EEUU y el Reino Unido revocarán los visados de los saudíes implicados en el asesinato de Khashoggi

Donald Trump, presidente de Estados Unidos./Reuters
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / Reuters

Trump asegura que se trata de «uno de los peores encubrimientos de la historia» y May expresa su «condena en los términos más enérgicos»

COLPISA/AFP

Estados Unidos y el Reino Unido han anunciado que van a revocar los visados de los involucrados en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, que el presidente Donald Trump calificó como «uno de los peores encubrimientos de la historia». Entretanto, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan prometió que hará «todo lo posible por esclarecer» el crimen ocurrido en su país.

Las sanciones, anunciadas por el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, son las más duras evocadas hasta ahora por Estados Unidos contra Riad, un aliado clave en Oriente Medio y un importante socio comercial.

«Vamos a tomar las acciones que corresponden incluyendo la revocación de los visados, la colocación en las listas de vigilancia y otras medidas», indicó el secretario. «Estas sanciones no van a ser la última palabra de Estados Unidos en este tema. Vamos a seguir explorando medidas adicionales», indicó el funcionario.

Por su parte, en la sesión de preguntas a la dirigente conservadora en la Cámara de los Comunes, la primera ministra británica, Theresa May, dijo que el Reino Unido «condena en los términos más enérgicos» el asesinato de Khashoggi y comunicó que el Ministerio de Interior revocará a partir de este mismo mércoles los visados para entrar en el Reino Unido que tengan los saudíes que pudieron estar involucrados en el «asesinato».

Los líderes saudíes han negado tener algo que ver en el asesinato, llevando la responsabilidad hacia funcionarios de menor rango. El príncipe Mohamed bin Salmán defendió con vehemencia que ellos no tuvieron nada que ver con esto, que esto «ocurrió a un nivel inferior», dijo también Trump, asegurando que habló el lunes con el heredero y su padre el rey Salmán.

Khashoggi, de 59 años, que cayó en desgracia en su país tras criticar al régimen de Riad, entró en la misión diplomática saudí en Estambul el 2 de octubre para hacer un trámite, y nunca salió del edificio. El periodista se había autoexiliado en Estados Unidos y era colaborador del Washington Post.

Lamentos e interrogantes

Los ministros de Relaciones Exteriores del G7 lamentaron que «las explicaciones suministradas» sobre el asesinato del periodista dejen todavía interrogantes.

«La confirmación del asesinato» por parte de las autoridades saudíes «es un primer paso (...) pero las explicaciones suministradas dejan muchas preguntas sin respuesta», expresaron en un comunicado los ministros de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos.

Los ministros hicieron un llamamiento a una investigación «minuciosa, creíble, transparente y rápida por parte de Arabia Saudí, en colaboración con las autoridades turcas».

Por su parte, Erdogan prometió a familiares del periodista que su gobierno hará «todo lo necesario para esclarecer« el crimen, informó la presidencia turca.

Erdogan dio su pésame a uno de hijos del periodista y a otros familiares, y les aseguró que «Turquía hará todo lo necesario para esclarecer el asesinato», explicó una fuente presidencial.

Antes, el presidente turco había pedido ante el grupo parlamentario de su partido en Ankara, que «todos» los que «desempeñaron un papel» en este asesinato sean «castigados», incluso aquellos que «ordenaron» su muerte.

«Fue en Estambul donde se produjeron los hechos. En consecuencia, propongo que los 18 sospechosos (saudíes, detenidos en su país) sean juzgados en Estambul», afirmó al afirmar que «fue un asesinato político».

También explicó que el sistema de videovigilancia del consulado saudí en Estambul fue desactivado antes del asesinato del periodista en el mismo local.

«Hasta ahora, todos los elementos y pruebas descubiertos indican que Jamal Khashoggi fue víctima de un salvaje asesinato«, aseguró el presidente turco. «Al reconocer el asesinato, el gobierno saudí ha dado un paso importante. Lo que esperamos ahora de él es que delimite las responsabilidades de cada cual en este caso, desde la cumbre hasta la base, y que sean juzgados« los responsables, agregó.

Riad acabó admitiendo el sábado que el periodista había muerto en el consulado durante una «pelea». Y el domingo, el ministro saudí de Relaciones Exteriores, Adel al Jubeir, calificó la muerte de Khashoggi de «asesinato» y aseguró que había sido el resultado de «una operación no autorizada» por el poder.

 

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