Baches en el camino

ZIGOR ALDAMA

Las marcas de automóviles de lujo hacen su agosto todos los meses en China. De eso no cabe duda. Pero no están exentas de contratiempos. Uno de los más graves de los últimos tiempos se está desarrollando estos días, desde que las autoridades competentes abrieron una investigación para determinar si estas empresas incurren en actividades monopolísticas ilegales como el acuerdo en los precios de sus vehículos y de las piezas de repuesto. No en vano, la agencia de noticias oficial Xinhua aseguró que algunos de los coches de importación resultan en China el doble de caros que en otros mercados en los que las cargas fiscales son similares.

Y puso el ejemplo de un cliente que, después de haber adquirido un Audi Q7 en Canadá por el equivalente a 460.000 yuanes (55.400 euros), se sorprendió al verlo a la venta en China por un millón (120.000 euros). El mercado chino es tan lucrativo que, en el caso de Volkswagen llega incluso a generar todo el 'cash flow' de la empresa a nivel global. Esta semana han llegado las primeras multas. Las primeras en sufrirlas han sido 12 empresas japonesas de componentes de automoción, pero las investigaciones que se están llevando a cabo en Mercedes y Chrysler auguran que no serán las únicas. Por eso, algunas marcas han reaccionado rápidamente y por voluntad propia: Jaguar, Audi y Daimler anunciaron a finales de julio importantes reducciones en el precio de algunos de sus modelos.

En el caso de la primera, por ejemplo, la rebaja puede llegar a un 19%, y será de una media de 200.000 yuanes (24.000 euros) por cada unidad. Sin duda, los fabricantes no quieren poner en peligro, de ninguna forma, a su particular gallina de los huevos de oro. Y es que se espera que China supere a Estados Unidos en 2020 como el principal mercado de automóviles de lujo.

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