La tripulación de un yate de lujo de Puerto Banús inicia una huelga de hambre por su despido

José Luis y Mercedes en su protesta en Puerto Banús. /Josele
José Luis y Mercedes en su protesta en Puerto Banús. / Josele

Piden el embargo preventivo del barco para evitar su traslado a otro puerto ya que temen que la empresa propietaria se disuelva

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZMarbella

Hasta hace unos meses eran la tripulación del yate de lujo 'My Clansea', de 27 metros de eslora, que fondea en el atraque número 36 de Puerto Banús, al servicio de un multimillonario británico. Pero tras la muerte accidental del propietario en su residencia de La Zagaleta, comenzó el calvario de José Luis Sánchez, capitán de la embarcación, y Mercedes Ylenia Cárdenas, marinera, que estos días se ha agravado con una huelga de hambre que iniciaron el pasado viernes.

El barco pertenece a la empresa Lymalia Limited, en manos de la familia del millonario. Tras su muerte, la tripulación denuncia que empezó a sufrir «acoso laboral, exceso de trabajo, con más de 328 horas extraordinarias, horarios aleatorios e imprevisibles, sin disfrute del de vacaciones, ni descansos». A todo ello suman que la embarcación incumplía requisitos oficiales náuticos como inspecciones o el plan de prevención de riesgos laborales.

El barco lo utilizaba la familia propietaria, pero también se ofertaba a otros clientes. En una de las salidas al mar, Sánchez explica que el barco transportó a un grupo de menores de edad que comenzó a ingerir alcohol y sustancias estupefacientes, por lo que el capitán, tal y como establece el ordenamiento náutico, dio aviso a las autoridades y los jóvenes fueron sancionados al llegar a puerto. «Sufrimos un ataque grave de ansiedad y estrés laboral que nos llevó a ingresar los dos de urgencia en el Hospital de la Costa del Sol», recuerda el capitán. Al día siguiente, la marinera fue despida, y días después lo fue él.

Ambos presentaron denuncia laboral por despido nulo. Acudieron a Conciliación , pero no alcanzaron ningún acuerdo, y tienen fijado para el 7 de enero de 2020 fecha para su juicio. El yate se ha puesto en venta y temen que en este tiempo la empresa se disuelva por lo que reclaman el embargo previo del barco y de las cuentas de la empresa, con la que este periódico se ha puesto en contacto pero no ha facilitado detalles de este asunto. «Si se llevan el barco a Gibraltar, si la empresa se disuelve, no podremos reclamar lo que es nuestro. Nosotros no somos mercancía británica. Somos trabajadores españoles», recalca José Luis mientras muestra con su compañera pancartas en la entrada de Puerto Banús para exponer su situación.

Reclaman 57.000 euros para el capitán y unos 15.000 para la marinera, por los salarios de tramitación. Pero también una indemnización por daños morales y una carta de resarcimiento de su honor. Sólo así pondrán fin a su huelga de hambre. Para dar a conocer su lucha también realizarán lo que han denominado «tour protesta». Además de a Puerto Banús llevarán sus pancartas a la Inspección de Hacienda, a Capitanía Marítima, Inspección de Trabajo, Instituto Social de la Marina y a la urbanización donde reside la familia propietaria.

«Hoy sigue habiendo piratas en el mar, pero no son los que tripulan los barcos y también esclavitud moderna», advierte José Luis.