«La Administración, cuando ve a un autónomo, le cuelga la etiqueta de supuesto defraudador»

Lorenzo Amor, presidente de ATA, la mayor organización de autónomos del país. /Ñito Salas
Lorenzo Amor, presidente de ATA, la mayor organización de autónomos del país. / Ñito Salas

Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA)

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

Lorenzo Amor (Córdoba, 1965) se dio de alta como autónomo en 1987, con 22 años, para ser agente comercial. «Ahí ya me di cuenta de lo que es ser autónomo: pagar sin saber cuándo vas a cobrar», bromea. Seguía la tradición familiar: su padre no sólo ejerció la misma profesión sino que fue fundador de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), que años después daría lugar a la Federación que él preside desde 2004. Una organización que se ha convertido en la principal voz del colectivo (con 220.000 asociados y 350 entidades integradas) y en un interlocutor social de primer nivel.

–¿Qué tal se han tomado los autónomos el cambio de gobierno? La última encuesta realizada por ATA refleja una caída del optimismo...

–Ese barómetro refleja la incertidumbre generada por un cambio de gobierno, que en este caso además no sabemos la duración que va a tener. Pero además cuando se habla de subidas de impuestos, de que se puede penalizar el diésel, de cambiar las normas laborales… se genera una inseguridad. Porque el empresario para crear empleo e invertir necesita tener claras las reglas del juego. Los globos sonda no son buenos. Y estoy escuchando mucho de subir impuestos, pero nada de reducir gastos.

–¿Cómo valora las medidas que plantea este nuevo gobierno para el colectivo de autónomos?

–Se ha puesto en marcha un plan director para combatir el fraude laboral y, dentro del mismo, un decreto para facilitar el encuadramiento de los falsos autónomos en el Régimen General. En cuanto el resto, lo que hay encima de la mesa son voluntades y no sabemos si habrá mayoría parlamentaria para ponerlas en práctica. En diciembre se quiere echar a andar una mesa técnica para mejorar el paro de los autónomos. También hay intención de mantener la tarifa plana, pero introduciendo modificaciones para que a partir del segundo año beneficie realmente a quien lo necesite. También se quiere facilitar la cotización a los autónomos que ingresen menos, estableciendo una tarifa plana de 50 euros para los que no lleguen al salario mínimo.

Se refiere a la propuesta de ligar la cotización a los ingresos. En este tema hay división de opiniones entre los suyos, ya que los que ganan más van a tener que pagar más.

–Claro, es que hay medio millón de autónomos en España cuyos rendimientos netos superan los 40.000 euros anuales, pero la inmensa mayoría cotiza sobre una base de 11.000. Hemos buscado, entre UPTA y ATA, una formula que no sea excesivamente gravosa, pero sí, es verdad que al autónomo que gane más de 30.000 euros le subiría un 20% la cotización, unos 50 euros más al mes. Ojo, eso implica que cuando se jubile, en vez de cobrar 750 euros al mes, cobrará 900. Y es verdad que el autónomo que gana 5.000 euros netos al mes tendrá que pagar el doble de lo que paga hoy, 560 euros. Lo que planteamos en cualquier caso es que el autónomo al principio del año puede elegir su base de cotización y cuando termina el ejercicio ajuste cuentas con la Seguridad Social en base a los rendimientos que haya obtenido. Y la mayoría de afiliados se va a quedar igual. De los dos millones de autónomos en España, un millón van a pagar lo mismo, 500.000 van a pagar menos y otros 500.000 van a pagar más. De todos modos, esto es una propuesta. Se creará una mesa de trabajo y se verá en el Parlamento qué dicen los partidos.

«Málaga es el prototipo de provincia emprendedora»

Recientemente, un informe de ATA destacaba a Málaga como la provincia española con mayor crecimiento de autónomos en los últimos doce meses: ha sumado 4.592 trabajadores por cuenta propia. Lorenzo Amor no duda en definir a Málaga como «el Silicon Valley español». «Es el prototipo de provincia emprendedora. Vemos que crecen las empresas, los autónomos, el empleo. Incluso siendo una provincia tan turística, es donde más crece el empleo indefinido», afirma. Y llama la atención sobre el dinamismo de empresas tecnológicas que dejan «valor añadido», citando el ejemplo reciente de la inversión anunciada por Hyperloop. «Ese avance de la industria, combinado con el sector servicios y la construcción, está alimentando este crecimiento», opina.

De todas las medidas dirigidas a autónomos en los últimos años, ¿cuáles les han cambiado más la vida?

–Destacaría dos: la tarifa plana y el plan de pago a proveedores. Por cierto, hace poco se publicó en prensa que la tarifa plana había costado 3.200 millones de euros. Y yo añado: con esos 3.200 millones, que representan el 12% del dinero destinado a políticas activas de empleo, se han generado 200.000 empleos netos. El retorno está ahí. Y no es cierto que sólo el 15% de los beneficiarios se mantenga en la actividad, como se ha dicho. Transcurridos 24 meses, la mitad de los autónomos se mantiene. En cuanto al pago a proveedores, 45.000 millones se inyectaron al tejido empresarial. Cuando se puso en marcha, en 2012, la morosidad se había llevado por delante 250.000 empresas. Y marcó un punto de inflexión.

Creo que de la prestación por cese de actividad, más conocida como 'paro de los autónomos', no tiene tan buena opinión.

–Hoy por hoy, esta prestación es un supuesto fraude. De cada 100 euros que se recaudan, sólo 15 van a pagar prestaciones. Porque muchos autónomos, tal y como está la ley, nunca van a poder acceder a la prestación. Para cobrarla hay que demostrar haber tenido pérdidas en el último año. ¿Y cómo puedes demostrar pérdidas si estás en módulos? El Gobierno está dispuesto a mejorar este tema. De todos modos, todo esto viene de una cierta tradición en la Administración: cuando ven un autónomo, le cuelgan la etiqueta de supuesto defraudador.

«Nos pone nerviosos que se hable de subir impuestos, de penalizar el diésel, de cambiar normas laborales... los globos sonda no son buenos»

–¿Cómo se lleva esa sospecha permanente de fraude?

–Pues mal. Si la prestación por cese de actividad no funciona es porque había gente que pensaba que los autónomos son tan tontos que iban a cerrar su negocio con tal de cobrar 600 euros durante tres meses. Y cuando en 2003 Aznar introdujo la baja por enfermedad desde el cuarto día, hubo un presidente de una mutua que dijo que eso iba a ser el fraude total. Resultó que los autónomos se dan de baja la mitad que los asalariados. No voy a decir que no haya defraudadores, pero que cuelguen la etiqueta a todo el colectivo es injusto. Cuando se dice: «Ha venido una persona a arreglarme la lavadora y me ha dicho que se lo pague sin IVA»... Pues mire, si le dice eso es que no es autónomo. Porque la mayoría de los que trabajan en reparaciones están en módulos y les da igual hacer una factura que 300.

–¿Cuál es el mejor país del mundo para ser autónomo?

–En cuanto a protección social, España está junto a Dinamarca y Suecia entre los países que más derechos dan al autónomo. Ahora, en cuanto a seguridad jurídica, facilidad de segunda oportunidad, burocracia… yo envidio a Francia. Allí no sólo tienes facilidad al empezar, sino a lo largo de tu proyecto empresarial y también cuando fracasas. Aquí cuando fracasas, te dejan en la cuneta. Y como tengas deudas con Hacienda y a Seguridad Social, ya no te vuelves a levantar. Porque una deuda a Seguridad Social, a los cuatro años, se duplica.

–¿Qué opina de la llamada 'uberización' de la economía, con estas nuevas formas de relación laboral ultraflexible?

–Se está creando un trabajo 'low cost', una nueva forma de relación laboral híbrida entre el autónomo y el asalariado, que no tiene la flexibilidad de uno ni las garantías del otro. Me parece muy fuerte que haya personas trabajando 10 y 12 horas al día, obligadas a ser autónomos, con una retribución de 700 euros. Llegué a leer al consejero delegado de una de estas empresas que si les obligan a integrar a estos trabajadores en el régimen general tendrán que cerrar. Pues oiga, cierre usted. Pero no pretenda tener beneficios basándose en la precarización del trabajador.

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