Charentais, el melón del Valle del Guadalhorce que se comen los franceses

Jornaleros en plena recolección de charentais en el Guadalhorce. / SUR
Jornaleros en plena recolección de charentais en el Guadalhorce. / SUR

FRUTA La empresa Couteleau y García cultiva anualmente más de 300 hectáreas de esta fruta en la comarca, cuya campaña de recolección acaba de comenzar

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

El charentais es un melón de piel lisa, muy fina y verdosa que amarillea con la madurez y que forma ligeros surcos. Se trata de un tipo de melón muy aromático. Su pulpa es de color naranja intenso y su sabor muy dulce, con una textura tersa y cremosa a la vez. Es ideal para ensaladas, para acompañarlo con jamón, para sorbetes, macedonias y batidos, así como para comer en fresco. También recibe el nombre de charente, cavaillon o melón francés. Aunque no es muy conocido entre los consumidores malagueños, Málaga es una gran productora de esta fruta y ello gracias a la empresa Couteleau y García, con sede en Alhaurín de la Torre, que lleva ya casi 30 años apostando por la producción de este tipo de melón para la exportación (el 99% de la producción va a parar sobre todo a Francia, donde esta fruta es muy apreciada y donde el cultivo se extiende por más de 14.000 hectáreas). La superficie de cultivo en la provincia dedicada al charentais se mueve entre las 300 y 310 hectáreas, las cuales se concentran en los municipios del Valle del Guadalhorce y sobre todo en Alhaurín de la Torre, Campanillas, Churriana, Cártama y Álora, entre otros pueblos.

Málaga, por sus condiciones climáticas, es más temprana que otras zonas de producción como Almería, Murcia y Levante, y produce una media de unas 6.500 toneladas anuales de este melón. El cultivo sin embargo exige determinadas técnicas para proteger su desarrollo, toda vez que la plantación se inicia a primeros de enero, cuando todavía existe el riesgo de heladas y frío, y se prolonga hasta la primera semana de abril.

Residuo cero

Couteleau y García utiliza un sistema de minitúnel para proteger los cultivos. Además, lleva varios años involucrado con la agricultura 'Residuo Cero'. Se trata de una técnica de cultivo cuyo objetivo es obtener cosechas exentas de residuos fitosanitarios.

El cultivo escalonado garantiza también una cosecha escalonada para no saturar el mercado y poder abastecer al mecado durante un mayor espacio de tiempo. La campaña de recolección comienza a mediados de abril y no finaliza hasta la segunda quincena del mes de junio.

La mayor parte de los suelos destinados a este cultivo en el Guadalhorce son arrendados, aunque la expansión de los cítricos (limón sobre todo) y del tropical (aguacate y mango) lleva tiempo restando espacio al charentais. «Hay propietarios de parcelas que están plantando tropicales en zonas que son susceptibles de sufrir heladas y sin ningún tipo de sistema antihielo atraídos por los buenos precios que el aguacate y el mango tienen en el mercado», señala Cipriano del Río, responsable de personal de Couteleau y García. Esta empresa llega a emplear durante la campaña de recolección a más de 800 jornaleros, lo que le obliga a recurrir a mano de obra de otras provincias (Cádiz, Sevilla y Córdoba, entre otras).

Este año la plantación se ha desarrollado sin incidencias debido a que las escasas lluvias registradas durante el invierno no la ha interrumpido.

Si el tiempo no lo impide, esta empresa malagueña prevé cosechar más de seis millones de kilos de melón charentais.

«El gran problema es la lluvia cuando el melón está hecho y debe ser recogido, toda vez que las precipitaciones pueden causar bacteriosis y pudredumbre, reduciendo la cosecha. Nuestro compromiso con la agricultura residuos cero es total y no utilizamos productos que puedan afectar al ecosistema, entre otras cosas porque esa es una exigencia de nuestros clientes», explica Del Río.