«Esto es como 'Supervivientes', pero merece la pena ver a Pablo Alborán en primera fila»

Grupo de fans que aguardan desde el pasado viernes para ver a Pablo Alborán. /I. G.
Grupo de fans que aguardan desde el pasado viernes para ver a Pablo Alborán. / I. G.

Decenas de fans del cantante malagueño duermen desde el pasado viernes en la puerta del Auditorio para entrar los primeros a su concierto del próximo día 18

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Las pasiones que levanta Pablo Alborán son comunes en todas las ciudades de España y parte del extranjero. Sin embargo, Málaga es su ciudad y eso también se nota. Decenas de seguidores del cantante, que vuelve a los escenarios tras tres años sin girar, esperan en las puertas del Auditorio del Cortijo de Torres desde el pasado viernes para poder estar el próximo día 18 en primera fila de su concierto. Pablo Alborán actuará dos días consecutivos en Málaga y las entradas ya están agotadas, lo que significa que unas 24.000 personas disfrutarán del nuevo disco y de temas que se han hecho muy populares en poco tiempo, como 'Prometo'.

Virginia, Loli, Sara, Juanjo y Sonia son algunos de estos fans que han crecido los últimos 5 años al abrigo de la música del malagueño. Tienen entre 17 y 23 años, y este no es -ni mucho menos- el primer concierto al que acuden esperando acampados varios días antes. Basta echar un vistazo para ver que lo tienen todo perfectamente planeado. Tres carpas y varias tiendas de campaña rodean decenas de sillas de playa en las que pasan la mayor parte del día. Nevera, mochilas, y bolsas de supermercado son los enseres de los que disponen en estas horas. «Esto es como 'Supervivientes' con comida, pero todo esto merece la pena por ver a Pablo en primera fila», dice una de ellas.

La primera carpa pertenece, en este caso, a Virginia y Loli. Sin embargo, no son las únicas titulares, ya que el número de total de compañeros a los que guardan sitio es de unos 35 o 40 miembros. «Nos vamos turnando en bloques de unas seis horas para que todo el mundo pase por esto», relatan ambas mientras enseñan un horario realizado a mano con los nombres y los horarios de los próximos días. Sara, Juanjo y Sonia, titulares de la segunda carpa, usan un sistema similar, aunque en este caso lo han colgado de la pared, adjuntando un listado con todas las personas 'autorizadas' a entrar de los primeros. La mayor parte de ellos son universitarios de primer año, aunque en el caso de Juanjo, por ejemplo, aún está en Bachillerato. «Hoy es el primer turno que hago porque acabo de terminar los exámenes. De momento no me quedaré a dormir porque no me dejan, pero el año que viene seguro», reconoce. El resto del tiempo lo matan jugando a las cartas, estudiando, pasando apuntes a limpio o, en el caso de este domingo, viendo Masterchef; «porque salía Pablo».

Fans del malagueño señalan el sistema que siguen.
Fans del malagueño señalan el sistema que siguen. / I. G.

De todas las horas del día, la peor parte sin duda alguna son las noches. Sara reconoce que se pasa algo de frío e incluso un poco de «miedo», sobre todo teniendo en cuenta que es cuando menos gente hay en la cola y por lo inhóspito del lugar. «Pero este año estamos más seguras porque cada tanto pasa un coche de seguridad privada. Además nos han dejado su teléfono y nos han dicho que les llamemos por cualquier cosa que pueda pasar», añade. Aún así, el nerviosismo que ya sienten es porque apenas quedan dos días para el concierto. Precisamente, el 'operativo' del día del recital es una de las cosas más complejas de esta estancia de siete días en la calle. «El viernes desmontamos el chiringuito y lo ponemos unos metros más allá, porque así sigue montado para el concierto del día siguiente», relatan. «Los de seguridad ponen las vallas y es muy difícil que se cuele nadie; primero porque les damos lo nombres, y segundo porque ya nos conocen, claro», afirman. «Una vez que abren las puertas y bajamos las escaleras con cuidado, echamos a correr y el que llegue antes, llegó».

Llamamiento a Pablo Alborán

En cuanto a la colocación en el escenario, coinciden todos los presentes. Hasta la segunda o tercera fila es mejor estar en el centro; a partir de la cuarta ya conviene ponerse en un lateral. Aunque tienen claro que tras siete días 'tirados' en la calle solo van a poder ver a su artista durante unas dos horas, aprovechan la oportunidad para hacer un llamamiento al cantante. «En estos momentos no somos muchos. Pablo, por favor, ven a vernos un rato a la cola. No pedimos que nos toques unas canciones, pero sí que vengas a saludarnos para hacer más llevaderas las horas que nos quedan aquí», reclaman, aunque son conscientes de que es muy difícil que eso ocurra. Nunca se sabe, y a si a estos chicos les sobra algo, sin duda, es tesón, esfuerzo, y una pasión descontrolada por Pablo Alborán.

Detalle del reparto de tareas.
Detalle del reparto de tareas. / I. G.

 

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