Torres supera sin dificultad la junta del BBVA gracias a la dimisión de González

El nuevo presidente del BBVA Carlos Torres, este viernes durante la junta ordinaria de accionistas celebrada en Bilbao, en la que se ha aprobado las cuentas del 2018. /Luis Tejido (Efe)
El nuevo presidente del BBVA Carlos Torres, este viernes durante la junta ordinaria de accionistas celebrada en Bilbao, en la que se ha aprobado las cuentas del 2018. / Luis Tejido (Efe)

El presidente del banco garantiza que la entidad colaborará con la justicia para aclarar los detalles del 'caso Villarejo'

Manu Alvarez
MANU ALVAREZ

Carlos Torres, presidente del BBVA desde el pasado mes de diciembre, superó este viernes sin grandes dificultades la prueba más dura a la que se ha enfrentado desde que fue nombrado presidente de la entidad. La dimisión de Francisco González, apenas veinticuatro horas antes, actuó como un bálsamo para liberar la presión que existía sobre el consejo de administración, a quien desde muchos sectores se reclamaba una acción decidida para cortar la crisis de reputación generada por el 'caso Villarejo'. La sombra del expolicía estuvo este viernes presente a lo largo de las casi tres horas que duró la junta de accionistas, celebrada en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

Carlos Torres aseguró en la junta de accionistas que el banco garantiza una «colaboración total con la justicia» en la investigación de las supuestas actividades ilegales realizadas por el excomisario Villarejo para la entidad. Torres compareció ante varios miles de accionistas congregados en el Euskalduna en un momento crítico para el banco, pero relativamente aliviado de la presión a la que ha estado sometido en las últimas semanas. La decisión del expresidente Francisco González de dimitir de la presidencia honorífica del banco y de su fundación, había rebajado de forma notable la tensión ya desde antes del inicio de la reunión. Amplios colectivos de accionistas del banco no ocultaban sus críticas hacia la inacción del actual consejo y en especial de su presidente, a quienes reclamaban un acuerdo para cesar a González de esos cargos que, aunque honoríficos, tenían mucha trascendencia en estos momentos. Torres aseguró este viernes que BBVA «ha sido, es y seguirá siendo un banco honesto».

Amplio respaldo

La dimisión de González ha permitido al consejo de administración respirar con más tranquilidad. Ya no hay tantas premuras de tiempo como parecían existir hace apenas unos días. Quizá por ello, el informe sobre la gestión de la entidad fue aprobado por el 97% de los accionistas presentes o representados en la junta -suponían el 64,43% del capital social-, al tiempo que la reelección de Carlos Torres como consejero fue respaldada por el 98%. Curiosamente, la elección del consejero delegado, el turco Onur Genç, mereció el apoyo del 99% de los accionistas. Aunque el respaldo también fue amplio, la remuneración del consejo recibió un apoyo menor, para situarse en el 95%.

El presidente del banco explicó a los accionistas el procedimiento de investigación interno sobre las filtraciones en torno a Villarejo, justo después de «agradecer al expresidente Francisco González su decisión de renunciar de forma temporal a sus cargos» para evitar que este asunto se pueda utilizar «para atacar al banco».

Torres no desveló detalle alguno sobre el avance de la investigación que ha encargado la entidad a tres firmas externas -Garrigues, PwC y Uría-, con la que se trata de determinar el alcance de los trabajos realizados por Villarejo para BBVA y la implicación de los responsables del banco. Como ya es conocido, las filtraciones de documentos apuntan a que durante casi catorce años, desde 2014, Villarejo realizó trabajos de espionaje que incluían el pinchazo de teléfonos de miembros del Gobierno y altos cargos de instituciones como la CNMV. Las informaciones obtenidas por esa y otras vías terminaron, aparentemente, en manos del expresidente del banco, Francisco González. Una de las pocas cosas que ya parece acreditada y que ha sido admitida por BBVA es el pago de algo más de 6 millones de euros a Cenyt, una sociedad mercantil propiedad de Villarejo. «Más importante que hacer la investigación -matizó Torres- es hacerla bien». El presidente aseguró que, al menos hasta el momento, «no se han registrado impactos relevantes en la actividad del banco y en su cotización por este caso». La investigación interna durará «varios meses todavía», anticipó este viernes Torres.

No anticipar juicios

El presidente se mantiene fiel a la estrategia por la que apostó desde el primer momento, para evitar hacer valoraciones o emitir juicios anticipados sobre meras sospechas, filtraciones o acusaciones que no se han podido acreditar. Esa misma actitud fue la que le llevó a evitar cualquier iniciativa para retirar a Francisco González sus cargos honoríficos.

El caso, además, está ya judicializado, no sólo porque la Audiencia Nacional mantiene abierta una investigación sobre las actividades de Villarejo, sino también porque se han presentado varias demandas de afectados. En concreto, las del exministro Miguel Sebastián; del exvicepresidente de la CNMV, Carlos Arenillas; el expresidente de Sacyr, Luis del Rivero, que intervino en el turno de preguntas y el exvicepresidente de BBVA, José Domingo Ampuero. Todos ellos figuran en los papeles del excomisario como objetivos de sus escuchas telefónicas en 2004 y 2005, cuando la constructora Sacyr pretendía convertirse en un socio de referencia del banco y asaltar su cúpula ejecutiva.

En este contexto y tras la junta de accionistas de este viernes, todo apunta a que será Francisco González y no el banco quien se situará como principal sujeto de atención. También comienza a ganar fuerza la idea de que será la investigación judicial la que cobre peso en las próximas semanas. El propio Torres ha reconocido varias veces que el banco tiene una capacidad limitada para hacer indagaciones sobre lo sucedido, ya que tan sólo puede acceder a su documentación interna, mientras que «la Justiciapuede ir más lejos».

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