«Fue una pesadilla», relatan los testigos del paso de Leslie por Portugal

Árboles caídos en el barrio de Benfica, en Lisboa./Reuters
Árboles caídos en el barrio de Benfica, en Lisboa. / Reuters

La tormenta provoca casi una treintena de heridos leves y 61 desalojados, en su mayoría en los distritos de Coimbra y Leiria

EFE

Figueira da Foz, uno de los más populares destinos turísticos de la costa portuguesa, fue castigado con dureza por la tormenta Leslie, que dejó en la ciudad vientos de hasta 176 kilómetros por hora y sumió a los vecinos en «una pesadilla».

Hacia la medianoche, cuando el viento arreció, «cortaron la luz, cerramos todo, las ventanas se movían, el edificio se movía, hasta que nos dimos cuenta de que una de las ventanas de un cuarto se estaba despegando», relató una turista española que pasa unos días de vacaciones en un apart-hotel de Figueira. «Sacamos todo del cuarto y nos sentamos en el suelo, al lado del a puerta de salida del apartamento», continuó la joven, que prefirió no dar su nombre. Pasada la medianoche, los clientes fueron evacuados y conducidos al garaje, donde se mantuvieron hasta bien entrada la madrugada.

En las calles se podían ver árboles caídos, coches con las lunas rotas y daños en ventanas, portales, cornisas de edificios y en escaparates de los establecimientos. «Fue una pesadilla», concluyó.

En los barrios más afectados de Figueira, el viento quebró las ventajas de viviendas en edificios altos, destrozó las estructuras de terrazas cerradas y los vidrios de los portales de acceso.

Leslie, la peor tempestad que azota Portugal desde 1842, tocó tierra en las proximidades de Figueira Figueira da Foz, unos 200 kilómetros al norte de Lisboa, hacia la media noche de este domingo con vientos que llegaron a los 176 kilómetros por hora.

Según los últimos datos ofrecidos por Protección Civil, la tormenta provocó dejó 27 heridos leves y 61 desalojados, en su mayoría en los distritos de Coimbra y Leiria. La mayoría de los incidentes registrados durante el paso de la tormenta fueron provocados por caídas de árboles y de estructuras.

Protección Civil registró casi 1.900 incidentes durante la noche, entre ellos algunos accidentes de tráfico por las caídas de árboles, y también tuvieron que ser cortadas varias carreteras que ya han sido reabiertas al tráfico.

El distrito más afectado fue el de Coimbra, en el centro de Portugal, y la mayoría de los desalojados, medio centenar, se produjeron en una zona de acampada en la localidad de Alcobaça.

La tempestad también obligó a cortar el tráfico fluvial entre Lisboa y la otra margen del Tajo, así como la conexión entre Setúbal y Troia, al sur de Lisboa.

La compañía EDP Distribución, encargada del abastecimiento eléctrico, movilizó centenares de equipos en las zonas más afectadas para intentar reponer la energía en las poblaciones que se quedaron sin luz.

Portugal estuvo en alerta roja durante el sábado y la madrugada de este domingo debido a Leslie, que obligó a cancelar espectáculos culturales y a aplazar una hora el Maratón de Lisboa.

La tormenta obligó también a aplazar la final del europeo femenino de Hockey sobre patines, entre Portugal y España, que se jugaba en el pabellón municipal de Mealhada y que fue interrumpido por el corte de suministro eléctrico y la caída de parte del pabellón sobre la pista.

Las mayores preocupaciones de las autoridades estuvieron centradas en un principio en el archipiélago de Madeira, a unos 800 kilómetros de Lisboa, pero la tormenta cambió su dirección para dirigirse hacia el territorio continental y pasó por las islas durante la tarde del sábado sin causar demasiados estragos.

En Madeira, la mayor perturbación se produjo en el tráfico aéreo, ya que varias decenas de vuelos fueron cancelados sobre todo por precaución, según desveló la gestora de los aeropuertos lusos, ANA.