Málaga a Trazos

Villa Alegre: antes muerta que sencilla

Villa Alegre: antes muerta que sencilla

En el Paseo del Limonar

Luis Ruiz Padrón
LUIS RUIZ PADRÓN

No se dejen engañar por las apariencias. Villa Alegre presenta una disposición tan sencilla como racional, que se manifiesta en su cubierta rigurosamente simétrica: se trata de un volumen cúbico organizado en tres crujías iguales y perpendiculares a la calle. Pero el Paseo del Limonar de inicios del siglo XX para el que fue diseñada imponía ciertas servidumbres, de modo que del prisma primigenio se proyectan en todas direcciones cuerpos ochavados y semicilíndricos que la hacen simular una prestancia mayor de la que sus 470 m2 de superficie edificada le confieren. Se asemeja a un pavo real que extiende su cola; no era cuestión de desmerecer de las mansiones que un día la rodearon, en muchas ocasiones de dimensiones superiores.

El juego visual surte efecto y el caserón aparenta una complejidad espacial que no se corresponde con la claridad de su planta aunque, por desgracia, sus aristocráticas vecinas hace tiempo que fueron demolidas. También sucumbieron las palmeras canarias que un día pusieron dosel al jardín, presumiblemente víctimas del picudo, lo que ha arruinado el aire colonial de la finca. Aun así, Villa Alegre mantiene sus setos bien recortados mientras parece erguirse y dirigir la mirada calle arriba, hacia el Colegio El Limonar, su última rival centenaria. Noblesse oblige.