Casi el 20 por ciento de estudiantes de FP Básica consigue el título de Secundaria

Estudiantes de Jardinería del IES Guadalmedina, todos graduados en la ESO gracias a la FP Básica./SUR
Estudiantes de Jardinería del IES Guadalmedina, todos graduados en la ESO gracias a la FP Básica. / SUR

Educación ofrece 1.734 plazas en estos ciclos específicos, destinados a alumnos que repiten dos cursos de la ESO

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Estaban llamados a engrosar las listas de abandono y fracaso escolar. Son alumnos que acumulan dos cursos repetidos en la Secundaria. Por tanto, pocas posibilidades de seguir adelante con los estudios, que en su mayoría abandonarán con los 16 años cumplidos. Pero la Formación Profesional Básica, una modalidad que introdujo la denostada LOMCE, ha permitido que en torno a un 20 por ciento de estudiantes hayan conseguido el título de la ESO después de cursar estos programas formativos.

La lectura de este dato da para todas las interpretaciones. Para algunos, es una cifra insignificante para los recursos que se emplean, y ponen el acento en que estos alumnos deberían disponer del refuerzo escolar adecuado para poder reorientar su futuro sin salir de la Secundaria. Hay incluso quien habla de discriminación con respecto a los que terminan la ESO, pues el nivel de exigencia no es el mismo en la FP Básica que en Secundaria. Por el lado contrario, hay quienes defienden que, por bajo que sea el porcentaje, siempre será positivo mantener a los jóvenes en el sistema educativo.

La mitad que a nivel nacional

En la provincia de Málaga se han impartido en este curso escolar un total de 94 ciclos de Formación Profesional Básica en 29 localidades, a los que hay que añadir 11 programas específicos de Formación Profesional Básica destinados a alumnado con necesidades educativas especiales. Para este próximo curso son 88 ciclos los que se ofertan, con 1.734 plazas, y 12 programas específicos.

El alumnado que cursa estas enseñanzas permanece prácticamente constante, ya que en el curso 2016/2017 ascendió a 2.265 estudiantes, en el 2017/2018 2.271 y en este curso escolar son 2.327. En el curso 2015/16 consiguieron el título de Secundaria 352 alumnos; en el 2016/17, 404 y en el curso pasado, el 2017718, fueron 351.

El número de alumnos que logran el título de la ESO se sitúa así en torno al 20 por ciento, un porcentaje inferior a la media nacional, que se sitúa en cerca del 40%.

No era lo que estaba previsto en la LOMCE, pero este colectivo de estudiantes se han visto beneficiados de manera indirecta por la suspensión de la aplicación de la ley educativa del ministro Wert. La LOMCE preveía que los estudiantes que superaran estas enseñanzas tendrían un título profesional básico, que les permite el acceso a un grado Medio. Pero no estaba contemplado que consiguieran el título de Secundaria, como así ha sucedido con los que han aprobado.

Hace un par de años, el Ministerio de Educación publicó un decreto que regulaba la titulación de estos alumnos. Con la suspensión a finales de diciembre de 2016 del calendario previsto para la implantación de las evaluaciones finales de etapa (las conocidas reválidas), el Ministerio de Educación tuvo que regular las condiciones para la obtención de los títulos de graduado en Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, para los que la LOMCE preveía sendos exámenes de reválida. Según ese Real Decreto, «los alumnos y alumnas que obtengan un título de Formación Profesional Básica podrán obtener el título de graduado en Educación Secundaria Obligatoria, siempre que, en la evaluación final del ciclo formativo, el equipo docente considere que han alcanzado los objetivos de la Educación Secundaria Obligatoria y adquirido las competencias correspondientes». En estos casos, la calificación final de ESO será la calificación media obtenida en los módulos asociados a los bloques de asignaturas según la modalidad, Ciencias Sociales o Ciencias Aplicadas, según prevé la LOE.

Una oportunidad de reconciliarse con los estudios

Uno de los objetivos de la FP Básica es ofrecer a los jóvenes la oportunidad de reconciliarse con los estudios. Una de las condiciones para el acceso a esta modalidad de FP es precisamente tener suspendidas asignaturas y haber repetido dos cursos de Secundaria. Son los equipos de orientación los que aconsejan al alumno y las familias tomar este camino, confiando en que una formación más práctica pueda resultarles más asequible.

En algunos casos, el resultado es positivo y los estudiantes consiguen terminar la FP Básica y siguen con un ciclo de grado Medio.

El caso de Carlos Montes se puede considerar un éxito clamoroso de la FP Básica. Comenzó a tener problemas con las Matemáticas, y sus profesores le recomendaron que se cambiara a estos estudios. Realizó la especialidad de Actividades agropecuarias y ganaderas en Salesianos de Antequera. Como quería especializarse en Floristería, se trasladó a la Universidad Laboral. Ha terminado grado Medio, y este año ha conseguido la medalla de oro en la competición nacional de FP, los SpainSkills 2019, y representará a España en la competición mundial, que se celebra este verano en Rusia.

En el IES Guadalmedina han conseguido graduarse en la ESO Adrián Muñoz y Salaheddine Taarji, dos jóvenes a los que la FP Básica también les ha abierto la oportunidad de un futuro que supone la formación. Adrián tiene 19 años y estudiaba la ESO#en el Sierra Bermeja. En tercero le quedó Lengua, que no pudo aprobar, por lo que llegó con esta asignatura a cuarto, cuando le quedaron además Lengua y Matemáticas. «El orientador me recomendó ir a la FP Básica, para no repetir otro curso con esas tres asignaturas». El instituto más cercano es el Guadalmedina, donde ha cursado el ciclo de Agrojardinería y composiciones florales. Le ha ido «mejor de lo que esperaba» y considera que ha sido un gran acierto probar con la FP Básica. Tanto le ha gustado esta especialidad, que quiere seguir con un ciclo Medio de Jardinería y floristería, ya en la Universidad Laboral. Su familia está orgullosa y su padre, que trabaja en el sector, le anima a estudiar y aprender.

También ha estudiado en el Guadalmedina Salaheddine Taarji, de 18 años. En este intituto empezó la Secundaria, pero solo llegó hasta segundo. Como a sus compañeros, los orientadores le recomendaron probar con la FP Básica. «He conocido a muy buena gente, los profesores se han portado muy bien», asegura. Con su título de Secundaria bajo el brazo va a solicitar un ciclo Medio en La Rosaleda, el más cercano a su casa. «Mi madre está muy feliz, dice que lo he hecho muy bien, siempre es mejor estudiar que no hacer nada», comenta el joven.

Los ciclos formativos de Formación Profesional Básica proporcionan formación para la iniciación en el aprendizaje de un oficio y para realizar actividades profesionales. Permiten obtener las competencias profesionales correspondientes a una cualificación de nivel uno del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales.

Estos ciclos son de 2.000 horas, distribuidas en dos cursos académicos de mil horas cada uno. Cada ciclo formativo está organizado en módulos profesionales de duración variable, constituidos por áreas de conocimiento teórico-prácticas cuyo objeto es la adquisición de las competencias profesionales, personales y sociales y de las competencias del aprendizaje permanente a lo largo de la vida.