Vincenzo Nibali Nairo Quintana

Se busca favorito para la impredecible Vuelta a España

De izquierda a derecha, Mollema, Aru, Valverde, Nibali, Quintana, De la Cruz y Urán posan con el logo de la Vuelta. /LA VUELTA
De izquierda a derecha, Mollema, Aru, Valverde, Nibali, Quintana, De la Cruz y Urán posan con el logo de la Vuelta. / LA VUELTA

La lista de grandes corredores es amplia, pero sin que ninguno parezca el candidato a batir

J. GÓMEZ PEÑA MÁLAGA

El belga Gustaaf Deloor no se sintió ganador de la Vuelta de 1936 hasta que llegó a la última meta. En la revista 'Coups de Pedale', relató cómo la Guardia Civil tenía que abatir ovejas y perros sueltos al paso del pelotón para evitar que irrumpieran en la carretera. Carrera salvaje. Aun así, Deloor se cayó en la etapa de Zaragoza. Tuvo que llegar casi a rastras hasta Madrid. Resistió y se llevó el triunfo. Luego, ya en casa, pasó dos meses inmóvil en la cama. En aquella Vuelta hubo incertidumbre hasta el final.

Sin el yugo del Sky, el equipo que ha dominado el Giro y el Tour, esa incertidumbre sigue más presente que nunca en el inicio de la Vuelta 2018, que parte desde Málaga con una contrarreloj de ocho kilómetros. La lista de favoritos es tan amplia porque ninguno de ellos lo parece del todo. Las apuestas apuntan hacia Richie Porte, los hermanos Yates, Quintana, Pinot, Nibali, Aru, Valverde... A su lado figuran Zakarin, López, De la Cruz, Jon Izagirre, Kruijswijk, Enric Mas, Pello Bilbao, Kelderman, Urán... A más nombres, más incerdidumbre, una de las virtudes de la Vuelta, la carrera que, como define su director, Javier Guillén, es «impredecible».

Visto el recorrido, hecho de etapas cortas con finales en puertos breves y verticales, emerge un apellido: Porte. Es un trazado perfecto para sus piernas, pero no tanto para su mente. El tasmano, que se partió una clavícula en el pasado Tour y que ha venido a la Vuelta con gastroenteritis y con la confirmación de que se va al equipo Trek, se autodescarta: «¿Favorito yo? Eso es que no habéis visto mis últimos datos de Strava». Strava es la web en la que los ciclistas vuelcan los datos de sus entrenamientos. Porte no carbura. Fue el único corredor del BMC que no eligió una bicicleta de contrarreloj en el último entrenamiento antes de la 'crono' malagueña. De hecho, saldrá el primero, lejos de los teóricos favoritos. «No era el candidato y ahora (por la gastroenteritis), menos». Tachado.

«La baza de mi equipo es Jon Izagirre. Ni siquiera he mirado el recorrido»

Nibali también se tapa. «La baza de mi equipo es Jon Izagirre», traspasa. «Ni siquiera he mirado el recorrido. Mi objetivo es el Mundial». Al siciliano, como a Porte, el Tour se le acabó con una caída, con una vértebra partida. «Apenas llevo veinte días entrenando», dice. Los hermanos Yates, gemelos que casi nunca coinciden en las carreras, figuran a continuación en todas las listas. «Adam es el que tiene barba», comentan para distinguirle de Simon, el que perdió el pasado Giro en la fantástica etapa creada por Froome en La Finestre. Sin Froome, y sin Thomas, Dumoulin y Landa -otra víctima de las caídas-, la Vuelta parece quedar a tiro para el Movistar de Quintana, Valverde y Carapaz.

Etapas para aclarar

Pero ni el Movistar se libra de la incertidumbre. Carapaz, brillante en el Giro, es demasiado joven. Valverde anuncia que no se desgastará en la Vuelta porque su meta es el Mundial. Repite que levantará el pie, algo que nunca ha hecho. Va contra la naturaleza del murciano. Además, la Vuelta le propone un menú de etapas que es pura tentación. De todos, el más solido es Quintana. «Asumo sin problema que soy el líder único del equipo», zanja. No le gustó compartir galones con Landa en el Tour. Prefiere ocupar en solitario el trono. Las etapas de Asturias, el monte Oiz y Andorra jugarán a su favor. «Yo vengo a ganar», suelta. Entre tanta incertidumbre, una certeza: Quintana.

La segunda etapa, con el final empinado en Caminito del Rey, y la cuarta, en la cima de Alfaguara, adelgazarán la lista de aspirantes. Y dejarán ver el nivel real del ciclismo español en la primera temporada sin Alberto Contador y ante la baja por lesión de Mikel Landa y la ausencia de Marc Soler. La ronda pone en el escaparate a dos nuevos equipos, el Euskadi-Murias y el Burgos BH, que se unen el Caja Rural y al Movistar. Ya llueve algo sobre la sequía del pelotón español. Aunque aún es una lluvia fina, insuficiente para regar la cantera.

De la Fundación Contador, precisamente, salió el mallorquín Enric Mas. Hace un año fue una de las revelaciones de la Vuelta. Contador le designó como su heredero. Carga pesada. Enric Mas, con Pello Bilbao, el cazaetapas Omar Fraile, los hermanos Izagirre, el contrarrelojista Castroviejo, el veterano Igor Antón, el veloz Aberasturi, el clasicómano García Cortina, el joven Álex Aranburu, el atrevido Jonathan Lastra y David de la Cruz -líder aquí del Sky- tratarán de sacar provecho de la carrera más impredecible.

Y siempre quedará el lujo de contar con Peter Sagan, todo carisma. «No vengo bien del todo. Me costó recuperarme de la caída del Tour», apunta. Y se ríe. Da igual. Sagan le echará sal, pimienta y prestigio a un buen puñado de etapas. De todos, es el menos impredecible. El que siempre aparece.

 

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