Aquella primera visita oficial de los Reyes a Málaga

Aquella primera visita oficial de los Reyes a Málaga

Don Juan Carlos y doña Sofía encontraron una ciudad con mucho por hacer

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

Mucho ha cambiado Málaga desde la primera visita oficial que realizaron los Reyes de España don Juan Carlos y doña Sofía a la capital hace ahora 29 años a la que vieron los actuales monarcas esta semana. Aquella primera visita oficial de los Reyes fue de dos días y comenzó el 19 de enero de 1989. En el Parque se dieron cita varios miles de personas, que ovacionaron a don Juan Carlos y doña Sofía a su llegada y cuando saludaron desde el balcón del Ayuntamiento. Los ciudadanos también les dieron la bienvenida en el Archivo Municipal, que inauguraron aquel día, y en la plaza de la Merced. Los monarcas conocieron de primera mano el proyecto de derribo de la Casa de la Cultura, entonces aún en pie, y la necesidad de nuevas y modernas comunicaciones, una de las principales reivindicaciones en aquellos años.

Los Reyes llegaron a las 18 horas a la Base Aérea. Durante el trayecto desde el aeropuerto hasta el centro, numerosas personas se congregaron a ambos lados de la carretera para saludar a don Juan Carlos y a doña Sofía, que fueron recibidos en el paseo central del Parque por el capitán general de la 2ª Región Militar Sur, y a los que rindió honores militares una compañía de la Legión. Antes de entrar al Ayuntamiento, don Juan Carlos y doña Sofía fueron saludados por diversas autoridades civiles y militares y el alcalde de la ciudad por aquel entonces Pedro Aparicio entregó al Rey el bastón de mando de la ciudad. Posteriormente, salieron al balcón de la casa consistorial, desde donde saludaron a los ciudadanos. Allí, el alcalde pronunció un discurso en el que planteó los grandes proyectos de la ciudad y sus problemas, dando una visión esperanzadora para solventar, gracias a la solidaridad y la ilusión, las dificultades. Por su parte, el Rey elogió a la ciudad, recordando a Cánovas y Picasso, «dos ejemplos señeros de cuanto Málaga es capaz de expresar», y manifestó su convencimiento en que se realizarán los proyectos previstos. En el salón de plenos del Ayuntamiento, don Juan Carlos recibió la medalla de oro de la ciudad, en presencia de la corporación y de autoridades y diputados. Después descubrieron una placa conmemorativa del acto, y más tarde, se dirigieron a inaugurar la nueve sede del Archivo Municipal, en la Alameda Principal. El acto menos protocolario de todos fue el de la visita de los Reyes a la plaza de la Merced, en la que se congregaron también miles de malagueños. Allí rompieron con el protocolo y se acercaron a saludar directamente al público. Los Reyes visitaron el obelisco en memoria del general Torrijos y recibieron de manos del alcalde una reproducción del monumento que preside uno de los enclaves más populares de la ciudad. Seguidamente, les fue enseñada la casa donde nació Picasso, y recibieron explicaciones acerca de la fundación recientemente creada entonces por el Ayuntamiento. La primera jornada de los Reyes en la ciudad concluyó con una cena ofrecida por la Junta de Andalucía en la finca municipal de La Cónsula, a la que asistieron medio centenar de invitados. Durante el acto actuó una panda de verdiales y el Rey recibió un sombrero típico de los tontos (integrantes de las pandas), mientras que se obsequió a la Reina con unas castañuelas.

La segunda jornada se inició con una visita al santuario de Nuestra Señora de la Victoria, Patrona de Málaga, donde los Reyes recibieron la medalla de la Hermandad de Santa María de la Victoria y realizaron una ofrenda a la Patrona. Después, don Juan Carlos y doña Sofía llegaron al Teatro Romano, donde el alcalde, Pedro Aparicio, y el presidente de la Junta de Andalucía, José Rodríguez de la Borbolla, les explicaron el programa que para el 92 se haría en el conjunto monumental del teatro, la Alcazaba y Gibralfaro, que contemplaba su remodelación y la demolición de la Casa de la Cultura. Desde el Teatro Romano los Reyes se dirigieron al Museo Provincial de Bellas Artes, entonces en la calle San Agustín, donde recibieron numerosas muestras de afecto de las personas que se habían situado a lo largo del trayecto. En el patio del museo, ante una veintena de académicos, la Reina recibió la medalla de oro de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo,- que concedió por primera vez esta institución-, de manos de su presidente, Alfonso Canales. Tras ello, don Juan Carlos se dirigió seguidamente al Ayuntamiento, mientras que doña Sofía acudió a la Catedral, donde se le ofreció un concierto de órgano. Las audiencias celebradas por el Rey en el salón de los espejos del Ayuntamiento fue el último acto oficial de la visita a Málaga. El tema común de casi todas ellas fue el problema de las comunicaciones. La estancia de los Reyes en Málaga finalizó tras el almuerzo que el Ayuntamiento ofreció a Sus Majestades en el palacio Miramar.

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