Unicaja, un valor al alza entre las tormentas de junio y febrero

Unicaja, un valor al alza entre las tormentas de junio y febrero

Si el debut bursátil coincidió con la caída del Popular, el primer ejercicio como cotizada asoma con deberes hechos, una sólida revalorización y más dividendos, pero ante otro escenario agitado

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

Un martes bastante oscuro para las bolsas de todos los continentes no deja obviamente sin rasguños valores con evolución estable al alza y sin sobresaltos como Unicaja, desde el pasado junio pasado la primera empresa cotizada de Málaga. Aquel hito llegaba también con la resaca de negros nubarrones. El Popular protagonizaba la primera intervención bancaria decidida desde la Unión Europea, a la que se añadían entre otras turbulencias de aquellas fechas las que afectaban de lleno a entidades como Liberbank (que cerró 2017 con las pérdidas más abultados del sector) y también situadas en ese terreno de juego de la banca mediana en el que se desenvuelve Unicaja.

Los riesgos para Unicaja de abortar el despegue hacia el mercado superaban con mucho la necesidad imperiosa de captar capital para atender los compromisos de la intervención de Banco Ceiss y de hacerlo según un calendario sin apenas margen. La caída de valor de ayer de Unicaja fue sólo un 0,22 por ciento y, si la volatilidad ambiente remite, los indicadores de solvencia, liquidez y el comportamiento del negocio deben contribuir a reforzar el valor del banco, que ha logrado reducir la morosidad y a la mitad en tres años sus activos improductivos y por tanto el lastre de las correspondientes provisiones. Con una cuota de mercado importante en Andalucía y que en Castilla León llega al 80 por ciento, Unicaja Banco y sus tres millones de clientes son un codiciado objeto de deseo para la gran banca ante el escenario de nuevas operaciones, un planteamiento que convive con los procesos de ajuste de oficinas y plantillas a los que no es ajena Unicaja.

Los resultados del ejercicio llegan en medio de tormenta bursátil en la que precisamente el futuro de alza de los tipos de interés y, por tanto del negocio bancario, se sitúan como origen de la gran sacudida mundial en la que los analistas ven el inicio de un cambio de ciclo financiero. También ese horizonte es el que deberá permitir cumplir los hitos del plan de negocio en el que anda embarcada la entidad, que entre otros objetivos, espera doblar su rentabilidad sobre recursos propios hasta alcanzar el 8 por ciento.

Junto a unos resultados que ya se descontaban y que mejoran en un 2,6 por ciento los de 2016, la asignación de 34,6 millones de euros a dividendos –un 17 por ciento más– marca un hito en el banco, que lanza así un mensaje bastante claro a los inversores hacia el complicado y optimista objetivo, asumido ante ellos al fin y al cabo en la salida a bolsa, de que esa asignación llegue al 40 por ciento del beneficio en los próximos años. Los dividendos representan una cifra récord en el primer año de estreno bursátil, un 25 por ciento de los beneficios, una gran noticia sobre todo para la fundación bancaria Unicaja, el principal accionista, titular de casi la mitad del capital y cuya obra social supera los 22 millones. También, sin duda, para los fondos internacionales que invirtieron atraídos por un recorrido de revalorización de la acción confirmado día a día y para antiguos preferentistas de Banco Ceiss hoy accionistas del Grupo Unicaja. Desde aquel precio en el extremo bajo de la banda de 1,10 euros por acción a los 1,37 de ayer, la revalorización sitúa hoy el valor bursátil de la entidad en 2.222 millones de euros.

La suscripción de acciones con la que el banco atrajo luego a inversores nacionales permitió una hoja de ruta necesitada de liquidez para afrontar los compromisos de recompra de participaciones del Frob y de la devolución de los 604 millones prestados por el Estado a Ceiss.

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