Rivera reaparece el viernes para calmar las turbulencias en Ciudadanos

l presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, atiende a los medios el pasado jueves en Bruselas./EFE
l presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, atiende a los medios el pasado jueves en Bruselas. / EFE

Intervendrá ante el Consejo General de su partido para reafirmar la estrategia de alianzas con el PP y el veto al PSOE

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Albert Rivera pretende poner fin a las turbulencias que agitan Ciudadanos con una intervención ante el Consejo General de su partido que se reúne este viernes. El líder los liberales ha desaparecido de la escena pública desde que el pasado viernes acudiera a la reunión de su grupo en el Parlamento Europeo. Dejó en manos de la portavoz y del secretario general la gestión de las dimisiones en el comité ejecutivo y que han supuesto la primera gran crisis en los 14 años de historia de Ciudadanos.

El presidente de la formación naranja se dirigirá al Consejo General para reafirmar su estrategia de alianzas con el PP y el veto a la colaboración con los socialistas, investidura de Pedro Sánchez incluida. Rivera lleva más de dos años sin intervenir ante ese órgano interno, la máxima instancia de dirección del partido entre las asambleas, y pretende zanjar una polémica que, a su entender, tiene más repercusión fuera del partido que puertas adentro. El sector crítico con la línea oficial y que aboga por levantar el veto al PSOE tiene un respaldo minoritario, señalan desde el equipo más cercano a Rivera, y recuerdan el resultado de la votación del comité ejecutivo celebrada el pasado lunes, en la que los disidentes fueron cuatro, se abstuvieron tres y votaron a favor 24.

Fuentes de la dirección negaron asimismo que Rivera haya estado desaparecido porque el lunes participó en la reunión del comité ejecutivo, el martes intervino en la dirección del grupo parlamentario de Ciudadanos y este jueves acudirá al Congreso al homenaje a las víctimas del terrorismo. «Si sale (en los medios de comunicación), es que sale demasiado; si no sale, es que está desaparecido», se quejan en su equipo. Rivera, añadieron estos colaboradores, ha tenido una actividad normal en su despacho con asuntos del partido.

Perfil bajo

Pero lo cierto es que tras la ruptura de Manuel Valls con Ciudadanos, el abandono de la ejecutiva de Toni Roldán, y la dimisión de Javier Nart como miembro de la misma, la encargada de dar la cara ha sido Inés Arrimadas, y en menor medida el secretario general, José Manuel Villegas. Rivera guardó silencio sobre el adiós del ex primer ministro francés, también calló ante el desmentido de El Elíseo a sus palabras sobre las felicitaciones de Emmanuel Macron por sus pactos con Vox, y sobre la crisis interna se limitó a escribir un mensaje en Twitter para agradecer a Roldán su trabajo. Un perfil bajo que alimentó todo tipo de pábulos. «En Ciudadanos, como en otros partidos, se reparten las tareas», replicaron desde el equipo del líder liberal.

Sea como fuere, Rivera ha preparado su reaparición en el máximo órgano directivo del partido, al que no se dirigía desde hace dos años. El Consejo General, formado por 125 dirigentes naranjas, se reúne en contadas ocasiones, la última fue en octubre del año pasado para aprobar el programa para las elecciones andaluzas y Arrimadas se llevó el papel estelar. Rivera intervino por última vez en abril de 2017 y el mensaje fue: «Ahora tenemos que ser oposición útil (a Mariano Rajoy) para gobernar en 2019».

La dirección de Ciudadanos considera que ha logrado atajar la crisis sin exponer a su líder, y que la intervención de Arrimadas y Villegas fue suficiente para capear el temporal. El único motivo de cierta preocupación que persiste está en Castilla y León porque algunos no descartan que el crítico Francisco Igea se desmarque de la línea oficial y acabe por entenderse con los socialistas. Sería un golpe de efecto demoledor, pero tiene pocos visos de materializarse, a juicio del alto mando liberal.

Rivera tiene la situación interna controlada, reconocen incluso desde la disidencia. El hecho de que el peso pesado de los críticos, Luis Garicano, no siguiera el camino de Roldán o Nart es una prueba de la fortaleza del líder de Ciudadanos. Hasta el líder del PP, Pablo Casado, alabó hoy la forma en que Rivera ha gestionado la crisis. «Es -afirmó- un líder consolidado, es una persona que fue apoyada mayoritariamente por sus militantes, y que ha trazado un proyecto con mucho mérito».

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