El tribunal escucha este martes a los consejeros que dimitieron por la «deriva» del 'procés

Jordi Jané, ex consejero de Interior de la Generalitat./Efe
Jordi Jané, ex consejero de Interior de la Generalitat. / Efe

Los responsables de Interior, Educación y Empresa y el exdirector de los Mossos testifican en el juicio bajo la atenta mirada de Forn y Trapero

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Fueron los rebotados del 'procés'. Los dirigentes políticos catalanes que hicieron las maletas dos meses antes de que el Parlament aprobara las leyes de desconexión, el marco de partida del referéndum ilegal y la posterior declaración unilateral de independencia. Este martes acudirán como testigos al jucio contra los líderes independentistas que se celebra en el Tribunal Supremo. Y sus declaraciones, los «motivos personales» que justificaron su salida, podrían servir de ariete indiciario contra los procesados que se sientan en el banquillo de los acusados.

Los convergentes Jordi Jané, Meritxell Ruiz y Jordi Baiget y el socialista Albert Batlle tomarán este martes la palabra a propuesta de la acusación popular Vox. Los tres primeros fueron consejeros de Interior, Educación y Empresa del Govern de Carles Puigdemont hasta julio de 2017, mientras que el tercero dirigió los Mossos d'Esquadra antes de pasarle el testigo a Pere Soler. El político convergente que hoy está procesado por un delito de sedición en la Audiencia Nacional por poner a la policía catalana al servicio del proceso secesionista en Cataluña.

Coincidiendo con el día de Sant Jordi, el programa de la undécima semana judicial se presenta de alto voltaje tras concluir la comparecencias de los polícías nacionales y guardias civiles que formaron parte del operativo para impedir el referéndum del 1 de octubre de 2017.

No parece casualidad, a priori, que la semana de las elecciones generales sea la más política en lo que llevamos de abril. Pero quizá esta planificación acentúe el alejamiento que el tribunal del 'procés' ha querido proyectar sobre los comicios electorales, pese a que este martes también está llamado el único político con cargo público en la actualidad: el vicepresidente de la Generalitat y consejero de Economía Pere Aragonès.

El dirigente de ERC ha sido citado por Vox en calidad de secretario de Economía durante el 1-O, motivo por el cual está siendo investigado por un juzgado de Barcelona. En un escrito dirigido al tribunal, Aragonès solicitó este lunes, precisamente, el aplazamiento de su testifical y avanzó que se acogería a su derecho de no responder a las preguntas por su situación procesal (el Tribunal Superior de Cataluña se pronunciará en próximas fechas dada su actual condición de aforado autonómico, pero la Fiscalía ya avanzó en otoño pasado que no veía motivos suficientes para encausarle por la organización de la consulta).

«Jané estaba incómodo»

En sus comparecencias ante el juez instructor del 'procés' Pablo Llarena, los exconsejeros de Puigdemont admitieron que dimitieron porque el escenario en Cataluña se estaba complicando y pusieron distancia de la deriva independentista que colisionaba con la legalidad. Ello pese a que votaron en el referéndum como ciudadanos de a pie.

En el caso concreto de Jordi Jané (Interior), señaló que no compartía la «vía unilateral» del 1-O y que los Mossos debían cumplir y hacer cumplir la ley, mientras que su compañera Meritxell Ruiz (Educación) se fue cuando supo que se había fijado fecha y pregunta de la consulta porque sabía que era «un acto ilegal». No obstante, ambos dijeron desconocer el documento 'Enfocats', la hoja de ruta secesionista incautado a Josep Maria Jové, la mano derecha del exvicepresidente Oriol Junqueras, juzgado ahora en el Supremo por un delito de rebelión.

Sobre Jané y Albert Batlle, el mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero declaró al tribunal que sus salidas estuvieron relacionadas con la «deriva política» del Govern de Puigdemont y que, en el caso concreto del responsable de Interior, estaba «incómodo» y no quería sufrir «ningún tipo de riesgo». A Jané le sustituyó el hoy procesado Joaquim Forn, cuya carta de presentación molestó sobremanera a la cúpula policial catalana.