Los autónomos sufren una nueva subida en sus cuotas a la Seguridad Social

Los autónomos que cotizan por la base mínima pagan casi 50 euros más al año que antes. /SUR
Los autónomos que cotizan por la base mínima pagan casi 50 euros más al año que antes. / SUR

Los trabajadores por cuenta propia que cotizan por la base mínima, que suponen el 66% del total, pagan desde agosto 278,8 euros al mes, casi 50 euros más al año

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Los trabajadores autónomos sufren desde agosto una nueva subida de la cuota de la Seguridad Social. Este incremento, recogido en la Ley de Presupuestos Generales del Estado, afecta a la base mínima de cotización, a la que están adscritos el 66 por ciento de los empleados por cuenta propia del país. La cuota ha aumentado en casi cuatro euros mensuales, cerca de 50 euros anuales, de modo que el recibo pasa de 275 a 278,8 euros cada mes. De los más de 3,2 millones de autónomos que hay en España, dos tercios cotizan por la base mínima, lo que quiere decir que más de 2,1 millones de trabajadores por cuenta propia están cubiertos tan solo por enfermedades comunes y accidentes no laborales. Salvo aquellos profesionales que realizan actividades con alto riesgo de siniestralidad, que deben abonar una cuota mayor, los autónomos españoles no están obligados a cotizar por contingencias profesionales (accidentes y enfermedades laborales), por lo que la mayoría decide pagar la cuota mínima que acaba de incrementarse.

El sector ha acogido con resignación este nuevo aumento de la cuota de la Seguridad Social, que la mayoría de autónomos ya consideraba abusiva. La secretaria general de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), Natalia Sánchez, recuerda que, al estar recogida en los Presupuestos Generales, la subida «era previsible» e incide en la necesidad de «seguir batallando pese a que ciertas demandas históricas han sido atendidas» en los últimos años. Entre las reivindicaciones más urgentes de los trabajadores por cuenta propia destaca precisamente la posibilidad de cotizar según los ingresos reales: «Eso permitiría que aflorase buena parte de la economía sumergida». Hasta el momento, un autónomo que cobra 4.000 euros y otro que recibe 900 euros al mes tienen que pagar, como mínimo, 278 euros a la Seguridad Social, salvo que estén acogidos a la tarifa plana de 50 euros para nuevos autónomos, bonificación que va reduciéndose progresivamente a partir del primer año de actividad hasta alcanzar la cuota por cotización mínima.

Los datos

278,8
euros es lo que pagan los autónomos que cotizan por la base mínima como cuota a la Seguridad Social cada mes, casi unos 50 euros más al año.
66%
de los autónomos cotizan por la base mínima, que no contempla accidentes ni enfermedades laborales.
50 euros
euros es lo que pagan los nuevos autónomos bonificados por la tarifa plana.

La necesidad de reducir la morosidad pública y privada constituye otra de las peticiones más recurrentes entre los trabajadores por cuenta propia. Aunque ha descendido en los últimos meses con respecto a años anteriores, la demora en el plazo medio de pago a proveedores continúa asfixiando a autónomos y pequeñas y medianas empresas (pymes). Entre los deudores figuran grandes compañías e instituciones públicas que incumplen los períodos máximos marcados por la ley para abonar facturas, de sesenta días en el sector privado y treinta días en el caso de las administraciones. Asociaciones de autónomos y empresarios reclaman desde hace lustros un régimen sancionador para hacer cumplir la normativa.

La morosidad provocó que, el año pasado, la comisaria europea de Industria y Empresa, Elzbieta Bienkowska, tuviese que recordar a España que las demoras «suponen una carga importante para las empresas y especialmente para las pequeñas, porque poder contar con el pago puntual de sus contratantes les permite realizar su trabajo y cumplir sus compromisos con clientes y empleados». La necesidad de potenciar la figura de los autónomos dependientes de empresas para acabar con la tendencia de externalizar servicios mediante falsos autónomos es otra de las principales reivindicaciones del sector.

Trabajo estudia eximir del pago de la cuota en caso de baja

Los problemas de salud son uno de los grandes enemigos de los autónomos, a los que, atendiendo a las cifras, podría considerarse superhéroes que nunca enferman. La realidad es bien distinta: la mayoría de profesionales por cuenta propia deja de ingresar en caso de ponerse enfermo, y además debe hacer frente a sus obligaciones con la Seguridad Social. El absentismo entre los autónomos se reduce a ocho bajas por cada mil trabajadores al mes, un dato que entre los empleados por cuenta ajena se multiplica hasta las 22 bajas. Las asociaciones de autónomos llevan años reclamando la modificación de la ley para casos de incapacidad temporal por enfermedades o accidentes. El Ministerio de Trabajo está estudiando bonificar al cien por cien la cuota a la Seguridad Social durante los períodos de incapacidad temporal por contingencias comunes, una medida que eximiría a los autónomos que cotizan por la base mínima de pagar 278 euros al mes cuando estén de baja.

Según los datos de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), únicamente el 0,96 por ciento de los autónomos se dio de baja por enfermedad en 2017, frente al 1,95 por ciento de los trabajadores asalariados. La ATA ya ha solicitado que los autónomos queden exentos de pagar la cuota a la Seguridad Social a partir del día 30 de la baja, «porque son bajas largas en las que tienen que seguir pagando su cuota a la Seguridad Social y en ocasiones esto se convierte en un problema».

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