«Una app me sirve para consultar la hora de los rezos, porque aquí lo cierran todo»

Moreno, junto a la torre Burj Khalifa, en Dubai, de 828 metros. /
Moreno, junto a la torre Burj Khalifa, en Dubai, de 828 metros.

Javier Moreno Fernández, técnico superior en Proyectos de Construcción en Arabia Saudí, lleva tres meses trabajando en el AVE de Medina a La Meca, «solo tenemos un día libre, los viernes, cuando vamos a bucear»

EUGENIO CABEZAS

Javier Moreno Fernández (Nerja, 7 de abril de 1984) estudió un ciclo superior de Proyectos de Construcción (Delineación). Tras terminarlo hace un par de años, ha trabajado en Cork (Irlanda) y Lima (Perú), en empresas del sector de las infraestructuras. Hace apenas tres meses llegó a Medina (Arabia Saudí) para participar en el proyecto del AVE a La Meca, contratado por una de las firmas españolas que están desarrollando esta iniciativa. En concreto, trabaja para Acero Estudio, subcontratada a su vez por Rover Alcisa.

«Mi día a día es trabajar, comer y dormir, excepto nuestro día libre semanal, que son los viernes, cuando nos desplazamos dos horas en coche para bucear en el Mar Rojo y comer todos los españoles juntos», cuenta Moreno, quien destaca que la ciudad de Medina no es un lugar de turismo, «está prohibido». Según explica, en su perímetro hay unas arcos, cada 200 o 400 metros, que limitan la ciudad sagrada y que solo son franqueables por musulmanes», detalla.

Así, en estos carteles puede leerse Start of haram area. «Todos vivimos fuera de este límite, los hoteles dentro de este perímetro te especifican claramente only muslim. Tienes que comer y hacer tu vida fuera de estos límites», describe Moreno, a quien además de estas estrictas condiciones de vida le chocó mucho la vestimenta de los habitantes de Medina. «Todas las mujeres van con el niqab, por lo que solo se les ven los ojos, y los hombres de blanco, con el turbante típico blanco y rojo», describe.

HASTA ARABIA SAUDÍ

Datos: Javier Moreno Fernández (Nerja, 7 de abril de 1984).
Estudios: Técnico superior en Proyectos de Construcción (Delineación).
Idiomas: Español e inglés.
¿Qué está haciendo? Después de trabajar el pasado año en Cork (Irlanda) y Lima (Perú), lleva tres meses en Medina, una de las dos ciudades sagradas del mundo árabe. Tiene previsto regresar a finales del mes de octubre.

Tras estos primeros tres meses de estancia en Medina, otra de las conclusiones que ha sacado este joven nerjeño es que «a los árabes les falta vivir, creo que no disfrutan de la vida», sostiene. Eso sí, el país, con casi 30 millones de habitantes y una superficie de dos millones de kilómetros cuadrados, en su práctica totalidad de desierto, «es muy seguro, no te roban ni nada parecido, no hay delincuencia, seguramente por sus leyes tan duras contra los robos», apostilla.

Según cuenta Moreno, son unos 150 españoles trabajando en los talleres-cocheras del AVE de La Meca a Medina. «Si no tienes visado de trabajo no te dejan entrar en la ciudad», advierte. «Tengo una aplicación para el móvil, llamada Muslim Pro donde puedo consultar la hora de los rezos, porque rezan hasta cinco veces al día y durante el rezo, que puede durar 45 minutos en algunos casos, cierra todo, todo es todo, tiendas, supermercados....», describe para añadir: «Es muy útil para saber a qué hora puedo ir a cenar o ir al supermercado, al principio de no conocer que cerraban en los rezos me pilló haciendo una compra en un supermercado y me obligaron a dejar el carro con mi compra dentro del establecimiento, salir fuera y esperar los 40 minutos hasta que abrieron y continué mi compra», recuerda Moreno.

Otra de las normas que más le ha llamado la atención a este joven nerjeño es que en muchos comercios hay un cartel que señala en la puerta Only family, «y si no vas con tu mujer no puedes entrar», aclara. «Casi todos los restaurantes tienen zonas para solteros y otras zona para las familias», describe.

El choque cultural también lo ha detectado en la vestimenta: «Aquí no puedes ir en pantalón corto por encima de la rodilla. El tema de la mujer prefiero ni hablar, uno ve muchas cosas en la televisión pero hasta que no lo ves en persona no te das cuenta de lo cruel que puede llegar a ser una religión», considera el joven técnico, quien insiste en que «aquí les falta vivir, creo que no disfrutan de la vida», concluye Moreno Fernández.

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