Marcapasos del corazón: del tamaño de una maquina de escribir al de una caja de cerillas

Distintos tipos de marcapasos utilizados a lo largo de los años. /SUR
Distintos tipos de marcapasos utilizados a lo largo de los años. / SUR

El Hospital Regional de Málaga ha implantado ya 10.000 dispositivos de esas características a pacientes cardiacos

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Los marcapasos son unos dispositivos que evitan que el corazón se pare. Por tanto, su función es salvar la vida a personas que si no llevaran esa prótesis morirían. El Hospital Regional de Málaga (antiguo Carlos Haya) ha superado la cifra de 10.000 marcapasos desde que en 1975 implantó el primero. La evolución de esos dispositivos ha sido espectacular y su tamaño ha pasado de ser similar al de una máquina de escribir a no superar el de una caja de cerillas, lo que ha permitido salvar miles de vidas desde 1975 a la actualidad. Además de los marcapasos convencionales, se cuenta con otros complejos (desfibriladores y resincronizadores), que se implantan a determinados pacientes. También los hay de doble cámara y unicámara e, incluso, sin cables. 

El Hospital Regional pone cada año unos 250 nuevos marcapasos y hace de 50 a 60 reimplantes para cambiar la pila, un proceso que se lleva a cabo, normalmente, a los 10 años de haberse puesto el dispositivo. El 80 por ciento de los pacientes que reciben esa prótesis tienen más de 75 años y sufren una degeneración del tejido de conducción cardiaco (nervios del corazón) que origina un bloqueo de la actividad cardiaca y, en consecuencia, un enlentecimiento de la misma que puede llegar a la parada cardiaca. El jefe del servicio de cirugía cardiovascular del Regional, Fernando Calleja, puso un marcapasos a un paciente de 105 años, que en agradecimiento le escribió una poesía. La implantación de los primeros marcapasos comenzó en el antiguo Carlos Haya con el doctor Antonio Moncada en 1975, aunque el servicio de cirugía cardiovascular se constituyó en 1980 bajo la dirección de Norberto González de Vega. 

La conmemoración de los 10.000 marcapasos del Hospital Regional se ha llevado a cabo este martes, en una rueda de prensa en la que han estado presentes el delegado de Salud y Familias, Carlos Bautista; el gerente del Hospital Regional, Víctor Baena; el director de la unidad del corazón, Manuel de Mora; el citado Fernando Calleja, y la supervisora de la planta de hospitalización de cirugía cardiaca, Esther López. «Para nosotros es un orgullo y una satisfacción haber alcanzado los 10.000 marcapasos implantados», ha asegurado Baena, mientras que Bautista ha recalcado que las personas que reciben ese dispositivo logran vivir muchos años. El delegado de Salud ha destacado la calidad de los profesionales que se encargan de ese proceso.

Víctor Baena, Esther López, Carlos Bautista, Manuel de Mora y Fernando Calleja.
Víctor Baena, Esther López, Carlos Bautista, Manuel de Mora y Fernando Calleja. / SUR

La indicación de los marcapasos implica una serie de estudios diagnósticos en los que los cardiólogos determinan la necesidad de su implantación. El doctor De Mora ha dicho que las patologías que normalmente requieren de la implantación de un marcapasos son precisadas mayoritariamente por cardiólogos, aunque otros facultativos pueden detectar su necesidad: médicos de atención primaria, de urgencias o de cuidados intensivos, entre otros. De Mora ha puesto de manifiesto «la solera y la experiencia» de los cirujanos cardiacos del hospital.

Fernando Calleja ha explicado que, si bien la técnica de poner el marcapaso es relativamente sencilla y tiene una baja incidencia de complicaciones, sí es cierto que los pacientes son complejos como consecuencia de su edad. El proceso consiste en introducir, a través de una vena próxima al corazón, un cable recubierto de silicona que lleva en su extremo una cabeza conductora que se pone en contacto con el corazón (ventrículo derecho) y que, al conectarse a una pila eléctrica, emite impulsos eléctricos que estimulan la contracción cardiaca, devolviendo al corazón su función.

La intervención se hace con anestesia local y con el enfermo despierto. Si no surgen complicaciones, los pacientes reciben el alta médica a las 24 horas. Los profesionales de enfermería juegan un papel clave para despejar las dudas de los enfermos y para ofrecerles los cuidados que necesitan, ha dicho Esther López.