Ana García, una escolta de bata blanca para el Asisa

Ana García, en una de las entradas del Hospital Materno Infantil, donde trabaja actualmente. /MR
Ana García, en una de las entradas del Hospital Materno Infantil, donde trabaja actualmente. / MR

La jugadora del Alhaurín de la Torre compagina los entrenamientos con su trabajo como doctora en el Hospital Materno Infantil

MARINA RIVASMálaga

A toda deportista le llega ese momento en el que se ve obligada a elegir entre centrarse únicamente en los estudios y el trabajo o intentar apostar por una carrera deportiva de nivel, persiguiendo el típico sueño de la infancia. Sin embargo, sería complicado vaticinar qué sería de esa mujer que optara sólo por el segundo camino. «Claro que he fantaseado con ser una gran jugadora, pero crecí y me di cuenta de que los estudios eran lo primero y siempre quise ser doctora. De hecho, el baloncesto lo he ido adaptando a la Medicina», explica Ana García, la escolta del Asisa Alhaurín de la Torre, que pese a varias pausas en su trayectoria baloncestística, a sus 31 años y compaginando la bata con el chándal, se estrena en Liga Femenina 2.

Liga femenina 2. Jornada 2ª

Partido
Asisa Alh. de la Torre-Real Canoe
Cancha
Pabellón Blas Infante de Alhaurín de la Torre (12.30)
Árbitro
Araujo y Jurado (Andalucía)

Es jiennense, pero parte de su familia vive en Málaga, realizó aquí su MIR tras cursar Medicina en Granada y aspira a convertirse en una costasoleña más. Esta ya es su segunda campaña en el equipo que lidera Francis Trujillo, tras el ascenso del pasado año, del que formó parte, mientras que, además, trabajaba en el Hospital Clínico después de pasar por el Hospital Regional. Pero se comprometió tanto con el equipo que hizo lo posible para llevarlo todo adelante. «Optaba por dormir sólo unas horas muchos días, hacer cambios de guardias con los compañeros, salir un poco antes para viajar con el equipo… Si se quiere, se puede compaginar», asegura García. En mayo, comenzó el que ahora es, temporalmente, su destino, el Materno Infantil, donde trabaja en la rehabilitación de niños, especialmente en lo que respecta al aparato locomotor.

Con los casos de estos jóvenes pacientes y, como es normal, les resulta demasiado complicado desprenderse de sus problemas. «Es duro, más aún siendo niños. Hay días en los que cuesta dejar la bata ahí y marchar a casa sin más», comienza. Aunque asegura: «Al final merece la pena cuando ves que te dan las gracias, que hay una evolución en los niños y que sí que estás ayudando», cuenta, mientras que observa algunos de los juguetes y objetos de los que se sirven ella y sus compañeras para las terapias. Aunque a veces, como ella misma dice, «se le ve el plumero» y prefiere llevarse la sesión a su terreno. «Me gusta hablar con ellos sobre si hacen algo de deporte, si les gusta el baloncesto o, incluso, juego con ellos con un balón o les doy algo y les digo 'A ver si lo metes en la papelera'», relata.

Siempre le fue imposible a esta jiennense el alejarse totalmente de la cancha. Lo intentó en cuarto de carrera, cuando dejó unos años el baloncesto para centrarse en el tramo más duro de su licenciatura. Hasta entonces ya pasó por el Maristas de Jaén, donde se inició, siguiendo los pasos de su padre, que jugó en la que ahora es la LEB Plata (tercera categoría nacional) y también en el Raca Granada. Eso sí, en cuanto llegó a Málaga, volvió a coger el balón que tanto echó de menos y pasó a jugar con el Mijas Gamarra después de que la vieran jugar en una liga femenina de verano, con un equipo aleatorio de mujeres de la provincia. Con este cuadro llegó a jugar la fase de ascenso a Primera Nacional, aunque el destino tenía previsto que su primera vez en LF2 fuera con el Asisa.

No pudo ser en el primer partido, en el que cayeron ante el Magec Tías canario, pero hoy esperan ir más allá en casa, ante el Real Canoe (Madrid), que ganó su primer encuentro ante el Raca Granada y se sitúa 5.º en la tabla. «Acabamos cabreadas el fin de semana, era un equipo de nuestra liga, por así decirlo. Fuimos con las ganas de ganar en nuestro debut y no pudo ser. Ahora toca borrar aquello y competir», sentencia con firmeza. García sabe que es una liga mucho más exigente y explica que el Asisa está pagando el precio de cualquier novato. «Nos pesa un poco el ser el equipo nuevo, ahora mismo la categoría se nos está quedando un poco grande, pero estamos duplicando los entrenamientos con respecto al año pasado y estamos mejorando más rápido», comenta, y añade: «Tenemos que creérnoslo, nos hemos ganado estar aquí».

Sobre Ana García

Posición
Escolta
Lugar y fecha de nacimiento
Jaén, 4 de marzo de 1987
Peso y altura
62 kilos y 1,72 metros
Trayectoria
Maristas de Jaén, a nivel de colegio; Martos, Raca Granada, Gamarra y Asisa, en Primera Nacional y ahora LF2
 

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