Los premios La Farola distinguen a mujeres «que iluminan el camino»

Foto de familia de las premiadas con la responsable del IAM y la delegada de Igualdad. /Félix Palacios
Foto de familia de las premiadas con la responsable del IAM y la delegada de Igualdad. / Félix Palacios

El Instituto Andaluz de la Mujer reconoce en su tercera edición a profesionales de la cultura, la empresa, los medios, la educación o el deporte

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Que en pleno siglo XXI sigan siendo necesarios los reconocimientos a mujeres que han abierto la brecha en sus profesiones dice mucho del largo camino que aún queda por recorrer. Pero también por eso es un buen momento para hacer balance y revisar lo que se ha conseguido: ahí está el origen de los premios La Farola, impulsados por el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) en Málaga y que emplean el símil del faro que en Málaga es farola para distinguir a las mujeres que van «iluminando ese camino para las demás». Ayer, en su tercera edición, los galardones volvían a poner de manifiesto que a pesar de esos avances en la igualdad formal aún queda pendiente el reto de «la igualdad real». Así lo destacaba en su intervención la responsable del IAM, María del Carmen Moreno, convencida de que estas iniciativas «ayudarán a crear referentes para que nuestras niñas se miren en ellas».

Y en efecto, la mirada se volvía ayer hacia diez mujeres que han destacado en sus profesiones y que además con su ejemplo han contribuido a fomentar la igualdad. «Porque nosotras más que romper techos de cristal tenemos que romper techos de hormigón armado», admitía durante su discurso de agradecimiento Adelaida de la Calle, que por su trayectoria profesional y política –exrectora de la UMA, exconsejera y actual presidenta de la Corporación Tecnológica de Andalucía– ha roto más de uno. Por eso recibía el premio La Farola en la modalidad de Ciencia, insistiendo en la necesidad de esos «referentes próximos para las nuevas generaciones».

En uno de ellos se ha convertido precisamente María Isabel Góngora, distinguida en la categoría de Deporte por su lucha y su afán de superación. Su deficiencia visual no le ha impedido llegar a lo más alto y hoy es atleta paralímpica de élite, un «sueño cumplido» que la premiada vinculaba con «la actitud que tienes ante las cosas». «Eso es lo más importante, y gracias a esa actitud pasé de ser una chica de pueblo –Yunquera– con deficiencia visual a viajar por todo el mundo haciendo lo que me gusta».

Esa lucha por los sueños ha sido común en otras profesionales distinguidas. Es el caso de Raquel Serrano, reconocida en nuevas tecnologías que ha conseguido revolucionar el encorsetado mundo de la ortopedia con sus férulas hechas a medida gracias a un escáner 3D: «Si algo he tenido claro en la vida es que el 'NO' sólo quería decir que tenía que darle la vuelta y ponerme las pilas para que fuera 'ON'», destacaba la joven, muy emocionada, al recoger su Farola.

Mucha emoción también con la periodista Teresa Santos, premiada en medios de comunicación por su lucha por la igualdad. La profesional hizo un repaso por las personas que han marcado su vida –«mis padres, mis hermanas del alma, mi pareja y mis dos hijas»– y reivindicó una manera de entender y ejercer el oficio basada «en la ética y en la bondad».

Ser ejemplar

El oficio, en este caso desde la trinchera de lo audiovisual, está también detrás del premio en la categoría de Cultura que recibieron Macarena Astorga y Ascensión Garcés, quienes recordaron que «la cultura tiene la obligación de ser ejemplar entre hombres y mujeres» no sin antes lamentar las «enormes desigualdades que aún existen en el cine español».

La lucha desde el mundo de la empresa también fue digna de reconocimiento con el premio a Antonia Pilar Bravo, hoy gerente de la empresa familiar de encurtidos y que en su intervención animó a los jóvenes «a seguir luchando por sus sueños». Por su parte, la activista y educadora Anabel Santos recogía La Farola por su trabajo promoción de la igualdad y lo dedicó «a todas las mujeres que llevo en mi alma violeta». Además, los premios distinguieron a Marta Brinkmann (hostelería), pionera en los fogones malagueños y a Lucía Prieto (Educación) por su trabajo de promoción de la mujer desde el aula, y aunque ninguna de ellas pudo asistir sí quisieron dejar su mensaje de agradecimiento y de compromiso de seguir iluminando el camino. Como La Farola.