Estudiantes del IES Huelin se ponen mano a la obra

El grupo de estudiantes, con sus profesores Pedro Palomares y Mayte Padilla, en la plaza de Granadilla. /SUR
El grupo de estudiantes, con sus profesores Pedro Palomares y Mayte Padilla, en la plaza de Granadilla. / SUR

Un grupo de alumnos de este instituto de la capital participa en el programa de recuperación de pueblos abandonados. En la semana que han pasado en Granadilla han trabajado en el huerto, con el ganado, en carpintería o construcción en un proyecto que ha potenciado su autonomía personal y valores cívicos

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

La construcción de un gran pantano, el Gabriel y Galán, dejó a sus habitantes sin las tierras de cultivo con las que se ganaban la vida desde hacía siglos. La emigración fue la salida que les ofreció el régimen franquista (1955) y el pueblo quedó abandonado. Ahora, los huertos de Granadilla han vuelto a dar frutos; sus casas, desplomadas por el paso de los años, han cobrado de nuevo vida y sus calles han recuperado el bullicio y alegría que proporcionan decenas de jóvenes estudiantes.

Este pueblo cacereño es uno de los que participan en el programa de recuperación y uso educativo de pueblos abandonados, del Ministerio de Educación y Formación Profesional. 23 chicos y chicas del IES Huelin, acompañados de dos profesores, han disfrutado de una gran experiencia educativa y vital. Los otros dos pueblos en los que el Ministerio de Educación desarrolla este programa son Umbralejo (Guadalajara) y Búbal (Huesca).

Este instituto de la capital ya había participado en otras ocasiones en este programa, por iniciativa del profesor de Geografía e Historia Agustín Cortés. Ya jubilado, ha recogido el testigo de aquella experiencia la profesora Mayte Padilla. «Presentamos un proyecto para participar que fue aprobado por el Ministerio de Educación. Planteamos la estancia en Granadilla como un complemento al currículo de 3.º de ESO, en la que el alumnado estudia Geografía Física y Humana, con una especial atención al sector primario y al desarrollo de actividades económicas sostenibles», explica.

Durante toda esta semana, RadioGranadilla ha despertado a los jóvenes malagueños y a sus compañeros de Asturias y Valladolid. Ellos mismos han elegido las canciones que suenan por los altavoces. Los jóvenes limpian las habitaciones o el comedor, ayudan en la cocina y realizan tareas en el huerto, alimentan el ganado o realizan trabajos manuales. «Granadilla está diseñado para que los alumnos desarrollen su autonomía personal y la participación cívica», explica la profesora. De esta manera, el mismo día que llegaron los alumnos de los tres institutos se reunieron en asamblea para elegir a sus representantes. Gwyneth Rico, del Huelin, ha sido durante esta semana la alcaldesa de Granadilla.

Actividades en el pueblo, con una de las casas ya rehabilitadas usada por los estudiantes. / SUR

Los jóvenes ocupan las casas ya rehabilitadas, separados por sexos, pero mezclados de distintas procedencias. Y, a falta de móviles (se les retiran el mismo día de la llegada), una pregonera se encarga de intercambiar mensajes entre los compañeros. El Whatsapp antes de que se inventara internet. «Si la entrega del móvil es un momento dramático la primera noche, con alumnos que juran que no pueden vivir sin él, con el paso de los días los profesores observamos como cada vez se desligan más, y desarrollan su ocio en otras direcciones», recuerda la profesora.

En estos días han trabajado el cuero, han amasado el pan que han comido, han aprendido a hacer encaje de bolillos, a alimentar al ganado o a conocer de dónde se obtiene la miel. Sin olvidar la educación emocional, las fiestas y la diversión en grupo.

Los jóvenes se muestran encantados con la experiencia. Virginia Zabala asegura que «ha superado mis expectativas», y, aunque «nos han hecho trabajar mucho», ha sido una experiencia que no olvidará. Izan Ramos dice que lo que más le ha gustado ha sido el contacto con los animales. Macarena Oropeza destaca la convivencia y amistades que han entablado con los jóvenes de otras comunidades. Tanta, que, según Laura García, «el momento de la despedida ha sido muy emotivo, todos llorando. No pensaba que en tan poco tiempo pudiera hacer amistades tan intensas». Compara Granadilla con «una granja-escuela, pero a lo grande, un campamento en plena naturaleza». Y Pablo Gutiérrez asegura que es una experiencia que recomienda a todos los jóvenes.

El Ministerio de Educación abre cada año una convocatoria para que los institutos presenten proyectos para la visita en semanas lectivas y también convoca becas para ir durante el verano.

La profesora Mayte Padilla destaca el enclave natural, una extensión de 6.000 hectáreas de bosques, un pueblo completamente amurallado con un castillo del siglo XIII, en resumen, «un espacio de insospechada belleza en el que los alumnos pueden fácilmente abstraerse y pensar que están en un mundo de ensueño donde ellos son los protagonistas absolutos, de forma que el equipo de Granadilla sabe que las despedidas del sábado siempre se hacen entre lágrimas».

El éxito de Granadilla, señala la profesora, se debe por un lado a las actividades organizadas por el equipo docente (personal seleccionado por la Junta de Extremadura). Y, por otro, a la convivencia entre jóvenes de distintas procedencias.

Los estudiantes, en la antigua escuela y en algunas de sus tareas diarias. / SUR

La profesora Mayte Padilla he contado con el apoyo de varios compañeros, como Vanessa Cuberos, que participó en la elaboración del proyecto e incluyó actividades relacionadas con el huerto escolar, o Pedro Palomares, que les ha acompañado en el viaje. «También quiero agradecer a la directiva y claustro del IES Huelin las facilidades para que pudiéramos acudir a pesar de que las fechas resultaban un poco conflictivas por coincidir con el final de curso. Los profesores -explica- han adaptado el calendario de exámenes para no negarles a los alumnos esta oportunidad única, y el centro ha subvencionado parte del transporte (que es lo único que se paga de esta actividad, el resto es financiada íntegramente por el MEC)».

Si los chicos se muestran encantados con la experiencia de Granadilla, la valoración de la profesora es igualmente positiva: «Creo que ha sido un acierto. Sin duda no me hubiera lanzado a ello de no haber coincidido este curso con un grupo de tutoría de 3.º de ESO con el que se podía trabajar muy a gusto, trabajador, honesto y motivado. Ver a los adolescentes en este contexto ofrece una visión mucho más completa y compleja de lo que son, más allá de tópicos. Con los chavales del IES Huelin que han venido a Granadilla se puede confiar en que podemos construir un futuro mejor», concluye la profesora.