son prostitutas y, por tanto, todos los hombres puteros, y el negocio va bien, hasta se anuncian en vallas publicitarias privilegiadas donde nos animan a pasar un buen rato. Tratan de convertirnos en puteros. Cada pocos meses, desde hace muchos años, se desmantela una red mafiosa de trata de mujeres, a veces menores, muchas de las cuales han sido engañadas y sufren amenazas, maltrato, violaciones y detención ilegal. El belga Roland Van Hauwermeiren está pasando unos días difíciles en su casa de la playa. Seguramente su mujer e hijos están pasando unos días difíciles en su casa de la ciudad; de varias ciudades, pues sus hijos serán mayores y sobradamente preparados y vivirán fuera y aunque todos tendrán un móvil modernísimo no quieren llamar a papá, que siempre está muy lejos pero ahora está ahí, en la casa de la playa, apenas saliendo a comer unos mejillones con patatas, lo que se hace en Bélgica, donde nunca sale el sol. Roland Van Hauwermeiren era el director de Oxfam en Haití, donde fue denunciado internamente por organizar orgías con prostitutas y menores, algo que él desmiente. Ya fue denunciado por lo mismo en Liberia y en Chad y abandonó la ong, con una recomendación que le valió para encontrar trabajo en otra organización de cooperación sobre el terreno.

Roland Van Hauwermeiren dice que sí tuvo una relación con una mujer cuya hermana recibió ayuda tras el terremoto, pero que los puteros eran otros. El problema es el daño que ha provocado esta situación. En un mundo perfecto las ongs no serían necesarias. En este mundo imperfecto corrigen las injusticias de las que no se ocupan los gobiernos aunque deberían hacerlo. A veces los gobiernos desatienden ayudas a los más necesitados pensando que ya llegará una ong y si la ong no llegase no se atendería a los más necesitados. En Málaga, sin ir más lejos, donde todos tenemos una casa de la playa, hay organizaciones que se han ocupado de la salud de las prostitutas de los polígonos, o de atender a migrantes que huyen del infierno y a veces encuentran otro aquí. El daño que está haciendo Roland Van Hauwermeiren o gente similar es gravísimo. Es como una valla publicitaria privilegiada que nos pidiera que no colaborásemos porque fíjate por donde se restriegan los dirigentes nuestro dinero. Y el mundo sin cooperación y solidaridad sería mucho más injusto. Si yo fuera Dios le exigiría a Roland responsabilidades, que pague en Haití lo que habría pagado un haitiano si se confirman delitos, pediría la dimisión de la responsable de Oxfam y un arcángel me diría que ya ha dimitido pero yo lo sabría porque soy Dios, y le diría a los hijos que llamen a su padre, que parecen tontos con tanto teléfono moderno. Y al resto de los mortales que siga colaborando, que esto está fatal.

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