En la casa de... María Villar

María y Lucas, en el salón de su casa en Marbella/
María y Lucas, en el salón de su casa en Marbella

Dejó atrás su trabajo en importantes cadenas hoteleras para hacer lo que más le gusta: viajar. De su experiencia recorriendo el mundo nació el proyecto empresarial que ahora lidera, ‘Be Woman, Be Travel’, una iniciativa que une a mujeres para iniciar juntas una ruta que no sólo les lleva a conocer destinos exóticos y especiales, sino a mirarse al espejo con otros ojos

LORENA CODES

Decía Lamartine que «no hay hombre más completo que aquel que ha viajado mucho y ha cambiado veinte veces de forma de pensar y de forma de vivir». Hay muchas maneras de recorrer el mundo: como turista, como trabajador, como emigrante, como exiliado. Y también como viajero. Para hacerlo de esta última forma hay que cumplir una serie de requisitos, entre ellos, vaciar la maleta de prejuicios y expectativas, y llenarla de curiosidad y ganas de ensanchar el alma. María Villar cumple con esta lista de mínimos y suma además una valentía que roza la temeridad. No porque le guste el peligro, sino porque sabe tomar las decisiones necesarias para encauzar su vida aunque signifiquen ir a contracorriente y poner en riesgo todo lo construido.

Así lo hizo cuando determinó dejar su trabajo como directora comercial del hotel Meliá Don Pepe de Marbella con el objetivo de cambiar de estilo de vida. Coruñesa de nacimiento, Villar estudió hasta cuarto curso de Derecho y justo un año antes de terminar resolvió que aquello no era lo suyo y lo dejó. Viajar siempre le había gustado así que optó por hacer un máster en Dirección de Comunicación y Protocolo y posteriormente otro de Alta Dirección Hotelera cuyo convenio con Les Roches Suiza le permitió realizar unas prácticas durante un año en un hotel de Bangkok (Tailandia).

Fue el arranque de su carrera profesional, que continuó con la incorporación al equipo comercial de Meliá Hoteles. Después de trabajar en varios establecimientos de la cadena, entre ellos el Meliá Princesa de Madrid, se presentó la oportunidad de vivir en Marbella y establecerse en el Meliá Don Pepe. Cuatro años más tarde, su nivel de estrés había tocado techo. El fallecimiento de su padre y otro cúmulo de circunstancias la llevaron a tomar una decisión que cambiaría su vida: dejar su puesto de directora comercial y replantearse todo de nuevo. Se presentó entonces una oportunidad inesperada. La actriz María Bravo le propuso incorporarse junto a ella y Eva Longoria al equipo internacional de la Global Gift Foundation para la gestión y organización de las galas Global Gift por todo el mundo. Durante un año trabajó codo con codo con Longoria y su equipo y compartió casa y aventura con ellos en Los Ángeles. Pero la relación laboral llegó a su fin en 2014 y tocaba renovarse otra vez. El carácter emprendedor de María Villar la impulsó en ese momento a crear su propia firma de botas de piel, Bootme. Se plantó en Elda (Alicante) y pidió un prototipo. Con la primera colección recorrió mercadillos tipo el de Muelle Uno en Málaga y arrasó con la venta a turistas. «Pasaba unos tres meses vendiendo, pagando facturas y ahorrando y luego me iba un mes a cualquiera de los destinos que siempre había querido visitar y para los que nunca había tenido tiempo», afirma Villar. Aquello que muchos se plantean hacer de vez en cuando, la locura de cambiarlo todo, ella lo llevó a cabo con una total ausencia de miedo. Inició un periplo vital desde dentro hacia afuera, por Etiopía, Namibia, Vietnam...y también hacia su interior, por sus miedos, limitaciones, esperanzas. «Me he ido conociendo a mí misma de una forma que ni yo esperaba», señala. En algunas de estas aventuras ha contado con una compañera muy especial, su amiga Sandra Serrano, con la que culminó una ruta emocional en el Nido del Tigre (a 4.000 metros de altura en el Himalaya) después de que los padres de ambas fallecieran de cáncer casi al mismo tiempo. «Cuando llegamos arriba, en ese silencio mudo, encendimos una vela y nos miramos con una sensación extraordinaria, fue uno de los momentos más bonitos de mi vida», afirma.

Por casualidad

Sin embargo, el salto definitivo a su futuro llegó de forma inesperada, por casualidad. Coincidió en un evento con Pepequim Orbaneja, de la agencia Cris&Kim, y éste le propuso hacer algo juntos. Después de darle vueltas a varias ideas nació Be Woman, Be Travel, una iniciativa que propone a mujeres viajar juntas a un destino especial. Pueden ser mujeres en cualquier circunstancia, no tienen por qué estar solas, «a veces lo complicado es tener a un compañero de aventuras», indica Villar. Be Woman, Be Travel tuvo su kilómetro cero en un viaje a Bali «junto con tres mujeres de excepción pero muy distintas entre sí», aclara. Sandra Rojo, Cristina Barroso y Theresa Bernabé la acompañaron en esta primera ruta femenina. «El resultado fue mucho mejor de lo que esperaba, para mí fue un sueño escuchar de estas mujeres que había sido el viaje más maravilloso de sus vidas», apunta. Los siguientes destinos que ya están disponibles son Costa Rica, Nueva York y Tanzania.

No obstante, María Villar asegura que no es suficiente. Su estancia en su casa de Marbella le sirve sólo para ver a Lucas (su mascota) y cambiar la maleta, pero siempre con el siguiente destino en la retina. Sus enormes ojos tienen espacio para mirar el mundo con ambición y, sobre todo, con conciencia:«Necesito saber que hay otras realidades, mirarlas de frente y saber que soy una afortunada». De hecho, todas sus expediciones tienen un componente solidario que se encarga de adecuar al destino. En Perú hará su próxima parada para dar clases a niños en situación de exclusión social que viven en montañas cerca del Machu Picchu. Si bien su reto para 2017 está bastante más lejos, en un lugar remoto, Papúa Nueva Guinea, donde se adentrará en la selva en la que aún quedan tribus caníbales. Ahora lee, subraya y comenta las guías con las que prepara con entusiasmo la aventura. «En cada vuelta a casa me siento mejor, por eso esto engancha», concluye.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos