Celebración del centenario del Ayuntamiento de Málaga con un sencillo acto en el hall

El alcalde, con los portavoces y autoridades. /Félix Palacios
El alcalde, con los portavoces y autoridades. / Félix Palacios

De la Torre descubre la lápida de mármol conmemorativa del 11 de abril de 1919, restaurada para la ocasión, entre los retratos de los alcaldes Romero Raggio y Guerrero Strachan

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Pocas veces ha estado el hall del Ayuntamiento tan concurrido. La Corporación, con el alcalde, Francisco de la Torre a la cabeza, celebraba un acto sencillo pero solemne para conmemorar el centenario del edificio que los arquitectos Fernando Guerrero Strachan y Manuel Rivera Vera entregaron a la ciudad y que finalmente se inauguró el 11 de abril de 1919. Un inmueble que necesitó ocho años para alzarse con todos sus elementos artísticos, y que durante su construcción sufrió algún que otro avatar cuando el arquitecto municipal quiso dirigir la obra y se interpuso Guerrero Strachan para reclamar su autoría y dirección como ganador, junto a Rivera Vera, del concurso para edificarlo. Para la ceremonia, precisamente, se apearon de la galería de los alcaldes de la primera planta al que tenía la vara de mando ese día, Manuel Romero Raggio, y a Guerrero Strachan, que más tarde llegaría a ser regidor.

En el acto, algunos de los ediles de la Corporación lucían la nueva corbata conmemorativa del centenario; y las concejalas, una biznaga de plata, que situaron junto a la medalla de la Ciudad, que ostentan por su cargo de ediles. De la Torre dio la bienvenida a la nuera de un hermano de Romero Raggio, Concha Rubio, que sorprendió a todos por su jovialidad con 90 años. Le acompañaba su hijo, sobrino nieto del alcalde, Emilio Romero, que se situaron al lado de las autoridades invitadas al acto, fundamentalmente representantes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Algunos presentes echaron en falta la presencia de exalcaldes como Celia Villalobos o Luis Merino aunque, tras consultas a Protocolo, se indicó que el acto se había planificado así. 

Foto de familia de la actual Corporación en la escalinata principal del edificio.
Foto de familia de la actual Corporación en la escalinata principal del edificio. / Félix Palacios

Entre los invitados y mencionados expresamente por el alcalde, José Manuel Cabra de Luna, que es uno de los coordinadores junto a Rosario Camacho y Ángel Asenjo de un volumen muy especial sobre el edificio, en el que participan, además, un buen número de académicos de San Telmo, y entre ellos el director del Museo del Patrimonio Municipal (MUPAM), Elías de Mateo.

De la Torre afirmó que la Casona, que es un Bien de Interés Cultural (BIC), supuso un antes y un después en los edificios que albergaron el Ayuntamiento en Málaga porque la casa consistorial hasta ese momento fue itinerante. Al hilo indicó que es un «orgullo de edificio» y que esperaba que fuese el «orgullo de la ciudad por la labor que se hace aquí», al tiempo que reseñó las etapas históricas por las que ha pasado el inmueble en este último siglo para detenerse en la democracia «larga y fecunda» y que esperaba que lo fuese aún más. Abundó en que durante la inauguración del inmueble, Málaga era una gran ciudad, pero que no tenía el reflejo que tiene actualmente, ni la influencia metropolitana, por lo que hay que «hacer las cosas lo mejor posible al servicio de Málaga y de su área metropolitana», subrayó poco antes de destapar la cortina de la lápida conmemorativa de mármol de 1911, que ha sido restaurada ex profeso para esta pequeña celebración. Para finalizar, De la Torre posaba con los portavoces de todos los partidos con representación institucional, y la Corporación se retrataba para la posteridad en la escalinata principal del interior del edificio. Cuando recogían la alfombra roja, al final del acto, aparecía en el envés el logo del Festival de Cine de Málaga, lo que habla mucho y bien del reciclaje institucional.

Que el edificio tiene su encanto y que cautiva a muchos de sus visitantes es una realidad, pero después de 100 años le hace falta algo más que una mano de chapa y pintura. En este mandato municipal lo único realmente nuevo son los dos ascensores, pero hace falta una reforma en profundidad de espacios nobles como el pleno, cuyo trampantojo en la pared está en plena decadencia, cables que circulan en el exterior de las paredes, carpintería que atesora un siglo con termitas incluidas y arreglo de humedades endémicas en la planta baja. Parece obvio que a la próxima Corporación le tocará fajarse con este cometido tras las próximas elecciones municipales.

 

El alcalde y arquitecto del edificio de la Casona, Fernando Guerrero Strachan.
El alcalde y arquitecto del edificio de la Casona, Fernando Guerrero Strachan. / P. R. Q.

El encanto del retrato del arquitecto Guerrero Strachan

Siempre tan alto, tan pegado al techo en la galería de los alcaldes, que ayer fue un placer que Fernando Guerrero Strachan bajase hasta el hall, ya que además de ser el arquitecto del edificio fue regidor del mismo durante los años 1928-30. Con una pintura de una indudable calidad artística, Guerrero Strachan se retrata junto a su obra, la Casona al fondo, en una imagen tan actual que podría ser incluso un 'selfie'. Con una media sonrisa solemne propia de la época y de estos cuadros, ayer ocupaba un más que merecido lugar de honor.